Teddy Sheringham afirma: Isak es mejor que Haaland en la Premier League
Teddy Sheringham, un hombre que sabe lo que es vivir del gol en la élite inglesa, ha soltado una bomba que pocos veían venir: para él, el mejor delantero de la Premier League no es Erling Haaland. Es Alexander Isak.
El noruego de Manchester City acumula cifras casi irreales desde que aterrizó en el Etihad Stadium en 2022: 169 goles en 205 partidos, una marcha implacable hacia el récord histórico de Sergio Agüero en el club y, a medio plazo, con la plusmarca de Alan Shearer en la Premier League en el horizonte. Un depredador estadístico. Un goleador de época.
Pero Sheringham mira a otro lado.
De Newcastle a Anfield: el nuevo Isak
El exdelantero de Tottenham y Manchester United señala directamente a la figura de Alexander Isak, hoy referencia ofensiva de Liverpool, como el “mejor delantero de la Premier League”. Una afirmación que rompe con el relato dominante… y que llega justo cuando el sueco empieza a parecerse, por fin, al futbolista que prometía dominar el área inglesa.
Isak firmó tres temporadas notables en Newcastle United antes de protagonizar en el verano de 2025 un traspaso de impacto: 125 millones de libras para llevarlo a Anfield. Precio de súperestrella. Expectativas de súperestrella. Realidad, en su primer curso, mucho más áspera: solo cuatro goles, lesiones constantes y un Liverpool desorientado, incluso forzado en ocasiones a jugar con dos delanteros centros sin que nada terminara de encajar.
Ese contexto, según Sheringham, distorsionó por completo la imagen del sueco. Esta temporada la historia suena distinta. En apenas siete partidos entre todas las competiciones, Isak ya ha igualado sus cuatro tantos del curso pasado y suma además una asistencia. El lenguaje corporal ha cambiado. El área vuelve a ser su territorio.
“Fenomenal” y hambriento
Sheringham, entrevistado por Hajper, no escatimó elogios. Explicó que le encanta lo que Isak ofrece como nueve: su movilidad, su hambre, su manera de vivir cada jugada cerca del área rival. Subrayó que el problema no era solo el estado físico del sueco el año pasado, sino un Liverpool desajustado, con un sistema que no potenciaba a sus delanteros.
Ahora, ve a un atacante “fenomenal”, decidido a pelear por la Bota de Oro. Y no únicamente por el morbo de superar a Haaland, sino por la forma en que Isak interpreta el juego, por esa obsesión con el gol que, para un exdelantero como Sheringham, marca la diferencia entre los buenos y los extraordinarios.
Sus tantos recientes ante Ipswich Town son, para él, una advertencia al resto de la liga. Remates secos, agresivos, de los que no dan tiempo a reaccionar. Control, golpeo y celebración en un suspiro. “Bang, gol”, como lo describe el exinternacional inglés.
Un nueve que vive dentro del área
Lo que más fascina a Sheringham es el comportamiento de Isak dentro del área. No solo la definición, sino la lectura de cada rebote, de cada desvío, de cada segundo balón. Donde otros se quedan clavados en el punto de penalti, él sigue moviéndose, ajustando su posición, anticipando el próximo giro de la jugada.
Ante Bournemouth, esa intuición quedó expuesta a plena luz. El gol pudo parecer sencillo, un balón suelto que cae en sus pies. Pero para Sheringham, esa es precisamente la trampa: no hay casualidad, hay movimiento previo, hay inercia ofensiva, hay un delantero que ya está llegando cuando los demás apenas reaccionan.
Son detalles que, en la mirada de un goleador retirado, delatan a alguien con “atributos de auténtico especialista”, el tipo de delantero que puede aspirar a ser “el mejor del mundo en lo que hace”.
Haaland vs Isak: cita marcada en rojo
La teoría de Sheringham no tardará en pasar por el examen más duro posible. Tras el parón internacional, Manchester City visitará Anfield el 11 de octubre. Haaland frente a Isak. El campeón implacable contra el aspirante hambriento.
Un noruego que ya vive instalado en la conversación de los récords y un sueco que, según uno de los grandes delanteros de la historia reciente del fútbol inglés, empieza ahora a mostrar su verdadera cara.
En una liga que se alimenta de duelos personales y narrativas incendiarias, pocas preguntas laten con más fuerza que esta: ¿quién saldrá de Anfield con la etiqueta del nueve más temido de Inglaterra?






