Tensiones en la selección de Egipto: Abdelmonem abandona concentración
La ventana internacional de Egipto se ha convertido en un campo minado. Días después de que la estrella de Trabzonspor, Mohamed Salah, abandonara la concentración, otro nombre importante ha hecho las maletas: Mohamed Abdelmonem, jugador del Nice francés, también se ha marchado del campamento de la selección.
Todo empezó con el empate sin goles ante Angola, en la fase de clasificación para la Copa Africana de Naciones. Salah fue sustituido en la segunda parte y, tras el partido, la Federación Egipcia de Fútbol anunció que dejaba la concentración y no estaría ante Sudán del Sur, argumentando que el duelo se disputaría sobre un césped de tipo “tartán” en el que el futbolista no puede jugar.
El caso de Abdelmonem sigue un guion distinto, pero igual de inquietante para el entorno de la selección.
Nice toma la palabra… y el control del relato
El Nice emitió un comunicado contundente el jueves, adelantándose a cualquier explicación oficial desde El Cairo. El club informó que, “de mutuo acuerdo” con el cuerpo técnico de Egipto, Mohamed Abdelmonem abandonaba la concentración antes del amistoso frente a Sudáfrica para “preservar su estado físico y su seguridad”.
El defensa se había incorporado a la última lista de la selección, pero no disputó ni un minuto ante Angola. Tampoco viajó a Sudán del Sur, precisamente por el temor a una posible lesión en ese mismo terreno artificial que ya había apartado a Salah.
El mensaje del Nice fue claro: la decisión se tomó conjuntamente, teniendo en cuenta “las circunstancias” del partido de clasificación para la Copa Africana de Naciones, “especialmente por la disputa en un campo de césped artificial”, y con la voluntad compartida de no poner en riesgo la salud del jugador.
El club francés remarcó además que hace “todo lo posible” para que Abdelmonem, como el resto de sus internacionales, pueda representar a su selección “en las mejores condiciones posibles”, con especial atención a su salud, recuperación y seguridad física. Cerró el comunicado agradeciendo al cuerpo técnico egipcio el acuerdo alcanzado y el trabajo realizado con el jugador durante la concentración, antes de subrayar que el defensa regresará ahora al Nice para preparar “en las mejores condiciones” los próximos retos.
El detalle más llamativo no está en las palabras, sino en quién las pronuncia. Hasta el momento de la publicación del comunicado, la Federación Egipcia no había ofrecido ninguna aclaración sobre la salida de Abdelmonem. El silencio federativo contrasta con la precisión del mensaje del club francés y alimenta la sensación de que en la trastienda hay algo más que una simple gestión de cargas físicas.
Malestar en la selección: “Hay un gran enfado”
Mientras la federación calla, las ondas de radio llenan el vacío. El exguardameta y ahora figura mediática Ahmed Shobair describió un panorama tenso en sus declaraciones.
Shobair aseguró que Abdelmonem tampoco estará presente en el partido frente a Sudáfrica, previsto para el domingo, y fue directo al diagnóstico: “Muy claramente hay enfado, un gran enfado, entre Mohamed Abdelmonem y el cuerpo técnico y administrativo”.
Según su relato, el origen del conflicto está en la negativa del jugador a participar en el encuentro ante Sudán del Sur. Después llegó una carta del Nice solicitando formalmente que el defensa quedara fuera de ese partido. El último capítulo, su marcha del campamento tras negociaciones entre el club francés y el cuerpo técnico de la selección.
Shobair no se puso del lado del futbolista. Al contrario, subrayó que el cuerpo técnico “tiene derecho” a estar molesto con Abdelmonem y le pidió que sea él quien dé el primer paso para cerrar la brecha: la selección, recordó, le necesita, igual que necesita a todos sus jugadores.
Entre el césped artificial y la autoridad del banquillo
El debate ya no gira solo en torno a un tipo de superficie. El césped artificial y el “tartán” sirven como argumento médico y deportivo, pero por debajo late una cuestión de jerarquía: hasta dónde pueden llegar los clubes en la protección de sus activos y hasta dónde debe ceder una selección que se juega su futuro competitivo.
En pocos días, Egipto ha visto cómo primero Salah y ahora Abdelmonem se marchan en medio de explicaciones parciales, comunicados cruzados y un evidente malestar interno. El Nice ha protegido a su jugador y ha marcado el tono del discurso. La Federación Egipcia, de momento, observa en silencio.
La pelota ya no está solo en el campo. Está en el vestuario, en los despachos y en la relación de fuerzas entre clubes europeos y selecciones africanas. La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, incómoda: ¿quién manda realmente cuando llega la hora de defender la camiseta nacional?






