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Robbie Savage asume el reto en Peterborough United

Peterborough United ha dado un giro brusco a su proyecto: Robbie Savage, hasta ahora técnico de Forest Green Rovers, es el nuevo entrenador en el Weston Homes Stadium. Llega con 51 años, una fuerte personalidad y una misión clara: sacar a un equipo hundido en la zona baja de League One.

El club despidió a Luke Williams el 19 de septiembre tras un arranque de temporada pésimo que ha dejado a los Posh en el puesto 23 de la tabla. El margen de error se ha reducido al mínimo. Y el elegido para encender la chispa es un nombre que no pasa desapercibido.

De centrocampista combativo a técnico ambicioso

Savage fue durante años uno de los centrocampistas más reconocibles del fútbol británico, con etapas en Derby County, Birmingham City, Leicester City y Blackburn Rovers. Intensidad, carácter y cero complejos. Ese mismo sello intenta trasladarlo ahora al banquillo.

Su último trabajo en Forest Green Rovers dejó señales interesantes. La pasada campaña llevó al equipo hasta la séptima plaza en la National League y lo metió en los play-off, donde cayó en las eliminatorias. Esta temporada, tras 11 jornadas, el equipo marcha 13º, con cuatro victorias, tres empates y cuatro derrotas: un rendimiento sólido, aunque sin estridencias, que ha servido como carta de presentación.

Savage aterrizó en Forest Green en julio del año pasado, después de una primera experiencia en los banquillos con Macclesfield, también en el fútbol no profesional. Ahora da un salto de dimensión con un club que se ve a sí mismo por encima de la lucha por la permanencia.

Un contrato largo y una idea clara

Peterborough ha definido su acuerdo con Savage como un contrato “a largo plazo”. Un mensaje directo: el club no busca solo un apagafuegos, sino un proyecto que cambie dinámicas y mentalidad.

El propio técnico, en declaraciones a los medios oficiales del club, explicó qué le sedujo del reto: el tamaño de la entidad, la filosofía y, sobre todo, la posibilidad de trabajar con futbolistas jóvenes y hacerlos crecer. No llega para gestionar inercias, llega para moldear.

Su discurso futbolístico también marca distancia con ciertas corrientes actuales. Savage dejó claro que no quiere un equipo que se limite a acumular pases en campo propio ni a inflar estadísticas de posesión. Su idea es agresiva, directa, con colmillo. Si el partido está 1-1 en casa y quedan cinco minutos, su mensaje es ir a por el triunfo, no proteger el punto.

Esa promesa de fútbol valiente encaja con la impaciencia de una grada que necesita algo a lo que agarrarse. Un estilo reconocible, un equipo que se atreva.

Un vestuario que necesitará coraje

Savage no ignora el contexto. Sabe que su nombramiento genera dudas en parte del entorno y que el altavoz de las redes sociales amplifica cualquier crítica. Pero también deja claro que no se esconde: estará en la banda para proteger a sus jugadores y para absorber la presión.

Habla de una plantilla “brillante” y asegura que no ve la hora de empezar. Su forma de entender el rol es clara: será un entrenador presente en el día a día, aunque con confianza plena en su cuerpo técnico para ejecutar las sesiones. No quiere ser un mero gestor de partidos, sino un líder de grupo con un equipo de trabajo fuerte a su alrededor.

Ryan Harley, que ejercía de técnico interino, se mantendrá en el proyecto como asistente. Una continuidad importante en un vestuario que ya le conoce y que ahora deberá adaptarse al sello Savage.

Un presidente ilusionado y un punto de partida incómodo

El presidente Darragh MacAnthony no escondió su entusiasmo. Habló de “emoción” como la palabra que mejor define el nombramiento de Savage, un término que, según admitió, no asociaba a su club desde hacía demasiado tiempo. Destacó la personalidad, el carácter y la mentalidad del nuevo técnico como elementos que el club necesita “de arriba abajo”.

MacAnthony subrayó también el impacto que causó Savage en una entrevista extensa con el consejo de administración: su hambre por solucionar los problemas, reactivar la confianza y exprimir el talento de la plantilla convencieron a la directiva.

La realidad, sin embargo, es tozuda. Peterborough está hundido en la parte baja de League One y deberá reaccionar rápido. La apuesta por un entrenador con un perfil tan marcado es, al mismo tiempo, una declaración de intenciones y un riesgo calculado.

Un estreno copero antes de un regreso especial

Savage tendrá su primer examen en el banquillo de los Posh el 6 de octubre, en casa, frente al Ipswich Town Under-21s en la Jersey Mike's Trophy. Un escenario ideal para empezar a transmitir ideas, probar piezas y, si el resultado acompaña, sumar algo de aire fresco en el ambiente.

El verdadero termómetro llegará pocos días después. El 10 de octubre, Peterborough reanudará su campaña liguera con una visita cargada de simbolismo: el King Power Stadium, casa de su antiguo club Leicester City. Un viaje que mezcla pasado y presente, nostalgia y urgencia.

Allí se verá hasta qué punto el impacto de Savage puede trasladarse al marcador. Porque el discurso ya ha encendido la chispa. Ahora le toca al equipo demostrar si esa promesa de fútbol valiente puede cambiar el rumbo de una temporada que, por ahora, solo ofrece una pregunta: ¿bastará el carácter de Robbie Savage para levantar a los Posh del fondo de la tabla?