Reijnders habla sobre su decisión económica en el fútbol
Tijjani Reijnders ha puesto palabras a lo que muchos futbolistas piensan y casi ninguno se atreve a decir. El neerlandés, que este verano dejó Manchester City rumbo a Al-Qadsiah, ha admitido abiertamente que el dinero fue el motor principal de su decisión.
El centrocampista, de 28 años, aterrizó en el Etihad procedente de AC Milan por 46,5 millones de libras, rodeado de expectativas y con el cartel de fichaje importante. Un año después, se marchó por 52 millones a la Saudi Pro League tras una temporada incómoda, llena de minutos pero sin verdadero peso en el equipo: 50 partidos, muchas apariciones, poca continuidad real en un rol claro.
Su malestar no tenía tanto que ver con el número de encuentros como con el lugar que ocupaba en el tablero de Pep Guardiola. Reijnders se ve a sí mismo como un interior moderno, un ocho de recorrido, capaz de ir de área a área. En Manchester, en cambio, se vio encajado una y otra vez en la mediapunta, como un diez más fijo, lejos de su hábitat natural.
Atlético de Madrid y Juventus tantearon su situación. Había mercado en Europa, había nivel para seguir en la élite. Pero las exigencias económicas del City y la oferta saudí inclinaron la balanza hacia Oriente Medio.
“Quiero que ni mis nietos tengan que preocuparse”
En agosto, en su presentación con Al-Qadsiah, el discurso fue el habitual: habló de “ambición”, de convertirse en “el club más grande de Asia”. Ahora, ante el micrófono de NOS, ha quitado todos los filtros.
«¿Yo, cazador de dinero? No puedo negarlo», reconoció. «Cuando termine mi carrera, no quiero tener que trabajar nunca más. Claro, probablemente tampoco habría tenido que trabajar después de mi contrato en Manchester City, pero este movimiento me permite asegurar el futuro de las próximas generaciones de mi familia».
No se quedó ahí. Reijnders fue todavía más explícito: «No voy a mentir sobre eso. Firmando este contrato, puedo asegurar que incluso mis nietos estén cubiertos económicamente, así que ¿por qué no iba a hacerlo? Siempre puedes ir de cruzado moral, pero creo que todo el mundo diría que sí a algo así».
Un sueldo estimado en 86 millones de libras a lo largo de varios años en Arabia Saudí da contexto a sus palabras. Para el internacional neerlandés, la ecuación es simple: una carrera corta, una oportunidad irrepetible.
Arabia no como retiro, sino como trampolín
Reijnders, sin embargo, rechaza la idea de que su fichaje por Al-Qadsiah suponga un punto final competitivo. El club marcha cuarto en la Saudi Pro League y el centrocampista defiende el nivel del campeonato con vehemencia.
«No es que pueda jugar al 65 por ciento cada partido allí», explicó. «Valoro la liga saudí, con todos esos grandes nombres, incluso por encima de la Eredivisie. Si la gente quiere juzgar el fútbol allí, primero tiene que verlo».
Para él, no se trata de un retiro dorado, sino de una etapa diferente dentro de una carrera que aún se ve larga. Y en esa visión, un nombre ha sido clave: Brendan Rodgers.
Las conversaciones con el técnico de Al-Qadsiah le convencieron de que el camino de vuelta a Europa sigue abierto. «Creo que mucha gente tiene la idea de que tu carrera como futbolista de primer nivel se acaba cuando decides dar un paso así. Yo también tenía esa sensación al principio», admitió.
Según relata, Rodgers le transmitió un mensaje claro: puede jugar tres o cuatro años en Arabia Saudí “con gran placer” y regresar después al máximo nivel europeo. «Hay muchos ejemplos de eso ahora. Ese es también mi objetivo», subrayó.
Entre un rol táctico que nunca terminó de encajar en Manchester y un contrato que blinda a varias generaciones de su familia, Reijnders ha elegido su propio camino. Lo hace sin excusas, sin discursos edulcorados y con una certeza: su apuesta por Arabia no quiere ser el último capítulo, sino el giro inesperado de una carrera que aún se imagina regresando a la élite del fútbol europeo.






