El regreso de Holger Rune: de la sombra a la victoria
Holger Rune apenas ha disputado tres torneos de nivel ATP Tour desde que volvió de su lesión. Y, aun así, ya hay motivos serios para mirar su futuro con optimismo.
El danés de 23 años reapareció primero en la Copa Davis, una especie de prólogo competitivo tras meses de parón. Su regreso oficial al circuito llegó en Japón, donde cayó con claridad ante Kyrian Jacquet. Un golpe duro, sí, pero también lógico para alguien que llevaba tanto tiempo fuera de ritmo.
Nadie podía esperar una vuelta limpia, sin tropiezos. El siguiente paso fue Shanghái y, como muchos intuían, llegó otra derrota en primera ronda. Esta vez, sin embargo, algo cambió. Entre su disculpa pública por el flojo rendimiento inicial y los pequeños destellos de su viejo tenis, se empezaba a ver una dirección, una intención.
La verdadera señal de vida, no obstante, ha llegado en Basilea. Ahí, esos chispazos se han convertido por fin en resultados.
Basilea, el primer punto de apoyo
La decisión de Holger Rune de bajarse de Bruselas fue entendida por todos. Después de un parón tan largo, forzar siempre acaba pasando factura. Renunciar a un torneo ahora era, en realidad, invertir en el futuro.
Y esa apuesta se ha notado en la pista.
En la primera ronda en Basilea, Rune logró su primera victoria desde el calvario físico: un triunfo sufrido ante Quentin Halys, decidido en un ‘tiebreak’ del tercer set. Más que un simple resultado, fue una prueba de resistencia. De piernas, de cabeza, de confianza.
Lejos de quedarse ahí, el danés elevó el listón en el siguiente partido. Se midió a Hubert Hurkacz, uno de los jugadores más en forma del circuito, y volvió a imponerse en otro tercer set resuelto en el desempate. Esa victoria ya no hablaba solo de recuperación física; hablaba de nivel. De ese tenis de élite que no desaparece por una lesión, solo queda en pausa.
La derrota posterior, en tres mangas ante Valentin Vacherot, no borra nada de lo anterior. No deshace el camino recorrido ni enfría la sensación de que Rune vuelve a parecerse al jugador que apuntaba a todo.
Con una pretemporada completa por delante cuando acabe el año, el escenario se dibuja con claridad: si el cuerpo responde, Australia puede verlo de nuevo peleando por títulos.
Casi un año fuera: la dimensión real del calvario
Para entender la magnitud de este regreso, hay que poner números al tiempo perdido.
En los últimos meses se ha hablado mucho de las ausencias de Carlos Alcaraz o del final de temporada adelantado de Jannik Sinner. Sin embargo, lo de Holger Rune ha sido todavía más largo, más corrosivo.
El danés se lesionó en las semifinales del Stockholm Open, cuando mandaba por un set ante Ugo Humbert. Allí, el 18 de octubre de 2025, llegó la pesadilla: una grave lesión en el tendón de Aquiles que lo sacó de la pista casi un año completo.
Regresó de forma simbólica en la Copa Davis, pero su primer partido oficial ATP Tour no llegó hasta el 1 de octubre de este año. Entre una fecha y otra: 348 días. Once meses y trece días lejos del circuito, lejos de la rutina competitiva, lejos de la victoria.
Y aún tuvo que esperar más para saborear de nuevo un triunfo en el máximo nivel. Su victoria ante Quentin Halys en Basilea puso fin a una sequía de 373 días sin ganar un partido de cuadro final en el tour.
Casi un año sin sentir el apretón de manos del ganador en la red. Casi un año sin confirmar en el marcador lo que durante tanto tiempo solo existía en su cabeza: que seguía siendo un jugador capaz de competir con los mejores.
Ahora, con las primeras victorias ya en el bolsillo y el cuerpo respondiendo, la pregunta cambia. Ya no es si Holger Rune volverá a su mejor versión.
La cuestión es hasta dónde puede llegar un jugador que ha aprendido tan pronto lo que significa empezar de cero.






