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La República de Irlanda y el partido contra Israel en Serbia

La selección de la República de Irlanda seguirá adelante. Heimir Hallgrímsson confirmó que el partido de Nations League del domingo ante Israel se disputará tal y como estaba previsto, en territorio neutral, en la localidad serbia de Bačka Topola.

En un contexto tenso, con la mirada pública clavada en cada gesto del equipo, el seleccionador fue claro: el calendario no se toca.

“ La FAI ha dicho que vamos a jugar los dos partidos y lo vamos a cumplir”, señaló antes del duelo de mañana contra Austria en el Aviva Stadium, donde se esperan protestas. “Esa era nuestra intención cuando llegamos a esta concentración. Ha sido realmente, realmente duro, sobre todo para los jugadores, pero estamos intentando centrarnos en Austria. Ya está decidido que vamos a cumplir con los partidos”.

Sin reunión de jugadores… de momento

La gran pregunta, inevitable, apuntaba al vestuario: ¿podría repetirse la escena de Hungría, cuando los jugadores votaron el día antes si jugaban o no ante Israel?

Hallgrímsson cortó el tema con una mezcla de sinceridad y resignación: “No, pero eso pensábamos también antes del primer partido”.

El técnico añadió que, hasta el momento, no tiene constancia de ninguna reunión de jugadores previa al encuentro del domingo. La sensación es de calma tensa: el compromiso está firmado, pero la experiencia reciente recuerda que nada se puede dar por completamente cerrado.

Bazunu vuelve al grupo, Keely entra en escena

En medio del ruido, el día a día futbolístico sigue su curso. Gavin Bazunu permanece concentrado para dar cobertura en la portería por detrás de Caoimhín Kelleher, aunque el guardameta del Bolton Wanderers regresará a su club el viernes. Para el choque ante Israel, Luton Town aportará a Josh Keely, que se sumará a la convocatoria como tercer portero, por detrás de Kelleher y Max O’Leary.

Hallgrímsson quiso detenerse en Bazunu, figura en el ojo del huracán en las últimas semanas.

“Gavin es un gran chico. Siempre he tenido una buena relación con él”, explicó. “Probablemente ha sido más duro para él que para otros jugadores, pero le han recibido muy bien”.

El islandés fue más allá: “Se han dicho muchas mentiras sobre todo esto. Pero le damos la bienvenida de nuevo. Que participe es increíble y demuestra su carácter, estar aquí con nosotros. Quiero elogiarle por eso. Y quiero elogiar a los jugadores por lo bien que le han acogido”.

Un vestuario que se aferra a su propia unidad. “La vida sigue. Gavin forma parte de este grupo. Esto demuestra lo fuerte que es el vínculo entre estos jugadores. Ni siquiera algo así nos rompe. Seguimos juntos”.

Hallgrímsson evitó entrar en detalles sobre “las mentiras” a las que aludió. El mensaje fue calculado: marcar posición sin alimentar más el incendio.

Luto, himno y sin apretones de manos

El domingo en Serbia se repetirá el protocolo excepcional que Irlanda ya aplicó en el 3-0 ante Israel en Hungría. El equipo llevará brazaletes negros “en memoria de todas las vidas perdidas durante el conflicto en Gaza”, inclinará la cabeza durante el himno israelí y no estrechará la mano de sus rivales ni antes ni después del partido.

Un gesto potente, medido, que coloca a la selección irlandesa en un lugar muy visible dentro del debate internacional. Y que, inevitablemente, aumenta la presión sobre el grupo.

Consejo de capitanes y aprendizaje sobre la marcha

En estos días de decisiones complejas, Hallgrímsson no ha querido caminar solo. El seleccionador reveló que ha hablado recientemente con el capitán lesionado Nathan Collins y con el excapitán Séamus Coleman.

“Necesito consejo también. Ellos son los líderes que tienen experiencia. Pero ninguno de nosotros ha vivido una situación como esta. Estamos inventando sobre la marcha”, admitió.

El técnico asume que el análisis llegará después: “Cuando miremos atrás dentro de dos o tres semanas veremos que podríamos haber hecho algunas cosas mejor. Pero, con suerte, con el tiempo veremos que tomamos más decisiones correctas que equivocadas”.

Lesiones y fondo de armario

En lo puramente deportivo, Bosun Lawal se incorporó a la concentración el lunes, aunque no estará en condiciones de jugar contra Austria. Jimmy Dunne, por su parte, arrastra un problema de tobillo y también es duda.

Son detalles que, en otro momento, habrían ocupado los primeros titulares. Hoy quedan en un segundo plano, pero condicionan igualmente la preparación de un equipo que debe competir mientras lidia con un contexto extraordinario.

Seguridad reforzada y clima enrarecido

La tensión alrededor de la selección se percibe incluso antes de llegar al campo de entrenamiento. Esta mañana, el acceso al campus nacional de deportes en Abbotstown se vio reforzado con un aumento notable de la presencia de seguridad. Los periodistas tuvieron que identificarse en dos controles distintos antes de entrar.

El fútbol sigue, los partidos se juegan, las decisiones se toman. Irlanda ha elegido seguir adelante, con brazalete negro y la cabeza alta. La cuestión es cómo llegará este grupo, mental y futbolísticamente, al final de este tramo de Nations League tras caminar durante semanas sobre una cuerda floja.