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Singapur sufre humillante derrota 6-0 ante Malasia

JAKARTA – El 6-0 encajado ante Malasia no fue solo una derrota. Fue una sacudida. Un golpe directo al orgullo de los Lions a tres meses de la Copa de Asia.

En Bandung, el 1 de octubre, en el FIFA ASEAN Cup, Singapur sufrió su peor caída ante su eterno rival desde aquel mismo marcador en 1978. Casi medio siglo después, la historia se repitió, pero en un contexto muy distinto: con el país ya clasificado para una Copa de Asia que se presenta ahora como un examen mucho más duro de lo que parecía.

Un 6-0 que duele más por la forma que por el fondo

Entre quienes miraron el partido con preocupación están exinternacionales como Noh Alam Shah y S. Subramani, además del exentrenador de la Singapore Premier League Khidhir Khamis. Todos coinciden en algo: este resultado no se puede tratar como un tropiezo más.

Alam Shah, dos veces campeón de la ASEAN Championship, no se quedó en el marcador. Fue directo al problema.

“Es un resultado muy doloroso, especialmente contra Malasia. Pero más preocupante que el marcador es cómo perdimos el control después de ir 2-0 abajo. A este nivel, tenemos que ser capaces de seguir compitiendo y gestionar los momentos difíciles”, advirtió. Para él, lo que se vio en Bandung debe provocar “una revisión seria de nuestra identidad y de si el enfoque actual nos da la mejor opción de cara a la Copa de Asia”.

El derrumbe fue evidente. Con 60 minutos en el reloj, el daño todavía parecía reparable. En la última media hora, la zaga de Singapur se desmoronó ante la presión constante. El delantero nacido en Brasil, Bergson, firmó un triplete y Malasia marcó cuatro goles en ese tramo final. La sensación fue de equipo desbordado, sin respuestas.

Subramani, tres veces campeón de la ASEAN Championship, fue igual de contundente. Para él, una goleada de este calibre exige algo más que explicaciones técnicas.

“Un 6-0 contra Malasia no es solo otra derrota”, recordó el exdefensa de 54 años. “Cuando te pones la camiseta de la selección, sabes lo que significan estos partidos. Puedes perder un partido de fútbol, pero no puedes ignorar la manera en que pierdes”.

Khidhir Khamis utilizó dos palabras que se repiten en los pasillos del fútbol singapurense: “humillante” e “inaceptable”. Para él, lo sucedido debe funcionar como una alarma que ya no se puede posponer.

“Necesitamos una revisión honesta de por qué encajamos seis goles y no pudimos evitar que el partido se nos fuera aún más –entrenadores y jugadores comparten esa responsabilidad”, apuntó el técnico de 40 años. “Con la Copa de Asia a tres meses, esto es sin duda un baño de realidad. La clasificación fue un logro, pero competir allí requiere otro nivel”.

Sus prioridades a corto plazo son claras: organización defensiva, toma de decisiones bajo presión, preparación física y una vía ofensiva fiable. Sin esas cuatro patas, el plan se tambalea.

La brecha de la naturalización: la región acelera, Singapur duda

El 6-0 también abrió un debate que va más allá de un partido: la estrategia de naturalización de jugadores y el ritmo al que Singapur se adapta a lo que ya es norma en la región.

Malasia alineó a nueve futbolistas naturalizados o de ascendencia extranjera en su once inicial contra Singapur. Indonesia fue todavía más lejos: en su victoria 2-0 ante los Lions en el debut, presentó por primera vez una alineación inicial sin un solo jugador formado íntegramente en casa.

Tailandia, Vietnam, Filipinas, Camboya… la lista de selecciones del Sudeste Asiático que han reforzado sus plantillas con jugadores nacidos fuera crece año tras año. Singapur, en cambio, avanza con mucha más cautela.

Hoy, la selección cuenta con dos futbolistas naturalizados: los centrocampistas Song Ui-young, nacido en Corea del Sur, y Kyoga Nakamura, nacido en Japón. En septiembre se sumó una pieza más al tablero: Perry Ng, defensor nacido en Inglaterra y jugador de Cardiff City, obtuvo la ciudadanía singapurense y quedará a disposición del seleccionador Gavin Lee para futuras convocatorias.

Ng podría debutar en noviembre, cuando los Lions se midan a Paraguay y a la pentacampeona del mundo Brasil en el National Stadium, los días 13 y 17, dentro del Mizuho Blue Challenge. Dos amistosos de élite pensados para preparar el gran reto: la Copa de Asia de enero de 2027, donde esperan Australia, Tayikistán e Irak.

Para Khidhir, la disyuntiva no debería ser “naturalizados o cantera”, sino cómo combinar ambas vías.

“Muchos países ya lo están haciendo. Tenemos que mantener el ritmo, o corremos el riesgo de quedarnos estancados mientras nuestros vecinos se alejan”, advirtió.

El modelo de juego bajo la lupa

El resultado ante Malasia también ha colocado el foco sobre el banquillo. ¿Debe seguir Gavin Lee al frente de la selección con tan poco margen para la Copa de Asia?

Alam Shah no pidió su salida, pero sí cuestionó la idoneidad del modelo actual.

Recordó un dato que no se puede obviar: Singapur solo marcó un gol en los tres partidos disputados en Indonesia. Demasiado poco para un equipo que busca ser protagonista con la pelota.

“La cuestión es si un enfoque orientado a la posesión es el mejor para el estilo de fútbol de nuestro país”, planteó el exdelantero de 46 años. “La posesión solo es útil si lleva a la penetración, a ocasiones y a goles. En este momento, no estoy seguro de que estemos consiguiendo lo suficiente”.

Khidhir, por su parte, considera que un único resultado no debería sentenciar el futuro del seleccionador, pero sí marca un antes y un después en la exigencia.

Lee, afirma, debe “demostrar que entiende los problemas y que puede hacer los ajustes necesarios, mientras que los jugadores deben responder con mejores actuaciones”. El margen de error, tras un 6-0 ante el rival histórico, se ha reducido al mínimo.

Subramani lo ve con una mezcla de calma y urgencia. “No hay necesidad de pánico, pero sí de urgencia”, subrayó. Los próximos meses, insiste, serán reveladores.

Tres meses para reaccionar

El calendario no espera. Paraguay y Brasil en noviembre, Copa de Asia en tres meses. Australia, Tayikistán e Irak en el horizonte. Y un vestuario obligado a reconstruir su confianza después de una de las noches más duras de su historia reciente.

Subramani lo resumió con un recordatorio que pesa: “Llevar la camiseta de Singapur implica responsabilidad. Se la debemos al país y se la debemos a las generaciones de jugadores que la vistieron antes que nosotros”.

La goleada ante Malasia no se borrará de la memoria. La cuestión, ahora, es si se convertirá en una cicatriz que hunda al proyecto o en el punto de inflexión que empuje a los Lions al nivel que exige una Copa de Asia. El reloj ya está corriendo.