Roberto Mancini vuelve sin Zaniolo en la selección de Italia
Roberto Mancini se prepara para su segundo debut al mando de la selección de Italia, y lo hace con un mensaje claro desde la primera lista competitiva de esta nueva etapa: nadie tiene la plaza garantizada, ni siquiera un talento como Nicolo Zaniolo.
Italia se mide a Bélgica este viernes en la Nations League, en el que será el primer examen serio del nuevo ciclo. Habrá 23 elegidos en el banquillo y sobre el césped. Y 11 que verán el partido desde la grada. Entre ellos, Zaniolo.
Una lista larga, un margen muy corto
Mancini convocó a 34 futbolistas para este parón de septiembre-octubre, una concentración extensa que acompañará a la Azzurra en una serie de partidos exigentes: Bélgica primero, luego Turkiye por partida doble y, más adelante, Francia. Un calendario que pide rotaciones, gestión de esfuerzos y decisiones impopulares.
El reglamento, sin embargo, no entiende de nombres. En estos encuentros oficiales bajo el paraguas de la UEFA, solo se pueden inscribir 23 jugadores en la convocatoria de partido. El resto, a la tribuna.
Según los informes de la mañana del viernes, los descartados para el duelo ante Bélgica serán Massimo Pessina, Alessandro Bastoni (sancionado), Daniele Ghilardi, Eddy Kouadio, Matteo Ruggeri, Samuele Ricci, Nicolo Fagioli, Samuele Inacio, Sebastiano Esposito, Antonio Vergara y Nicolo Zaniolo.
Once apellidos. Uno de ellos destaca por el peso mediático y por el pasado reciente con la selección.
El cuerpo no acompaña al nombre
La ausencia de Zaniolo no responde a una cuestión táctica ni disciplinaria, según las últimas informaciones de Tuttosport. La explicación es física.
El cuerpo técnico de la selección considera que el jugador de Udinese aún no está en su mejor condición después de una lesión en el bíceps femoral que le hizo perderse tres partidos de Serie A a comienzos de mes. La sensación dentro del staff es clara: forzar ahora sería un riesgo innecesario.
La imagen de Zaniolo en abril, en San Siro, perseguido y presionado por Davide Bartesaghi durante un Milan–Udinese, contrasta con el presente. Entonces se le veía liberado, con piernas, con esa zancada que siempre invita a pensar que puede romper un partido. Hoy, en cambio, Mancini prefiere frenar.
Italia necesita futbolistas sanos para afrontar una serie de encuentros oficiales que marcarán el tono del proyecto. Y Zaniolo, por talento, está llamado a ser protagonista, pero solo si su físico responde.
Un regreso a la Azzurra que sigue esperando
Hay otro dato que subraya la situación: Zaniolo no juega con Italia desde un amistoso contra Ecuador, el 24 de marzo de 2024. Demasiado tiempo para un futbolista que, en su momento, se proyectaba como pieza central del futuro de la selección.
Entre lesiones, altibajos y cambios de camiseta a nivel de clubes, su trayectoria con la Azzurra se ha ido llenando de paréntesis. Este nuevo parón internacional parecía una buena ocasión para empezar a cerrarlos. De momento, tendrá que esperar.
Mancini, en su regreso, ha apostado por una convocatoria amplia, con jóvenes que llaman a la puerta y nombres consolidados que deben reafirmarse. En ese contexto, cada detalle físico pesa el doble. Y un bíceps femoral que no ofrece garantías es suficiente para dejar fuera a cualquiera.
La Nations League no es un torneo menor para esta Italia en reconstrucción. Bélgica, Turkiye y Francia no admiten demasiadas probaturas. El margen de error es corto. El seleccionador lo sabe y ha preferido no jugar con fuego con un futbolista que ya ha sufrido demasiado con las lesiones.
Zaniolo, mientras tanto, mirará desde la grada. No es el escenario que imaginaba cuando volvió a ponerse la camiseta de Udinese tras su última dolencia. Pero si su cuerpo responde en las próximas semanas, la pregunta es inevitable: ¿cuánto tardará Mancini en devolverle un sitio en el centro del escenario?






