La Premier 2023: Arsenal como favorito y Manchester United contra corriente
La nueva temporada aún no ha empezado y ya hay un consenso incómodo: si no eres Arsenal, más vale que tengas paciencia. Entre predicciones, corazonadas y algún que otro deseo disfrazado de análisis, el panorama que dibujan los pronosticadores es claro… y a la vez caótico.
Arsenal, favorito casi por decreto
La pregunta de cada verano: ¿quién gana la liga?
Esta vez, la mayoría ni pestañea. Arsenal.
Sarah Winterburn lo resume sin rodeos: sólo “los desquiciados” apostarían por otro campeón tras un verano de estabilidad y músculo añadido con Bruno Guimaraes. Ella no ve a nadie acercándose a menos de diez puntos.
Matt Stead habla de “fase cinco” del proyecto de Mikel Arteta, como si el plan maestro hubiera alcanzado la zona de ejecución definitiva. Dave Tickner, que el curso pasado ya se la jugó con los gunners sin demasiada fe, ahora lo dice “con el pecho hinchado”: Arsenal, por fin, como el único equipo realmente asentado en medio de una liga llena de proyectos en año uno.
Ian Watson se agarra a la incertidumbre general para justificar el favoritismo gunner. Jason Soutar confiesa que esa sensación de “algo grande” ya la tuvo con Chelsea el año pasado… y salió mal. Esta vez, se refugia en el suelo firme: Arsenal. Lewis Oldham repite la misma fórmula: plantilla reforzada, pocas incógnitas, a diferencia del resto del pelotón perseguidor.
Michael Lee incluso admite que pasó el verano buscando excusas para no respaldarles, hasta que el Community Shield le bajó a la tierra: los rivales están hechos un lío, Arsenal no. Nestor Watach ve un equipo que ya se quitó el peso psicológico del título y recuerda el inicio de la dinastía de Pep Guardiola en Manchester City: un grande estabilizado en un entorno de dudas ajenas.
Samuel Bannister aporta el matiz: Arsenal “tiene que” ser favorito, pero no espera un paseo. Compara la situación con el PSG en la Champions: cuando por fin conquistas la obsesión, el reto es sostenerla. Y subraya a Bruno Guimaraes como el tipo de fichaje que sirve para retener coronas, no sólo para ganarlas.
La nota discordante: Manchester United campeón
En medio de la marea roja de Londres, una voz va a contracorriente: John Nicholson apuesta por Manchester United. No lo ve como una locura, se agarra a un dato muy concreto: para él, con Michael Carrick al mando fueron “el mejor equipo de la liga” en ese tramo. Y con eso le basta para romper el consenso.
Un top cuatro imposible de atinar
La siguiente misión suicida: ordenar el resto de la zona Champions. Aquí se rompe cualquier apariencia de acuerdo.
Winterburn mantiene su fe en Arsenal y coloca a Chelsea, muy lejos, como segundo, seguido de Liverpool y Manchester City, con Manchester United quinto como “bonus”. Matt Stead apuesta por la generación actual salida de Cobham, luego Manchester City y Liverpool.
Nicholson se la juega con Chelsea, City y Aston Villa. Tickner admite que este año “podría pasar cualquier cosa” y, casi a regañadientes, se queda con Chelsea, Liverpool y City, sin demasiada convicción. Ian Watson directamente reconoce que no tiene ni idea: si le obligan, dice City, Chelsea y Tottenham, pero avisa de que en diez minutos podría dar otra lista.
Jason Soutar se queda con Chelsea, City y Spurs. Lewis Oldham pronostica que City se quedará sin título por un margen parecido al del curso anterior, con Chelsea aprovechando la ausencia de Europa “a lo Manchester United” y Liverpool adelantando a los de Old Trafford por la cuarta plaza.
Michael Lee ordena Chelsea, City y Liverpool, con la sospecha de que Spurs podría colarse si el viento sopla a favor. Nestor Watach vuelve a poner a City, Liverpool y United, dejando a Chelsea quinto, lo que debería bastar para Champions si se amplían plazas. Habla de una “corrección” en la tabla, volviendo a alinearse con el gasto salarial.
Bannister imagina un podio con Liverpool, City y Chelsea. Ve a Alexander Isak con Andoni Iraola como impulso para un Liverpool mejorado, a Florian Wirtz creciendo, y a un City con dudas pero aún con la inercia final de la era Pep. Chelsea, sin Europa, debería exprimir al máximo esa ventaja.
La zona oscura: el regreso del ascensor
Toca mirar abajo. Y el veredicto es duro con los recién ascendidos.
Winterburn manda a Ipswich, Coventry y Hull de vuelta al descenso. Acepta que Fulham y Crystal Palace generan dudas, pero no ve argumentos para colocarles por debajo de ese trío. Watson coincide: Ipswich, Hull y Coventry. Bannister también: cree que el parón de la tendencia de “tres ascendidos, tres descendidos” del año pasado no se repetirá.
Tickner va a lo sencillo: los tres promovidos. No ve un Sunderland ni un Leeds en ese grupo, sólo “Burnleys”, equipos valientes pero sin suficiente pegada para sostenerse. Nestor Watach también apuesta por el pleno de descensos: Coventry, Ipswich y, sobre todo, Hull, muy lejos del nivel que mostraron Leeds o Sunderland.
Otros se salen del guion. Matt Stead sentencia a Hull y a Coventry, pero salva a Ipswich gracias a una especie de “Protocolo Leeds”: fichar una colección de jugadores de gran tamaño para competir mejor. Sunderland, dice, caerá víctima de los números avanzados.
Jason Soutar reparte: Fulham, Ipswich y Hull. A Fulham “hay que temerle”, a Ipswich le llama “basura”, y a Hull, “basura de verdad”. Lewis Oldham considera descendidos seguros a Hull City e Ipswich Town, pero cree que Coventry, con el impulso de Frank Lampard, sobrevivirá y que Fulham caerá en el puesto 18. Michael Lee, por su parte, manda abajo a Sunderland, Coventry y Hull, confiando en los fichajes “aseados” de Ipswich y recelando de la distracción europea para Sunderland.
¿Quién sorprenderá para bien?
En medio del pesimismo para los modestos, hay espacio para historias agradables.
Winterburn mira hacia Elland Road: ve a Leeds United comprando bien y con potencial para colarse en el top ocho. Stead imagina a Bournemouth y Crystal Palace terminando en la mitad alta. Nicholson se atreve con un Leeds sexto, tras reforzarse en portería, defensa, mediocampo y delantera.
Tickner se ríe de la propia pregunta, casi un anacronismo en una era en la que sólo se celebra la desgracia ajena de los grandes. Para él, la “sorpresa agradable” real sería ver a un equipo al que todo el mundo teme acabar estando “absolutamente bien”. Señala a Palace, con un entrenador mejor que otros clubes en situación similar como Fulham, Bournemouth o Newcastle. Y avisa: cree que Chelsea será candidato serio al título durante buena parte del año, aunque eso ya no entra en la categoría de “agradable”.
Watson cree que Leeds sorprenderá, aunque quizá no de manera “agradable” para todos. Soutar coloca a Chelsea en el top dos, algo impactante pero difícil de catalogar como “bonito”, y se queda con Coventry y un discreto pero digno 15º puesto como relato simpático. Oldham también ve a Coventry salvado, pero vuelve a subirse al tren de Leeds, al que proyecta dentro del top diez.
Michael Lee descarta a los “tres Bs” tras la pasada campaña y se queda con Nottingham Forest regresando a Europa. Watach insiste en Leeds: el tramo final del curso anterior fue excelente y el mercado ha reforzado claramente la plantilla de Daniel Farke. Una plaza hacia la Conference League no le parece descabellada. Bannister, en cambio, mira a Newcastle: no cree que puedan ser tan decepcionantes como el año pasado, pese a las salidas, y confía en que los fichajes jóvenes les devuelvan a la parte alta de la tabla.
Golden Boot: un premio con dueño
Aquí no hay debate. El trofeo de máximo goleador tiene nombre y apellido: Erling Haaland.
Winterburn, Stead, Nicholson, Watson, Soutar, Oldham, Michael Lee, Watach y Bannister coinciden. Algunos matizan: Winterburn señala a Alexander Isak como segundo, Nicholson espera a Benjamin Sesko como principal perseguidor, Oldham cree que Isak le apretará de cerca.
Tickner se permite un giro más colorido: llama a Haaland “Goalbot 3000” y le pronostica sus ya habituales 12 goles en los primeros nueve partidos camino de otra cifra cercana a los 30. A partir de ahí, ve valor en apuestas secundarias, menciona a Matheus Cunha y a Cody Gakpo como opciones de cuota alta si se alinean los astros.
Michael Lee deja caer una duda incómoda: con el tiempo, se empezará a preguntar si City no jugaría mejor como equipo sin Haaland, pese a su producción descomunal.
Fichajes: impacto, fiascos y gangas
En el apartado de incorporaciones, la discusión se abre en tres frentes: quién marcará la diferencia, quién se estrellará y quién saldrá regalado.
Para impacto inmediato, James Trafford se lleva muchos focos. Stead lo elige “por definición”. Watson cree que dará a Leeds la seguridad que les faltaba bajo palos. Soutar amplía el foco y señala el trío Trafford–Wilson–Muharemovic como un bloque que puede cambiar el nivel del equipo. Oldham va más allá: ve en Trafford un futuro posible número uno de Inglaterra. Michael Lee, aunque lo menciona como ganga, también lo coloca como un fichaje que puede valer muchos puntos.
Bruno Guimaraes aparece como otra pieza clave: para Watson, elevará aún más a Arsenal. Nestor Watach destaca a Tarik Muharemovic, central bosnio que, según él, no sólo reemplaza a Pascal Struijk sino que puede llevar a Leeds a “otro nivel” y acabar en la órbita de clubes de Champions en un año. Morgan Rogers, para Nicholson, es exactamente el perfil que necesita Chelsea. Christos Tzolis, para Tickner, se ha ganado su apuesta tras el Community Shield.
En el capítulo de fracasos, el nombre que más se repite es Elliot Anderson. Winterburn lo ve como un trabajador incansable, pero insuficiente para el nivel de Manchester City y su precio “francamente ridículo”. Tickner le coloca como el caso más sangrante de una lista larga de mediocentros pagados por encima de su valor. Michael Lee insiste: 116 millones son una barbaridad y el momento en el que llega a City no ayuda. Bannister duda de que pueda convencer lo suficiente como para justificar el coste.
Otros candidatos al naufragio: Sandro Tonali, señalado por Nicholson como el típico gran fichaje caro de Tottenham que no funciona; Alejandro Garnacho, en la diana de Watson; Morgan Rogers, por el peso de ser el segundo fichaje más caro de la historia de la Premier, según Watach; Ronald Araujo y Victor Munoz, a los que Soutar ve directamente “malos”; y Andrey Santos, que a ojos de Oldham cuesta demasiado.
En el mercado de las gangas, un nombre brilla: Harry Wilson. Stead le augura cifras de doble dígito en Leeds. Nicholson lo define como un negocio perfecto a coste cero. Tickner admite que las cesiones y fichajes libres son casi “hacer trampas” en esta categoría, pero cree que encaja: Leeds le quiso por una cantidad razonable el año pasado y ahora lo consigue gratis tras su mejor temporada.
Youri Tielemans aparece como “robo” por 35 millones para Winterburn y Bannister, aunque este último duda de si se puede llamar ganga a algo con poco valor de reventa. Michael Lee y otros vuelven a mencionar a Trafford como fichaje que se amortiza en puntos. Lewis Oldham destaca a Christian Norgaard como una incorporación muy inteligente para Everton tras su gran año en Brentford. Nestor Watach, por su parte, se sorprende con los 16 millones pagados por Hayden Hackney en un mercado disparado.
Christos Tzolis también entra en la conversación de Bannister como extremo de nivel fichado por menos que muchos colegas peores en su posición.
PFA, banquillos al borde y el gran escenario europeo
En la carrera por el PFA Player of the Year, el abanico se abre. Bruno Guimaraes vuelve a escena: Winterburn cree que puede ser el hombre que libere aún más la creatividad del campeón. Oldham también le ve como candidato natural si, como él cree, el premio suele ir al mejor jugador del campeón.
Declan Rice recibe varios votos. Tickner piensa que, con una rotación más amplia, su impacto puede ser aún mayor que tras llegar al Mundial como “el hombre más cansado del fútbol”. Watson coincide, siempre que haya tenido vacaciones. Watach le ve con potencial para ser el gran protagonista de la temporada.
Bukayo Saka es la elección de Stead. David Raya, la de Soutar y Michael Lee. Nicholson se la juega con Elliot Anderson, con Brian Madjo como joven del año. Bannister vuelve al guion del gol: si Haaland marca a placer, el noruego puede llevarse también este galardón.
En los banquillos, la silla eléctrica parece instalada en varios clubes. El nombre que más se repite como primer despedido es Alvaro Arbeloa en Fulham. Winterburn siente que “no encaja”. Watson teme por el proyecto y le coloca como candidato a salir pronto, igual que Oldham. Soutar, con menos rodeos, sentencia al técnico de Hull: “está condenado”.
Sergej Jakirovic aparece en varias quinielas. Nicholson lo elige. Michael Lee también, imaginando incluso a un dueño de Hull convertido en “personaje principal” con algún choque con Evangelos Marinakis. Watach le ve con el aura del personaje secundario de película de terror que desaparece en los primeros diez minutos.
Tickner apuesta por Oliver Glasner en Nottingham Forest, confiando en el historial de cambios constantes de Marinakis. Stead menciona a David Moyes. Bannister apunta a Regis Le Bris en Sunderland, víctima posible de una ambición acelerada tras un primer año por encima de las expectativas. Ian Watson introduce dudas sobre el “Diet Pep” de City y sobre Matthias Jaissle en Newcastle, aunque cree que este último se beneficiará de las bajas expectativas.
En Europa, la Champions se reparte entre tres grandes bloques: Barcelona, PSG y Arsenal. Winterburn y Michael Lee eligen a Barcelona, convencidos de que Rodri es la pieza que les faltaba, siempre que llegue un central de nivel para acompañar a Pau Cubarsí. Watach coincide: con Rodri, pueden replicar el dominio que llevó a España al Mundial.
PSG, vigente dominador continental, recibe los votos de Nicholson, Lewis Oldham, Michael Lee (si falla la opción Barça) y Bannister, que ve a los parisinos con algo “encajado” por fin en Europa y listos para un triplete consecutivo. Ian Watson prefiere a Real Madrid. Jason Soutar y Tickner se suben al tren de Arsenal: los gunners han ido de cuartos a semifinales y a final en los últimos tres años, así que, por pura lógica narrativa, sólo queda ganar. Tickner incluso les apunta al doblete Premier–Champions.
Después de tanto dato, nombre y predicción, los propios pronosticadores cierran con lo que más les ilusiona del curso… en cinco palabras.
Nuevos entrenadores. Caos. Incertidumbre. Un campeonato sin guion cerrado. Una Premier en la que casi todos los grandes llegan con dudas y sólo uno, Arsenal, se presenta como roca en medio de la tormenta.
La pregunta es sencilla y brutal: ¿bastará esa estabilidad para levantar otra vez el trofeo o, como tantas veces, la Premier encontrará la forma de dinamitar todos estos pronósticos?






