El Viejo Firm: El Clásico de los Despachos
Ni balón, ni césped, ni cánticos. El gran pulso entre Celtic y Rangers, esta vez, se libra en oficinas, aeropuertos y llamadas nocturnas. El mercado ha encendido otro capítulo del eterno duelo de Glasgow.
Ghedjemis, el nuevo frente del clásico
El último nombre en cruzar la frontera hacia el debate escocés es Fares Ghedjemis, extremo de 23 años de Frosinone. Tanto Celtic como Rangers lo tienen en su lista, un objetivo compartido que retrata bien el tipo de futbolista que ambos buscan: joven, vertical, con margen de revalorización.
Hay un problema. O quizá dos.
El primero: el jugador argelino, según se apunta desde Italia, prefiere seguir en la Serie A y dar el salto a un club más grande dentro del país antes que cambiar de liga. El segundo: cuando dos gigantes históricos se pelean por el mismo perfil, la negociación se convierte en una carrera de fondo, con presión mediática y margen mínimo de error.
El Viejo Firm ha encontrado un nuevo campo de batalla en la banda izquierda.
Celtic, entre blindajes y ambición europea
Mientras mira a Italia, Celtic debe proteger lo que ya tiene. El nombre propio del momento es Alistair Johnston. Fulham entra en escena y se suma a Everton en la puja por el lateral derecho, pieza clave en el once y en los planes europeos del club.
Aquí el matiz es decisivo: los escoceses no quieren ni oír hablar de una venta antes del play-off de Champions League. No se trata solo de fútbol. Se trata de prestigio, de ingresos y de la narrativa de la temporada. Perder a un titular en plena cuenta atrás europea sería un golpe deportivo y simbólico.
Chris Sutton, exdelantero del club y voz respetada en el entorno de Celtic, lo ve claro: Johnston no puede salir antes de esos partidos. Su lectura del caso va más allá del mercado y apunta a la ambición continental del campeón escocés.
En paralelo, otro frente: Arne Engels. Celtic ha rechazado una oferta de West Ham por el centrocampista de 22 años y fija el listón en 25 millones de libras. No hay descuentos ni rebajas de última hora. Le quedan dos años de contrato y el mensaje es firme: quien quiera al jugador, que pague el precio completo.
Sutton, de nuevo, no se muerde la lengua. Considera “extraño” que Engels contemple dejar Celtic para ir al Championship con West Ham. Un dardo directo al contexto deportivo de la operación y a la jerarquía que, a su juicio, debería tener un club de Glasgow en el mapa europeo.
Y mientras unos intentan sacar piezas clave, otros sueñan con llegar. Mika Baur, mediocentro alemán de 22 años, tiene clara su prioridad: quiere vestir de verde y blanco y salir de Paderborn cuanto antes. No es habitual que un jugador y su entorno muestren tan abiertamente su preferencia, y Celtic lo sabe. Cuando el futbolista empuja en la misma dirección, la negociación cambia de tono.
Celtic se mueve entre dos fuerzas: blindar a sus pilares y acelerar las llegadas que refuercen un proyecto que se mide, inevitablemente, por su rendimiento en Europa.
Rangers: fichar, pero primero vender
Al otro lado de la ciudad, Rangers también acelera. El plan es ambicioso: hasta cuatro incorporaciones más para completar la plantilla. Pero antes hay que hacer espacio. Y caja.
Se prepara una auténtica limpieza de vestuario. Una serie de salidas, cesiones y ventas que abrirán hueco salarial y deportivo. En ese listado de posibles despedidas aparece un nombre que pesa: Nico Raskin. El belga es uno de los activos más valiosos del club y su venta podría financiar buena parte del siguiente paso en la reconstrucción del equipo.
La estrategia es clara: sacrificar una pieza importante para reforzar varias zonas del campo. Un riesgo calculado, pero riesgo al fin y al cabo, en una temporada en la que la presión por pelear el título será brutal.
No todo depende del dinero. También de la burocracia. El nuevo fichaje Olwethu Makhanya podría perderse el duelo de Europa League ante Jagiellonia Bialystok por un problema de visado. Un detalle administrativo, sí, pero con impacto deportivo real: un refuerzo que no llega a tiempo puede obligar a improvisar en una eliminatoria clave.
Un verano que ya huele a temporada
Celtic intentando retener a Johnston y marcar territorio con el precio de Engels. Rangers dispuesto a vender a Raskin para financiar un nuevo impulso. Ambos mirando a Ghedjemis. Baur esperando el llamado definitivo desde Glasgow. Y Makhanya pendiente de un sello en el pasaporte.
El Viejo Firm nunca descansa. Ni siquiera en verano. La pregunta es sencilla y brutal: cuando se cierre el mercado y vuelva el ruido de las gradas, ¿quién habrá jugado mejor este otro clásico, el de los despachos?






