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USMNT inicia nueva era con récord de Albert

En St. Louis, la USMNT estrenó era. Y lo hizo con un gol que ya pertenece a los libros de historia.

Albert, extremo de Dortmund, se convirtió en el jugador más joven en marcar con la selección absoluta de Estados Unidos durante el vibrante 4-2 ante Chile. Tenía 17 años y 131 días cuando cazó un balón suelto en el descuento, armó la pierna con una frialdad impropia de su edad y soltó un disparo que pegó en el larguero antes de botar dentro. El estadio Energizer Park estalló. Récord batido. Christian Pulisic pasa a ser referencia estadística, no dueño del registro.

Un récord que cambia el mapa

Hasta esta noche, Pulisic mandaba en esa categoría desde 2016, cuando marcó contra Bolivia con 17 años y 253 días. Albert lo ha desbancado por más de cuatro meses. Un detalle numérico que, en realidad, simboliza algo mayor: el relevo generacional ya no es teoría, es una realidad que marca partidos.

Un partido sin respiro

Estados Unidos pegó primero. Sebastian Berhalter abrió el marcador tras una acción llena de intención de Julian Hall, otro adolescente que se mueve como si llevara años en este escenario. Hall dejó pasar el balón con un amague inteligente y Berhalter castigó. Ventaja temprana, sensación de control.

Chile reaccionó con carácter. Diego Ulloa igualó antes del descanso, y Maximiliano Gutierrez dio la vuelta al marcador alrededor del entretiempo. El 1-2 fue un aviso serio: la USMNT, joven, talentosa, también iba a tener que demostrar que sabe sufrir.

La respuesta fue inmediata. Hall, esta vez como finalizador, se elevó en el área para rematar de cabeza un centro medido de Gio Reyna. 2-2 y nuevo impulso anímico para un equipo que, pese a los golpes, no perdió ni la fe ni la identidad.

La intensidad no bajó. Chile endureció el juego, trató de frenar con el cuerpo lo que no podía controlar con las piernas. La velocidad del renovado frente de ataque diseñado por Mauricio Pochettino empezó a abrir grietas. Cada transición era una amenaza.

El siguiente golpe llegó a balón parado. Chris Richards se impuso en el área rival con un cabezazo imponente tras un saque de esquina y devolvió la ventaja a los locales. 3-2, rugido en la grada y la sensación de que el partido, por fin, se inclinaba de forma definitiva.

Entonces apareció Albert.

El chico de Carolina del Sur que no entiende de vértigo

Cuando el tiempo añadido ya se consumía, el balón quedó suelto en el área. Instinto puro: Albert reaccionó antes que nadie, ajustó el cuerpo y soltó un disparo violento. El balón besó el larguero, cruzó la línea y desató una celebración que mezcló alivio, alegría y conciencia histórica. 4-2. Partido sentenciado. Récord sellado.

Ese instante es solo el último capítulo de una ascensión vertiginosa. Nacido en Carolina del Sur, Albert ya se había estrenado este año en la Bundesliga con Dortmund, un escenario que no perdona a los que dudan. No lo hizo. Tampoco con la selección.

Su camino resulta familiar para el aficionado estadounidense: como Pulisic, como Reyna, ha elegido Alemania para afilar su talento. Antes de cruzar el Atlántico, pasó por la academia de LA Galaxy, donde su técnica y su velocidad llamaron la atención de los ojeadores de Dortmund. El fichaje se concretó en 2024 y, desde entonces, su progresión ha sido una carrera cuesta arriba… pero sin freno. Ya ha debutado con el primer equipo del club alemán al final de la pasada temporada doméstica.

Con la selección, el impacto ha sido igual de inmediato. Tras su estreno ante Perú, Pochettino ya había elogiado su capacidad para integrarse en el ritmo internacional. Ahora, además, ha añadido algo decisivo: colmillo en el área. Se mueve con inteligencia entre líneas, encuentra espacios donde otros no los ven y, cuando tiene ocasión, define con calma.

El propio técnico lo resumió con claridad al hablar de esta nueva camada: son adolescentes, sí, pero preparados para competir. No se trata de una moda, sino de una apuesta con convicción. Cuando el cuerpo técnico los llama, es porque confía en que van a rendir. Y el tiempo, por lo visto en St. Louis, empieza a darle la razón.

Noche de homenaje y de futuro

La victoria tuvo también un tono emotivo. Antes del inicio, Tim Ream recibió un homenaje en el césped tras confirmarse su retirada internacional. Un veterano que se despide, una generación que entra derribando la puerta. La simbología no pudo ser más evidente.

En la segunda parte, Pochettino dio minutos a más jóvenes con base en Europa, como Malik Tillman, subrayando la profundidad de talento que hoy tiene a su disposición. La competencia interna crece, los roles se redefinen y los puestos ya no se heredan, se ganan.

En Energizer Park, la USMNT no solo remontó un partido incómodo ante un rival duro. También vio cómo un chico de 17 años reescribía la historia del combinado nacional. Si este es apenas el prólogo, la verdadera pregunta es hasta dónde puede llegar esta generación cuando lleguen los grandes torneos.