Patrick Horgan critica la junta de Cork: "No es su trabajo decidir quién juega"
Patrick Horgan, leyenda de Cork y emblema de Glen Rovers, no se anda con rodeos en su autobiografía. En “Hoggie”, que se presenta este jueves en el clubhouse de Glen Rovers, el máximo anotador histórico del condado abre una ventana incómoda sobre cómo se gestionó el tramo final de su carrera intercondal y el turbulento cierre de la campaña 2025.
Un seleccionador atrapado en medio
En el centro del relato aparece Pat Ryan, entonces manager de Cork. Horgan sostiene que Ryan quedó “entre la espada y la pared” cuando se planteó su retirada del equipo tras la derrota en la final del All-Ireland ante Tipperary, un final de temporada que el propio delantero califica de desastroso.
Según Horgan, altos cargos de la junta del condado se acercaron demasiado a la línea roja: habrían hecho llegar a Ryan sus preferencias sobre quién debía seguir y quién debía salir del panel de Cork.
“Eso no es lo que debería hacer la junta”, escribe Horgan. “Decirle a un manager quién debe y quién no debe ser descartado de la selección del condado. Ningún manager en ningún deporte trabajaría bajo esas condiciones, donde los administradores deciden quién debe y quién no debe jugar en un equipo. Ese es el trabajo del manager”.
El veterano atacante describe una intromisión directa en el corazón de cualquier equipo: la selección. Y deja claro que no hablaba solo por orgullo herido.
Una llamada al despacho del CEO
Horgan cuenta que, al conocer el trasfondo, levantó el teléfono y llamó al CEO de Cork GAA, Kevin O’Donovan, para expresar su indignación. No le dolía solo la posibilidad de quedar fuera; le dolía cómo se estaba haciendo.
Explica que le resultaba especialmente “hiriente” que, después de todo lo que había dado a Cork, su nombre se mencionara ante Ryan en ese contexto, como uno de los jugadores a prescindir.
“Al final, él (O’Donovan) dijo que no creía que mi nombre hubiera surgido del modo en que yo pensaba. De todos modos, le dejé clara la idea: nombrar jugadores para ser descartados no era trabajo de los administradores, simple y llanamente”.
Horgan subraya un principio básico del juego de élite: “Cualquiera que conozca el juego intercondal verá el problema. El cuerpo técnico ve a los jugadores todo el tiempo, juzga cómo va su forma, y son ellos quienes tienen derecho a emitir juicio sobre los jugadores”.
Ahí sitúa el verdadero foco del conflicto. Para él, la frontera entre gestión deportiva y poder administrativo quedó peligrosamente difuminada.
El poder de la junta y el margen del manager
En el libro, Horgan defiende que Pat Ryan habría estado “en todo su derecho” de plantarse ante los dirigentes: decirles, palabra más palabra menos, “si yo soy el manager, yo elijo el equipo”.
Sin embargo, el delantero sospecha que la realidad fue más cruda. Intuye que Ryan percibió que, si mantenía en el panel a jugadores que ciertos directivos querían fuera, su respaldo político se debilitaría.
“Cómo podría continuar un manager en esa situación”, se pregunta Horgan, dejando flotando una cuestión que va más allá de un nombre propio. El mensaje es claro: si el banquillo depende del visto bueno de los despachos para cada decisión deportiva, la autoridad del seleccionador se vacía por dentro.
El regreso amargo del All-Ireland
Horgan no se queda solo en la cuestión de las bajas del panel. También apunta al manejo del llamado “pequeño escándalo” del no-homenaje tras la final del All-Ireland 2025, cuando Cork regresó sin el tradicional recibimiento.
Aquella decisión llegó envuelta en rumores: historias que corrían por WhatsApp sobre supuestas peleas entre jugadores en el hotel después de la derrota ante Tipperary.
El delantero de Glen Rovers considera que la junta del condado falló otra vez en la comunicación. “La junta debería haber aclarado más su comunicado (sobre por qué no habría homenaje) y haber afrontado esos rumores de WhatsApp”, escribe.
Según Horgan, el daño se podría haber evitado con un gesto sencillo: “La junta podría haber ayudado señalando que no había nada de cierto en ellos. Pero no lo hicieron”.
En su relato, el silencio institucional dejó a los jugadores expuestos, justo en uno de los momentos más duros de sus carreras.
Hoggie, todavía decisivo sobre el césped
Mientras abre viejas heridas en el plano intercondal, Horgan demuestra que su historia en el campo sigue viva. El pasado sábado firmó 0-11 puntos para Glen Rovers, liderando a su club en una victoria contundente frente a Midleton que los impulsa a una final íntegramente citadina del Cork Premier SHC.
La cita ya tiene fecha y hora: 18 de octubre, a las 16:00, frente a St Finbarr’s. Un clásico de ciudad con aroma a algo más que un título.
Horgan llega a los 37 años con un libro bajo el brazo, un mensaje firme sobre cómo debe gobernarse el juego y, sobre todo, con el stick aún caliente. La junta de Cork ya sabe lo que piensa. Ahora, el siguiente veredicto lo dará el césped.






