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Richarlison brilla en amistoso mientras su futuro es incierto

En Sídney, el gol de la victoria fue de Richarlison. La noticia, en cambio, la dio Roberto De Zerbi.

Tottenham se impuso 2-1 a Chelsea en un amistoso en Australia, con el brasileño firmando el tanto decisivo. Media hora después, en la sala de prensa, el técnico italiano abrió una puerta que en el club muchos preferían mantener cerrada: el futuro de su ‘9’ está en el aire.

Un goleador entre dos decisiones

Richarlison, 29 años, contrato hasta 2026 y 12 goles la pasada temporada. No es una pieza menor en el engranaje ofensivo de Spurs desde su llegada en 2022. De Zerbi lo sabe, y por eso sus palabras retumbaron más fuerte que cualquier celebración en la grada.

“No lo sé”, admitió, al ser preguntado por la continuidad del delantero. “Como jugador, como persona, es increíble en su actitud y comportamiento, pero al final tenemos que respetar lo que él quiera hacer”.

El mensaje fue claro: el club no tiene la sartén por el mango. La tiene el propio Richarlison.

El técnico subrayó el valor deportivo del brasileño. Recordó sus 12 tantos del último curso, insistió en que no fue producto de la fortuna, sino de su instinto. “No es tan fácil encontrar otro delantero como Richarlison, porque Richarlison marca goles y conoce el camino. El nuevo delantero, no lo sabemos. El otro delantero, no lo sabemos”.

Y ahí apareció la contradicción que está marcando estas semanas. “A veces dice que quiere quedarse, a veces que quiere irse”, confesó De Zerbi, sin dramatizar, pero sin esconder el problema. “No hay ningún problema. Es un chico encantador. Todos lo conocemos; hace mejor al club, al staff, porque trabaja duro cada día, en serio cada día, y no podemos decir nada negativo”.

Un goleador que duda. Un entrenador que lo reivindica. Un club que, por ahora, espera.

Archie Gray, brazalete de presente y futuro

Mientras el futuro de Richarlison se tambalea, otro nombre gana peso dentro del vestuario: Archie Gray. De Zerbi le ha entregado el brazalete de capitán en todos los partidos de la gira por Australia. Veinte años, polivalente, y ya señalado públicamente como piedra angular del proyecto.

Cuando le preguntaron por la estrategia detrás de esa decisión, el italiano sonrió: “Soy el entrenador, yo decido”. No necesitó adornos.

Después sí entró en detalle. Explicó que el gesto tenía más impacto en Gray que en un veterano como Ben Davies. Era un mensaje directo de confianza. “La temporada pasada dije que es el futuro del club, así como el presente. Es importante para nosotros porque puede cubrir dos o tres posiciones en el campo”.

Gray no es un enamorado del lateral derecho, pero ahí también ha tenido que responder. Y De Zerbi aprovechó el brazalete para subrayar una idea de jerarquía y compromiso. “Con el capitán, tienes que pensar primero en el grupo, en el equipo, en el club, y después en ti mismo”.

Según el técnico, el inglés decidió dar más al club aceptando roles y posiciones que no siempre le favorecen. El brazalete fue la respuesta. Una recompensa y, al mismo tiempo, una exigencia.

El regreso de Mudryk y una relación especial

La noche en Sídney también dejó otra historia potente, al otro lado del campo. El regreso de Mykhailo Mudryk a la convocatoria de Chelsea tras resolver su apelación por una sanción por dopaje que lo mantuvo fuera desde noviembre de 2024.

De Zerbi conoce como pocos al ucraniano. Lo dirigió en Shakhtar Donetsk, antes de que ambos aterrizaran en la Premier League. No habló como un rival. Habló casi como familia. Lo definió como “mi segundo hijo” y no escondió su alegría por verlo de vuelta.

“Estoy muy, muy feliz”, dijo. “Buen chico, jugador top, ojalá pueda mostrar en la próxima temporada todo lo que ha sufrido en los últimos dos años. Quizá no contra Tottenham, pero es un chico encantador y un jugador muy, muy bueno”.

En una misma noche, el italiano se permitió la ternura con un viejo pupilo y la crudeza con su propio vestuario. A uno lo celebró por volver a empezar. Al otro le recordó que el futuro está en sus manos.

En Tottenham, la gira por Australia deja algo más que minutos y rodaje. Deja una pregunta incómoda colgando en el aire: ¿cuánto tiempo más seguirá Richarlison marcando goles con el escudo de Spurs en el pecho?

Richarlison brilla en amistoso mientras su futuro es incierto