Steven Pienaar exige más valentía a Bafana Bafana
La voz de un veterano de los grandes escenarios se ha dejado oír en pleno Mundial. Steven Pienaar, exinternacional sudafricano y figura en clubes como Everton, Tottenham Hotspur, Sunderland, Borussia Dortmund y Ajax, lanzó un mensaje claro a Bafana Bafana tras el 1-1 ante Czechia en Atlanta: hay que correr más hacia el espacio, no solo pedir el balón al pie.
Sudáfrica rescató su primer punto en este Mundial 2026 gracias a un penalti convertido por Teboho Mokoena en el minuto 83. El gol dio aire, cambió el tono del partido y por momentos hizo soñar con una remontada completa. Pero para Pienaar, el diagnóstico no se movió ni un centímetro.
En pleno encuentro, el exjugador se desahogó en X: “¿Por qué no hay desmarques de Bafana? Todos quieren el balón al pie, ningún desmarque en profundidad”. El empate no suavizó su análisis. Tras el pitido final, volvió a la carga, esta vez mezclando elogio y exigencia: “Bien hecho, chicos. Ahora, a por lo siguiente. Por favor, en el próximo partido necesitamos carreras al espacio, por favor chicos”.
Un viejo fantasma: un punto tras dos jornadas
La situación tiene un aire inquietantemente familiar para Sudáfrica. Como en 2010, cuando Pienaar era pieza clave de la selección anfitriona, Bafana llega a la última jornada de la fase de grupos con un solo punto en dos partidos. Entonces, ni siquiera una victoria histórica por 2-1 ante Francia bastó para alcanzar los cruces.
Ahora, el contexto es distinto. El torneo se ha ampliado y el tercer puesto podría abrir la puerta a los octavos de final. Pero el margen de error sigue siendo mínimo.
El Grupo A llega al cierre con México al frente con seis puntos, sólido y ya clasificado. Detrás, South Korea suma tres, mientras Czechia y Bafana están igualados con un punto, aunque los europeos mandan por diferencia de goles. Sudáfrica sigue colista. Todo se decidirá en Guadalupe el próximo miércoles, en un duelo a vida o muerte ante South Korea, que en Sudáfrica se verá a las 3 de la madrugada del jueves.
La llamada de Pienaar: profundidad o adiós
El mensaje de Pienaar va más allá de un simple comentario en redes sociales. Toca la esencia de cómo está atacando este equipo. Bafana combina, se asocia, pero rara vez rompe líneas con desmarques largos. El juego se vuelve previsible, cómodo para defensas que no tienen que girar ni correr hacia su propia portería.
“Necesitamos carreras de ruptura”, insistió el exjugador. Es, en el fondo, una invitación a cambiar el guion ofensivo. A atacar la espalda de las defensas, a obligar al rival a decidir mirando hacia su arco. A asumir riesgos.
La reacción ante Czechia mostró carácter. El penalti de Mokoena encendió el partido, y Sudáfrica terminó empujando, con la sensación de que el triunfo estaba al alcance. Pero esa mejoría llegó tarde y sin ese elemento que Pienaar reclama: velocidad y profundidad constantes.
Un fútbol local al alza, una selección con cuentas pendientes
El contraste es llamativo. A nivel de clubes, el fútbol sudafricano vive un momento dorado. Mamelodi Sundowns acaba de conquistar su segunda CAF Champions League en la temporada 2025-26, con Mokoena como héroe en la final: suyo fue el gol decisivo ante AS FAR en el partido de vuelta en Rabat, el mismo jugador que ahora ha rescatado a la selección desde el punto de penalti en Atlanta.
Sin embargo, esa pujanza no se ha traducido todavía en un salto definitivo con la selección. Este es el cuarto Mundial de Sudáfrica y nunca ha superado la fase de grupos. Ni siquiera en “su” Mundial de 2010, cuando el país respiraba fútbol en cada esquina.
El presente tampoco presume de grandes nombres en las ligas más poderosas. Tras el descenso de Lyle Foster con Burnley, Bafana afronta este Mundial sin un solo jugador en la máxima categoría inglesa. La responsabilidad se reparte entre figuras del campeonato local y algunos legionarios repartidos por otras ligas, con Mokoena como símbolo de una generación que quiere dejar de mirar al pasado con nostalgia.
Todo o nada ante South Korea
El duelo en Guadalupe lo pondrá todo en su sitio. Un triunfo puede cambiar la historia: tres puntos que podrían bastar para colarse en la ronda de 32 en este nuevo formato. Un tropiezo, en cambio, prolongaría la maldición mundialista de Sudáfrica.
En ese contexto, las palabras de Pienaar resuenan como una hoja de ruta táctica y emocional. No basta con tocar y esperar el error rival. Hace falta atacar el espacio, multiplicar los desmarques, ofrecer líneas de pase agresivas. En definitiva, hacer justo lo que el exjugador no vio ante Czechia.
Bafana llega a su última bala en condiciones parecidas a las de 2010, pero con un torneo distinto, un fútbol local más fuerte y una puerta entreabierta hacia los cruces. La pregunta es si esta vez se atreverá a correr hacia ella antes de que se cierre.






