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O'Neil recupera efectivos y se prepara para enfrentar a Fulham

Gary O'Neil afronta el duelo ante Fulham con una noticia que cualquier entrenador firmaría en vísperas de jornada: “todos están disponibles”. Todos menos uno. Abdul Fatawu seguirá fuera por sanción tras la roja vista ante Everton, única ausencia obligada en una plantilla que llega casi al completo a un tramo clave del calendario.

El técnico de los Tractor Boys recupera piezas y, sobre todo, sensaciones. Exequiel Palacios regresa de su concentración con Argentina “listo para jugar”, después de encadenar tres apariciones internacionales frente a Bolivia, Benín y Burkina Faso. O'Neil fue claro: espera verle sobre el césped “mañana”. Un matiz importante. No habla de ir entrando poco a poco. Habla de contar con él ya, como un recurso real para el once o para agitar el partido desde el banquillo.

Taylor y Matusiwa, de la enfermería a la pelea por el once

La otra gran novedad llega desde la sala de rehabilitación. Jack Taylor y Azor Matusiwa dejan de ser nombres en el parte médico para convertirse, por fin, en opciones tácticas.

Taylor ha encadenado “minutos importantes” con el equipo sub-21 esta semana y también participó en un amistoso a puerta cerrada durante el parón. Trabajo silencioso, lejos de los focos, pero decisivo para volver al ritmo competitivo. Ya se ha integrado de nuevo con el grupo.

Matusiwa, por su parte, ha “intensificado” su rehabilitación y se siente “bien”. El mensaje de O'Neil no deja dudas: ambos están “disponibles para la selección”. Traducido al lenguaje del vestuario, vuelven a la pelea por un puesto. Otra capa de profundidad para una plantilla que necesitará rotar y responder a distintos escenarios de partido.

El peaje del parón internacional

No todo son buenas noticias automáticas cuando regresan los internacionales. O'Neil lo sabe y lo asume como parte del oficio. Los jugadores vuelven con kilómetros en las piernas, cambios de huso horario y cargas de minutos muy dispares.

El entrenador lo explicó sin rodeos: para cada uno de los que regresan tarde hay que valorar cuánto han viajado, la diferencia horaria, cuánto han jugado y si eso incrementa el riesgo físico de cara al fin de semana. No es solo una cuestión de jerarquía o nombres. Es gestión pura de rendimiento y de salud. Las decisiones finales, reconoce, aún están por tomar.

Ese matiz abre la puerta a algún giro en la alineación. No tanto por gusto, sino por prudencia. El reto es encontrar el equilibrio entre la necesidad de sumar puntos y la obligación de proteger a sus futbolistas.

Un club que crece también fuera del césped

Mientras calibra piezas y estados de forma, O'Neil observa otro frente que avanza a buen ritmo: el nuevo centro de entrenamiento. Lo define como “top” y habla de una “instalación increíble”. No es un detalle menor.

Un complejo de alto nivel cambia rutinas, eleva el estándar diario y envía un mensaje claro al vestuario: el club quiere algo más que sobrevivir. Quiere competir de verdad. El día a día en un entorno de élite suele terminar reflejándose en los fines de semana.

Respeto máximo a Fulham

El siguiente examen llega con el nombre de Fulham, y O'Neil no se deja engañar por la tabla. Ha visto “mucho” al equipo londinense y su lectura es contundente: han sumado menos puntos de los que merecen.

Para el técnico, Fulham fue “desafortunado” ante Crystal Palace y “debería haber ganado” aquel partido. En Anfield, ante Liverpool, “se ganó con facilidad” el punto, algo que no suele estar al alcance de cualquiera. El diagnóstico es claro: el rival compite mejor de lo que indica su casillero.

Ese contexto convierte el encuentro en algo más que una cita rutinaria. O'Neil lo enfoca como “otra oportunidad” para añadir tres puntos al total. No habla de trámite. Habla de desafío. De medirse a un equipo incómodo, herido en la clasificación, pero sólido en el juego.

Sin distracciones externas

En un panorama en el que los titulares se llenan con las acusaciones a Manchester City, O'Neil se mantiene al margen. Asegura haber pasado las últimas tres semanas centrado en preparar el choque ante Fulham y no quiere entrar en un asunto en el que, recalca, “no está implicado” ni desea estarlo.

La prioridad es una sola: ganar el próximo partido. Con casi toda la plantilla lista, un centro de entrenamiento que empuja hacia arriba y un rival que exige concentración total, la pregunta ya no es quién está disponible, sino hasta dónde puede llegar este equipo cuando, por fin, tiene casi todas sus piezas sobre el tablero.