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Pascal Gross, el negocio del siglo en Brighton

Pascal Gross acaba de ser elegido mejor jugador del mes de la Premier League en septiembre. A los 35 años. En un Brighton que pelea arriba. Y con una pregunta que ya no suena exagerada en Inglaterra: ¿estamos ante uno de los fichajes con mejor relación calidad-precio en la historia de la liga?

Los números sostienen el debate con una contundencia incómoda. En términos netos, Gross le ha costado al Brighton algo así como menos tres millones de libras. Llegó en 2017 desde Ingolstadt por unas 3 millones, se marchó a su club de la infancia, Borussia Dortmund, en 2024 por 8 millones y regresó al Amex en enero por alrededor de 1,7 millones. Resultado: Brighton ha ingresado más de lo que ha gastado… mientras el alemán ha participado en 85 goles en la Premier con la camiseta de las Gaviotas en dos etapas.

Y eso no es todo. En este inicio de temporada, ningún futbolista ha intervenido en más goles en la élite inglesa: seis en cinco partidos. Tres goles, tres asistencias. Solo Joao Pedro, del Chelsea, iguala esa producción ofensiva.

Un “tapado” que todo el mundo ha visto

La etiqueta de infravalorado le persigue desde hace años. Pero no todos están de acuerdo. Danny Murphy, excentrocampista de Inglaterra y ahora analista, lo ve distinto:

La liga inglesa se emite a todo el planeta y Gross lleva años siendo pieza clave en un Brighton que se ha convertido en referencia de buen fútbol. Para Murphy, no hace falta vestir la camiseta de un gigante tradicional para ser reconocido. En su opinión, Gross no está “bajo el radar”: el que mira la Premier con atención sabe perfectamente lo que ofrece.

Su historia en Brighton arranca en 2017. Primer fichaje del club tras lograr el ascenso a la Premier. Un alemán casi anónimo, procedente de un Ingolstadt descendido. Nadie imaginaba que aquel movimiento marcaría una era en el sur de Inglaterra.

Desde entonces, Gross ha jugado en el 73% de los partidos de máxima categoría del Brighton desde 1983. Una presencia casi permanente, atravesando entrenadores, estilos y etapas del club.

Johnny Cantor, voz de BBC Radio Sussex, lo resume con una frase que ya circula entre los aficionados: hay argumentos sólidos para decir que, libra por libra, ha sido el jugador con mejor valor de la Premier en la última década, sobre todo si se miran sus intervenciones en goles. Pero Cantor va más allá: habla de un futbolista que eleva el nivel de los entrenamientos, que marca el estándar competitivo y que ejerce una influencia enorme en el vestuario.

Técnicamente fino, golpeo exquisito, lectura privilegiada. Gross aparece en todos los rincones del campo, siempre ofreciendo línea de pase, siempre disponible. Los entrenadores confían en él, los compañeros lo respetan y varias generaciones de aficionados del Brighton ya lo colocan entre los grandes nombres modernos del club.

El arquitecto silencioso

Las estadísticas de creación de juego lo retratan mejor que cualquier adjetivo. Desde su llegada a la Premier, solo Bruno Fernandes, Kevin de Bruyne y Mohamed Salah han generado más ocasiones que él: 562. Y esa cifra incluye los 18 meses en los que ni siquiera estaba en la liga inglesa.

En ese mismo periodo ha completado más centros con éxito, incluidos saques de esquina, que cualquier otro jugador: 483. Ni siquiera Trent Alexander-Arnold o James Ward-Prowse, que han intentado más envíos, le superan en eficacia. Si se cuentan todos los pases al área, incluidos esos centros, Gross aparece cuarto en la clasificación.

En el apartado final, el que decide partidos, tampoco se esconde: 51 asistencias y 34 goles en 252 encuentros de Premier. Un centrocampista que, sin estridencias, ha construido una carrera de élite a base de precisión y constancia.

El adiós, el regreso… y el nivel intacto

Su marcha al Borussia Dortmund hace dos años parecía un punto final lógico. Volvía a casa, a su club de niño. Para muchos, un cierre romántico a una etapa brillante en Inglaterra.

Allí disputó 66 partidos, con un gol y 17 asistencias. Números notables en un gigante europeo. Pero el 2 de enero de 2026, Gross reapareció en Brighton. Tenía 34 años. Y la duda flotaba en el ambiente: ¿venía a competir de verdad o a firmar un último capítulo casi testimonial?

La respuesta ha sido rotunda. No solo ha recuperado el impacto de su primera etapa, lo ha elevado. En este inicio de curso, ha creado más ocasiones de gol que cualquier otro jugador de la Premier: 15. Brighton es tercero en la tabla y su cerebro alemán no se ha perdido ni un solo minuto: ha jugado todos los minutos de los ocho partidos oficiales del equipo.

En términos físicos, el dato impresiona: casi 60 kilómetros recorridos en liga, solo superado por el joven Harrison Armstrong, del Everton. A los 35 años, en el fútbol más exigente del mundo, Gross sigue corriendo más que casi todos.

El maestro del tiempo

Murphy lo define como un futbolista de inteligencia superior. Y su juego lo confirma. Gross sabe exactamente qué no puede hacer, tanto como lo que sí domina. No intenta desbordar por fuera con velocidad porque no la tiene. En su lugar, tira de recursos que parecen sencillos, pero que muy pocos ejecutan con esa limpieza: un recorte seco, un giro tipo Cruyff, un pase de primeras que rompe una línea.

Por eso siempre parece estar solo. No es casualidad, es cálculo.

Su versatilidad también habla de su cabeza. Ha actuado como lateral, mediocentro, interior, mediapunta. Donde haga falta. Y casi siempre con impacto directo en el marcador: goles, asistencias, último pase.

Murphy lo tiene claro: aunque este no fuera su último año en el club, Gross ya se ha ganado un lugar definitivo en la memoria del Brighton. Por rendimiento, por longevidad y por la historia de ida y vuelta con el Amex.

Ídolo de culto… que ya roza la élite

En la grada, el vínculo es emocional. El aficionado Maz Mirzadeh describe su marcha a Dortmund como un desgarro: como ver a una expareja volver con su amor de juventud. Y su regreso, casi como una segunda oportunidad inesperada.

Mirzadeh lo ve como un futbolista “escandalosamente bueno” y “masivamente infravalorado”. Su estilo engaña: a veces parece que juega a cámara lenta. Pero lo compensa con algo que no se entrena: una lectura del juego superior, técnica depurada y una ética de trabajo que, según él, supera a cualquiera en el campo.

En plena “era tío”, como bromea el propio aficionado, Gross está dando una lección a la élite de la Premier. Y deja una reflexión punzante: si se llamara Pascal Silva y jugara en un club del top-6 tradicional, ¿tendría ya el reconocimiento que merece?

Los hechos están ahí. Sexto jugador más veterano en ser nombrado mejor futbolista del mes en la Premier. Motor de un Brighton que mira sin complejos a la parte alta. Y un balance económico que desafía toda lógica en un mercado inflado: costó poco, se vendió caro, volvió barato y sigue decidiendo partidos.

La pregunta ya no es si ha sido un buen fichaje. La verdadera cuestión es otra: ¿cuánto tiempo más podrá la Premier seguir hablando de Pascal Gross como un “secreto a voces” cuando, jornada tras jornada, se comporta como uno de sus grandes?