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Samuele Inacio y la espera en la selección italiana: ¿Paciencia o urgencia?

La llamada de Samuele Inacio a la selección italiana había encendido la ilusión. Un talento de 18 años, irrumpiendo con el escudo de Borussia Dortmund y un futuro que muchos imaginaban teñido de azzurro. Sin embargo, tres partidos oficiales después en esta ventana de Nations League, el delantero sigue sin entrar ni siquiera en la lista de convocados de partido. Y Roberto Mancini ha tenido que dar la cara.

De irrupción precoz a espera forzada

Inacio se coló en el primer equipo de Borussia Dortmund con solo 17 años. Un salto enorme, en un club que no regala minutos a nadie. Ese impacto le abrió la puerta de la Nazionale: primero con Silvio Baldini, en junio, cuando el entonces seleccionador interino apostó por un bloque casi íntegro de su Sub-21 para un amistoso ante Luxemburgo.

Allí llegó el debut. Primera camiseta de Italia, primer himno, primeras expectativas. Pero era un amistoso. Nada vinculante a nivel de elegibilidad.

Con el regreso de Mancini al banquillo, el siguiente paso parecía lógico: consolidar a la joya en el nuevo proyecto. El técnico lo incluyó en una lista amplia, de 34 jugadores, para el parón de septiembre-octubre. Una señal potente. Un mensaje claro: se le quiere cerca.

Luego llegó la realidad de la competición.

Tres partidos, tres descartes

Italia cayó 2-0 ante Bélgica el viernes pasado. Inacio no estuvo ni en el banquillo. Días después, goleada 4-1 a Turquía en Bursa. Otra vez fuera de la lista de partido. Y para el choque de este viernes en el Stade de France ante Francia, el guion se repite: el joven delantero se queda en Coverciano, acompañado por otros ocho jugadores que tampoco viajarán.

Mientras tanto, el equipo se consolida. La foto de grupo en Bursa, la celebración de Davide Frattesi tras el segundo gol frente a Turquía, el bloque que se va endureciendo en plena Nations League. Y el chico de Dortmund, mirando desde la distancia competitiva, aunque entrenando con los mayores.

La situación ha encendido las alarmas entre parte de la afición italiana. No tanto por los minutos, sino por el contexto.

Italia, Brasil y un futuro en el aire

El único partido de Inacio con Italia ha sido ese amistoso ante Luxemburgo. Nada más. En términos reglamentarios, el delantero sigue siendo elegible para Brasil, la selección del país de su padre, Pia, exjugador que pasó por el Napoli cuando nació su hijo.

Ahí está el nudo de la cuestión. Italia lo llama, lo integra, lo muestra al mundo… pero todavía no lo blinda en un partido oficial. Y cada ausencia en la lista de convocados se vive como una pequeña oportunidad perdida.

No todo está cerrado. Tras el duelo en París, queda aún otro partido competitivo de Nations League en esta ventana: Italia recibirá a Turquía el lunes por la noche. Un escenario ideal para repartir minutos, probar piezas, quizá regalarle por fin ese debut oficial que cambie su estatus para siempre.

O quizá no. Y ahí se abre el debate.

Mancini baja el tono: “Es muy joven, necesita tiempo”

En la rueda de prensa previa al choque ante Francia, Mancini afrontó directamente la pregunta que flotaba desde hace días: ¿por qué Samuele Inacio no ha jugado ni un minuto en este parón?

La respuesta fue tajante, sin dramatismos, pero con un mensaje claro de prudencia.

“Es un jugador joven que todavía necesita desarrollarse”, explicó el seleccionador. “Tiene 18 años. Lleva tiempo. Tiene que empezar a entrenar con nosotros y construir experiencia. Aunque esté en Borussia Dortmund, no ha jugado mucho. Conocemos su calidad; seguramente será un jugador importante para la selección, pero es muy joven, así que tenemos que darle tiempo y dejar que entienda lo que puede hacer”.

Mancini no esquivó el elogio, pero marcó el ritmo. Nada de prisas. Nada de coronar al chico antes de que se asiente siquiera como titular en su club. El mensaje va tanto para el jugador como para el entorno: calma.

Un grupo que se endurece… y un hueco por conquistar

Mientras se discute sobre Inacio, la estructura del equipo para el duelo ante Francia muestra bien a las claras el nivel de competencia. Bajo palos, Gianluigi Donnarumma sigue siendo indiscutible, respaldado por Marco Carnesecchi y Guglielmo Vicario.

En defensa, nombres que ya se mueven con naturalidad en la élite: Michael Kayode, Matteo Ruggeri, Riccardo Calafiori, Alessandro Bastoni, Giorgio Scalvini, Giovanni Di Lorenzo, Gianluca Mancini. Un bloque joven, pero con experiencia en partidos grandes, que empieza a parecer una base de futuro más que un simple experimento.

En el centro del campo, el músculo y el talento: Samuele Ricci, Sandro Tonali, Nicolo Fagioli, Issa Doumbia, Davide Frattesi, Nicolo Barella. Jugadores que ya marcan diferencias en Serie A y que se han ganado el derecho a ser protagonistas en noches como la del Stade de France.

En ese contexto, Inacio es hoy un proyecto. Una promesa en observación, más que una pieza ya integrada.

Entre la impaciencia y el plan a largo plazo

El dilema es evidente: Italia quiere asegurar a un talento que también puede vestir de verde y amarillo, pero su seleccionador se niega a saltarse etapas. El riesgo de perderlo a Brasil existe. La tentación de darle minutos solo para bloquearlo, también.

Mancini, por ahora, se mantiene firme en su idea de proceso. Prefiere que el chico se acostumbre al ritmo de la Nazionale, que entrene, que escuche, que entienda la exigencia… antes de lanzarlo a la hierba en un partido que ya tiene peso competitivo.

El lunes, ante Turquía, podría cambiar la historia. O podría alargar la espera.

La pregunta, mientras tanto, queda flotando sobre Coverciano y sobre Dortmund: ¿cuánto tiempo más puede Italia permitirse el lujo de esperar a Samuele Inacio antes de que otro himno llame a su puerta?