Terremoto en Woking: la salida de Jermain Defoe y sus consecuencias
La primera aventura de Jermain Defoe en los banquillos ha durado cuatro meses y ha terminado con ruido. Mucho ruido. Lo que empezó en marzo como un proyecto ilusionante en el Woking FC se ha convertido en un caso incómodo para el club y para una de las grandes figuras recientes del fútbol inglés.
El jueves se anunció la rescisión de mutuo acuerdo del contrato del exdelantero de Tottenham y de la selección inglesa, que dejó el cargo de entrenador del club de National League tras apenas seis partidos: dos victorias, un empate y tres derrotas. Un inicio discreto, pero lejos de un desastre deportivo. El problema, según el propio Woking, iba por otro lado.
La versión del club: “La gente no deja de presentarse”
Este sábado, el director de fútbol del Woking, Jody Brown, rompió el silencio con un comunicado tan contundente como revelador. En él, aseguró que Defoe no se presentó ni a una reunión clave con la directiva ni al entrenamiento programado para ese mismo día, en la recta final de la pretemporada.
“Se fijó una reunión con los directores, el entrenador, el asistente y el responsable de operaciones para revisar la preparación de la temporada. Ni Jermain ni su asistente acudieron a esa reunión ni a la sesión de entrenamiento de ese día”, explicó Brown, que fue todavía más lejos en su crítica general: “La gente no deja de presentarse”.
El dirigente detalló que, ante “preocupaciones crecientes” detectadas en diferentes áreas del club —jugadores, cuerpo técnico y otros departamentos—, pidió a Defoe y a su asistente Paul Bracewell un informe breve sobre el estado de la plantilla, los objetivos de fichajes y posibles problemas operativos. Lo solicitó en más de una ocasión. Nunca lo recibió.
Brown insistió en que el Woking estaba “plenamente comprometido” con el proyecto de Defoe y que las decisiones de fichajes, de personal y cuestiones futbolísticas habían estado “fuertemente influenciadas” por el técnico de 43 años. Y asumió su parte de responsabilidad: “La recomendación de nombrar a Jermain como entrenador fue mía, y asumo toda la responsabilidad. Tras reunirme con él en varias ocasiones, creí que era la persona adecuada para liderar al club hacia una nueva era ilusionante”.
Después, dejó una frase que golpea directamente al mito del gran futbolista convertido en gran entrenador: “Como hemos visto muchas veces, el éxito como jugador no siempre se traduce en gestión y liderazgo. Sinceramente, espero verle tener éxito en la dirección que elija”.
La respuesta de Defoe: “Imposible continuar”
Defoe, por ahora, ha optado por no entrar en el cuerpo a cuerpo. Sky Sports News ha solicitado su versión tras las palabras de Brown, pero de momento solo habla un mensaje publicado por el propio técnico en Instagram, en el que anunció su marcha.
“Tras conversaciones recientes, puedo confirmar que he acordado mutuamente dejar mi puesto como entrenador del Woking FC”, escribió. “Por desgracia, las circunstancias han hecho que, en última instancia, me resulte imposible continuar en el cargo”.
Defoe se mostró orgulloso del trabajo realizado: “Estoy extremadamente orgulloso del trabajo llevado a cabo durante mi tiempo en el club y sentí de verdad que estábamos construyendo algo especial”. Agradeció al propietario Todd Johnson la oportunidad, tuvo palabras cariñosas para los aficionados y, sobre todo, para el vestuario: “Estoy realmente destrozado por los jugadores. El grupo es fantástico y les deseo todo el éxito para la temporada”.
Su mensaje cerraba con un matiz significativo: “Mi etapa en Woking FC ha sido una experiencia reveladora como entrenador, y sin duda me hará más fuerte para el próximo desafío en mi carrera”. Reveladora. Ahí se intuye que puertas adentro se vivió algo más que una simple discrepancia deportiva.
De la ilusión al desencanto en seis partidos
El giro es especialmente llamativo porque, en sus primeros días en el cargo, Defoe había mostrado una ambición desbordante. Sky Sports estuvo presente en sus dos primeros encuentros: un 3-3 vibrante ante Eastleigh y un 0-0 frente a Braintree Town. Tras ese segundo partido, el técnico habló de hacer “algo especial” con el Woking y no escondió que soñaba con ascender al EFL.
“Cuando te conviertes en entrenador, quieres ese tipo de desafío. Quieres levantarte por la mañana y tener un objetivo por el que luchar”, decía entonces. Apenas unas semanas después, ese objetivo ha saltado por los aires.
El contraste entre aquel discurso y la realidad actual explica el impacto de su salida. Brown asegura que el feedback de Defoe siempre fue “positivo”, que expresaba con frecuencia su entusiasmo por la temporada, tanto en público como en privado. Por eso, desde la dirección entienden la sorpresa y la especulación generada en torno a una marcha tan repentina.
Un club bajo presión y una pregunta incómoda
La intervención de Brown también dejó una radiografía cruda de la vida interna de un club de este nivel: “Todos los clubes afrontan desafíos. Los jugadores quieren más minutos, mejores contratos o traspasos. El equipo de medios quiere mejor equipamiento, el departamento médico más internos, el cuerpo de fuerza y acondicionamiento un gimnasio más grande, y los encargados del aparcamiento más café. Pero la gente no deja de presentarse”.
Más allá del dardo evidente, el mensaje es claro: en Woking sienten que el entrenador rompió un código básico de profesionalidad. Defoe, en cambio, habla de circunstancias que hicieron “imposible” seguir. Dos relatos que se cruzan sin tocarse, al menos de momento.
La apuesta del club por un nombre de peso, con pasado en la élite y un aura de goleador implacable, ha terminado en un desencuentro público antes incluso de que la temporada arranque de verdad. Brown ya ha dicho que la decisión de traerle fue suya. El proyecto que debía ser “una nueva era ilusionante” se ha quedado en un experimento fallido.
Queda por ver cuál será el siguiente paso para ambos. Woking debe recomponer un vestuario al que se le prometió un camino ambicioso hacia el EFL. Defoe, que ha probado de golpe la cara más áspera del banquillo, deberá decidir si este episodio fue solo un tropiezo o la primera señal de que su segunda carrera en el fútbol será tan exigente como la primera.






