Patrick Vieira debuta con dudas en Senegal: empate en Maputo
Patrick Vieira se estrenó al frente de Senegal con un empate que sabe a poco. En Maputo, lejos de Dakar y de un contexto normal para un debut, su equipo se quedó en un 1-1 áspero ante una Mozambique sólida, disciplinada y nada impresionada por el cartel de las Teranga Lions.
Un gol temprano y un aviso ignorado
Durante media hora, el guion pareció el ideal para el nuevo seleccionador. Al minuto 32, Nicolas Jackson, delantero de Aston Villa, apareció donde viven los nueves de verdad: en el área pequeña. Centro raso, toque corto, 0-1. Un gol sencillo, pero cargado de simbolismo. El primer tanto de la era Vieira, el golpe que debía calmar los nervios de un equipo en plena transición tras un año convulso.
Senegal mandó en la posesión, estiró el campo, arrinconó a Mozambique. Parecía tener el partido bajo control. Parecía.
Porque el castigo llegó justo antes del descanso.
El zarpazo de Catamo
En el añadido de la primera parte, cuando muchos ya pensaban en el túnel de vestuarios, Geny Catamo, del Sporting, se inventó el empate. Controló lejos del área, levantó la cabeza y soltó un disparo seco desde fuera del área. El balón cruzó un bosque de piernas y se coló ajustado al segundo palo. 1-1 y un silencio pesado en el lado senegalés.
No fue un golpe estético; fue un aviso táctico. Mozambique no necesitaba mucho balón para hacer daño. Le bastó una ventana de espacio y un momento de duda.
Posesión sin filo y un contexto envenenado
La segunda parte fue un monólogo en la estadística, no en el marcador. Senegal acumuló balón, metros y centros. Le faltó lo que no se entrena en una semana: automatismos, malicia en los últimos metros, colmillo. Mozambique, bien plantada, cerró líneas, achicó el área y apenas se desordenó.
El escenario tampoco ayudaba. Este partido de la primera jornada del Grupo J debía jugarse en Senegal, pero ningún estadio del país cumple ahora mismo los estándares internacionales. La cita se trasladó a Maputo, un detalle que pesa más de lo que parece: debut de seleccionador, equipo en reconstrucción y, encima, sin el calor de casa.
Sobre el césped, también se notaron las ausencias. Sin el recién retirado Edouard Mendy bajo palos y sin el lesionado Sadio Mané en ataque, el equipo perdió liderazgo en las dos áreas. Jackson marcó, sí, pero el resto del frente ofensivo no encontró caminos claros ante una zaga mozambiqueña compacta y paciente.
Vieira, entre la leyenda y la realidad
El nombre de Patrick Vieira impone. Campeón del mundo en 1998, campeón de Europa en 2000 con Francia, figura icónica del Arsenal. Como futbolista, casi todo. Como técnico, el relato es otro.
Su trayectoria en los banquillos ha sido mucho más irregular, con etapas en Estados Unidos, Francia, Inglaterra e Italia sin un gran éxito sostenido. Su última parada, en Genoa, terminó de forma abrupta el pasado noviembre: colista de la Serie A y sin victorias cuando se produjo su salida.
Ahora toma una selección marcada por la polémica y el desgaste. Este año, Senegal perdió en los despachos lo que había ganado en el campo: la final de la AFCON ante Marruecos, en la que las Teranga Lions abandonaron temporalmente el césped para protestar un penalti, terminó con un 1-0 para Senegal en la prórroga… solo para que la CAF otorgara después un 3-0 a Marruecos. El caso está pendiente de resolución en el Tribunal de Arbitraje Deportivo el 8 de octubre.
A eso se suma un Mundial decepcionante: derrotas ante Francia y Noruega, goleada a Iraq para colarse por la mínima en el cuadro de dieciseisavos y eliminación frente a Bélgica tras desperdiciar una ventaja de dos goles. Un equipo que pasa de intimidar a tambalearse en cuestión de minutos.
Ese es el legado que Vieira recibe de Pape Thiaw, destituido en medio de esta tormenta deportiva y administrativa.
Nigeria sufre, pero responde
Mientras Senegal tropezaba en Maputo, Nigeria firmaba en Uyo una remontada que puede marcar un punto de inflexión. La Super Eagles, ausentes de los dos últimos Mundiales, arrancaron su camino con susto y alivio a partes iguales ante Madagascar.
El golpe inicial llegó pronto. Minuto 16, Ehsan Kari silenció el estadio con el 0-1. Nigeria, sin su gran referencia ofensiva, el lesionado Victor Osimhen, se vio de repente persiguiendo el partido y sus propios fantasmas recientes.
La reacción, sin embargo, llegó desde la nueva guardia.
Al borde del descanso, George Ilenikhena, delantero de 20 años que milita en Arabia Saudí, atacó el espacio con decisión, se plantó ante el portero y firmó el 1-1 en el tiempo añadido de la primera parte. Un debut, un gol y un mensaje: hay relevo.
La remontada se completó en el minuto 65. Moses Usor, suplente y jugador del campeón austríaco LASK, apareció desde el banquillo para poner el 2-1 definitivo. Otro debut, otro gol. Nigeria encontró soluciones donde más le dolía: en la falta de gol sin Osimhen.
Dos gigantes, dos sensaciones
El arranque de este tramo clasificatorio deja dos imágenes opuestas. Senegal, aún con la etiqueta de potencia africana, transmite la sensación de equipo en pausa, atrapado entre el pasado glorioso reciente y un futuro que todavía no se organiza sobre el campo. Mucho nombre, mucha posesión, poco remate.
Nigeria, en cambio, respira algo de aire fresco. No fue un partido brillante, ni mucho menos, pero sí un triunfo construido desde la personalidad de los debutantes y la capacidad de reacción tras un golpe temprano.
Vieira sabe que no tiene margen para instalarse en la excusa del proceso. El empate en Maputo, con todo el contexto adverso, no es un desastre, pero tampoco un resultado que calme las dudas. Con el caso de la AFCON aún pendiente en los tribunales y un vestuario en transición, la pregunta ya no es solo cómo quiere jugar su Senegal, sino cuánto tiempo tendrá para demostrarlo.






