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Raúl Asencio será operado por fractura en la tibia

El parte médico llegó con la frialdad habitual de los comunicados oficiales, pero el impacto en la planificación del Real Madrid es todo menos frío. Raúl Asencio será operado en las próximas horas de una fractura por estrés en la tibia derecha, una lesión que lo apartará de los terrenos de juego durante buena parte de la temporada.

“El jugador Raúl Asencio será intervenido mañana para tratar una fractura por estrés en su tibia derecha”, informó el club en un escueto comunicado. Detrás de esa frase corta hay semanas de dolor, dudas y una decisión que se venía aplazando desde hace meses.

La recuperación no será rápida. Según apunta el diario español Marca, el defensa tendrá que afrontar un periodo de baja estimado entre dos y cuatro meses. Traducido al calendario competitivo, significa que el Madrid no podrá contar con él, en el mejor de los casos, hasta comienzos del próximo año.

Desenlace en Valdebebas

El desenlace se aceleró en Valdebebas. Asencio se vio obligado a abandonar el entrenamiento antes de tiempo al reaparecer el dolor en la pierna dañada. No era la primera vez. Esta vez, sin embargo, el gesto del jugador y las sensaciones encendieron todas las alarmas. Al día siguiente, las pruebas médicas confirmaron lo que muchos temían: la lesión no remitía y el paso por el quirófano ya no era una opción, sino una obligación.

En ningún momento las molestias llegaron a desaparecer. Cada intento de apurar, cada sesión con carga algo más alta, devolvía el mismo mensaje: la tibia no respondía. Un nuevo pico de dolor en la zona afectada terminó por cerrar el debate interno. No había margen para más esperas. Había que operar.

Plan inicial y cambio de estrategia

La sombra de la cirugía acompañaba a Asencio desde el final de la pasada temporada. Entonces ya se valoró seriamente la intervención. El plan inicial era otro: aprovechar el verano para tratar la lesión de forma conservadora y recortar al máximo los plazos de recuperación, evitando una operación que siempre implica un calendario más largo y exigente.

Ese plan se ha desplomado con la misma contundencia con la que se han disparado las necesidades defensivas del Real Madrid. La apuesta por el reposo, el trabajo específico y la gestión de cargas no ha dado resultado. El cuerpo del jugador ha hablado más alto que cualquier planificación.

Ahora se abre una carrera distinta, silenciosa y sin focos: la de la rehabilitación. El club pierde a un defensa para varios meses en un curso ya marcado por los problemas atrás. Asencio, en cambio, entra en ese túnel que todo futbolista teme y que solo tiene una salida posible: volver más fuerte o quedarse atrás en la pelea por un puesto.