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Reijnders deja el City y se une a Al Qadsiah

AMSTERDAM, 23 sep – Tijjani Reijnders habló sin rodeos. No le gustaba el rol que le esperaba en Manchester City y el proyecto —deportivo y económico— de Al Qadsiah terminó por abrirle la puerta de salida.

El centrocampista neerlandés, traspasado por 61 millones de euros al club saudí en una operación que sorprendió a media Europa, explicó que la decisión empezó a gestarse en verano. Él se ve como un mediocampista dinámico, capaz de ir y venir entre ataque y defensa. En Inglaterra, sin embargo, le empujaban cada vez más hacia la mediapunta.

“En pretemporada noté que las cosas se encaminaban de nuevo en esa dirección en City, y empecé a pensar si quería otra temporada así”, contó ante la prensa mientras la selección neerlandesa se prepara para el duelo de Nations League del jueves ante Alemania. La respuesta que se dio fue clara: no.

Cuando el club le comunicó que podía buscar una salida, el escenario cambió. Llegó la llamada de Arabia Saudí. Y con ella, un contrato que, según informaciones publicadas, ronda los 100 millones de euros por cuatro años.

Arabia, el rol soñado y un futuro abierto

Reijnders reconoció que, al principio, él mismo veía su marcha a la Saudi Pro League como un posible final de su carrera al máximo nivel. La percepción cambió tras hablar con Brendan Rodgers, entrenador de Al Qadsiah.

El técnico le planteó un horizonte distinto: “tres o cuatro años muy disfrutables” en Arabia y luego un regreso a Europa. Esa idea, sumada al papel que le ofrecían sobre el césped, terminó por convencer al internacional de 28 años. Ese es su objetivo declarado.

Reijnders no se esconde al valorar el nivel del campeonato al que llega. Con la llegada masiva de grandes nombres, sitúa ya la liga saudí por encima de la Eredivisie. Y lanza un reto a los críticos: antes de juzgar, que la vean.

Dinero, moral y legado familiar

El componente económico de la operación es imposible de ignorar. El propio jugador lo asume sin disfraz. Ante la cifra que se maneja para su contrato, fue tajante: “Siempre se puede jugar a ser moralista, pero creo que todo el mundo diría que sí a eso”.

Su razonamiento va más allá de su propia carrera. Reijnders asegura que ya en Manchester City tenía la vida resuelta, pero que este movimiento le permite asegurar también el futuro de las próximas generaciones de su familia. No quiere trabajar después de colgar las botas. Tampoco que tengan que hacerlo sus nietos por necesidad.

“Si esta elección significa que mis nietos también pueden vivir cómodamente, ¿por qué no lo haría?”, dejó caer, consciente de que su decisión seguirá alimentando el gran debate del fútbol moderno: hasta dónde llega la ambición deportiva y dónde empieza el peso irresistible del oro saudí.