El primer tropiezo de Maresca: Manchester City ante Arsenal
El estreno serio de Enzo Maresca al frente de Manchester City dejó más ceños fruncidos que certezas. No fue solo la derrota ante Arsenal en la Community Shield. Fue la forma. El equipo pareció deshilachado, muy lejos del bloque afinado que se había visto durante la gira por Asia en las últimas dos semanas.
Los aficionados que habían seguido cada amistoso tenían motivos para quedarse rascándose la cabeza. Después de semanas encajando piezas, el técnico italiano sorprendió con decisiones que rompieron la lógica construida en pretemporada… y el rendimiento se desplomó.
Sí, Arsenal es el rival más fuerte al que se ha medido el City este verano. Pero la sensación fue otra: un equipo mucho menor que la suma de sus partes. Y eso pese a que Maresca alineó de inicio a cuatro de sus mejores futbolistas, recién salidos de sus vacaciones.
La apuesta por los “recién llegados”
La primera gran decisión del técnico fue lanzar de golpe a Erling Haaland, Elliot Anderson, Nico O’Reilly y Jeremy Doku al once titular tras apenas unos entrenamientos. Un movimiento que olía a partido de título, a urgencia por ganar un trofeo desde ya. Sobre el papel, había alternativas con más rodaje en las ideas del nuevo entrenador.
Maresca explicó después que el plan no iba tanto de la Community Shield como del arranque de la Premier League. Según él, la mejor forma de tenerlos listos para enfrentarse a Bournemouth este fin de semana y para las primeras jornadas era darles la titularidad y sacarlos antes de que se agotaran, en lugar de lanzarlos desde el banquillo en un contexto menos familiar.
“En ocasiones los jugadores prefieren empezar, hacer un calentamiento adecuado y arrancar desde el principio”, dijo. “El plan era cambiar a todos ellos tras 45 minutos o una hora como máximo, así que es una decisión que tomas antes del partido”.
Traducido: la prioridad no era el título, sino acelerar su puesta a punto para la temporada real.
El problema es que esa decisión vino acompañada de otras que complicaron todavía más el dibujo.
Anderson, fuera de sitio; Kovacic, desbordado
Anderson fue uno de los que más sufrió. Días después de que Maresca dejara claro que sus mejores posiciones son como número 6 o número 8, el ex jugador de Forest apareció escorado a la derecha, en una especie de rol flotante que no encajó ni con sus virtudes ni con las necesidades del equipo.
El resultado fue doblemente dañino: Anderson incómodo y Mateo Kovacic ahogado como único mediocentro defensivo. El croata se vio obligado a tapar demasiado campo, sin red de seguridad a su alrededor.
Hubo algún destello de calidad de Anderson desde ese costado derecho. Dos centros magníficos al área para Haaland y Doku recordaron por qué Maresca confía en su talento ofensivo. Pero la sensación general fue extraña, de experimento forzado en un escenario poco propicio.
Igual de llamativa resultó la ausencia de Matheus Nunes. El club lo ha respaldado como lateral derecho titular hasta el punto de aparcar la búsqueda de competencia para esa posición en el mercado. Sin él, Abdukodir Khusanov vivió una tarde muy complicada, como el resto de la defensa.
Esas dos decisiones –el rol de Anderson y la suplencia de Nunes– hicieron el partido aún más cuesta arriba y abrieron interrogantes sobre el criterio del técnico. Sin embargo, lo visto durante el verano invita a pensar que lo del domingo fue más una excepción que una declaración de intenciones. Con Anderson en una zona más natural y Nunes reforzando la zaga, el City debería parecerse mucho más al equipo trabajado en la gira.
La inesperada reaparición de Grealish
El otro giro inesperado del día llevó el nombre de Jack Grealish. El inglés, cedido la temporada pasada a Everton, se había perdido la gira veraniega mientras el club seguía abierto a darle salida en este mercado. Y, sin embargo, apareció tras el descanso.
Sus minutos podrían haber servido para dar rodaje, por ejemplo, a Rayan Ait-Nouri. En cambio, Maresca optó por darle escaparate al jugador de 100 millones de libras. Si había clubes dudando sobre su fichaje, lo mostrado por Grealish ante Arsenal habrá sido bien recibido y puede ayudar a desbloquear una posible operación.
Un examen suspendido… pero no definitivo
Como primer gran examen, la Community Shield deja a Maresca con un suspenso y muchas preguntas en el aire: cómo va a trasladar sus ideas al vestuario, cuánto tiempo necesitará el equipo para asimilarlas, y si ese modelo bastará para pelear de verdad por la Premier League y la Champions League.
Al mismo tiempo, varias de sus decisiones fueron tan contrarias a lo que había mostrado en las semanas previas que cuesta verlas como el plan estándar. Más bien apuntan a una jugada a largo plazo, con la vista puesta en agosto y septiembre, no en un trofeo de agosto.
La derrota, y sobre todo la imagen ofrecida, ha desatado juicios tajantes sobre el City de Maresca. Pero fueron solo 90 minutos. Un fotograma suelto, aislado, en una temporada que apenas empieza a dibujarse.
La cuestión es sencilla y brutal: ¿fue solo un tropiezo de verano o el primer aviso de lo que le espera al City sin Pep Guardiola? Las próximas semanas darán una respuesta mucho más dura que cualquier Community Shield.






