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Raphinha y el dilema del Barça: Gabriel Jesus y Hamza Abdel Karim al acecho

El parón de selecciones no ha traído buenas noticias a Hansi Flick. Raphinha regresó a Barcelona con un pequeño edema muscular en la parte posterior del muslo derecho. Las pruebas médicas descartaron una lesión grave, pero dejaron una conclusión clara en los despachos deportivos: conviene no forzar.

Con un calendario que aprieta el cuello, cada decisión pesa el doble. El próximo duelo de LaLiga ante el Getafe aparece marcado en rojo, no por su brillo competitivo, sino por lo que viene después: dos partidos decisivos de Champions League frente a Galatasaray y Paris Saint-Germain, y el Clásico contra el Real Madrid el día 25. Gestionar cargas ya no es una recomendación; es una obligación.

Raphinha lo ha jugado todo este curso. Intocable en los onces de Flick, pieza estructural en el sistema. Precisamente por eso, el cuerpo técnico valora seriamente darle descanso ante el Getafe. No se trata solo de cuidarlo; se trata de llegar con su mejor versión a Europa y al Bernabéu.

Y ahí se abre una puerta muy concreta.

Gabriel Jesus, candidato con argumentos

Si Raphinha se sienta, Gabriel Jesus se levanta. El brasileño aterrizó este verano procedente del Manchester City y ha encajado en el vestuario como si llevara años. No viajó con Brasil en este parón, algo que, lejos de ser un golpe, se ha convertido en una ventaja competitiva: se ha quedado en la ciudad, ha trabajado, ha afinado físico y automatismos.

Ya ha dejado su tarjeta de presentación. Dos goles saliendo desde el banquillo en una segunda parte que cambió un partido y, sobre todo, la percepción sobre su rol inmediato. No es un fichaje para ir entrando poco a poco; es un delantero preparado para asumir galones cuando el contexto lo exige.

Ante el Getafe, con Raphinha entre algodones, el contexto lo exige.

Hamza Abdel Karim, la carta silenciosa

Detrás de Gabriel Jesus aparece otro nombre, menos mediático, pero cada vez más presente en la libreta de Flick: Hamza Abdel Karim. El egipcio espera su oportunidad, paciente, sabiendo que los minutos que ha tenido hasta ahora en el primer equipo son solo un aperitivo de lo que busca.

Llega reforzado. Durante el parón, marcó su primer gol con la selección absoluta de Egipto. Gol y confianza. A eso se suma su reciente renovación y la confirmación interna de que forma parte del proyecto del primer equipo. No es un recurso de emergencia; es una apuesta de futuro que pide espacio en el presente.

Hamza es un ‘9’ puro. Vive en el área, ataca bien los espacios cortos, huele el remate. Es ese tipo de delantero que no necesita demasiados toques para hacer daño. En un partido ante un rival como el Getafe, que acostumbra a cerrarse y a obligar a decidir dentro del área, su perfil encaja como una pieza lógica en el puzle.

Gabriel Jesus parte por delante en las preferencias de Flick. Tiene más experiencia, más recorrido al máximo nivel, más peso inmediato. Pero un partido con rotaciones, con la mirada puesta en Galatasaray, Paris Saint-Germain y el Real Madrid, puede abrir una rendija. Y a veces una rendija basta para cambiar una jerarquía.

Rotar sin perder filo

El dilema es claro: proteger a Raphinha sin debilitar al equipo. Flick sabe que un contratiempo muscular mal gestionado puede costarle semanas en el tramo más exigente del curso. Sabe también que el Barça no puede permitirse regalar puntos en LaLiga mientras persigue la Champions y prepara un Clásico que siempre condiciona estados de ánimo.

Entre la prudencia médica y la ambición competitiva se decidirá el once. Gabriel Jesus ofrece continuidad en el nivel ofensivo. Hamza Abdel Karim ofrece hambre y un perfil de rematador puro. Raphinha, de momento, ofrece una advertencia: el cuerpo empieza a pasar factura.

La pregunta ya no es solo quién jugará ante el Getafe. La pregunta es quién aprovechará mejor este hueco para reclamar un sitio estable en la rotación cuando lleguen las noches grandes de la temporada.