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Virgil van Dijk defiende su papel en la selección neerlandesa

Virgil van Dijk llegó a la sala de prensa con gesto serio. Salió con el mismo gesto, pero habiendo dejado claro que no piensa tolerar que se le cargue a él el fracaso de Países Bajos en el último Mundial.

El capitán de la selección neerlandesa respondió con dureza a las insinuaciones de que habría forzado al entonces seleccionador Ronald Koeman a cambiar el sistema táctico durante el torneo. Una versión que le irrita, y mucho.

“Uno de tus colegas dijo, por supuesto, que fue idea mía cambiar a una defensa de cinco. Eso es un completo disparate”, lanzó el central de Liverpool ante un periodista, en una rueda de prensa tensa en la previa del duelo de Nations League contra Alemania del jueves.

El Mundial, la táctica y una eliminación que aún escuece

Países Bajos se marchó del Mundial por la puerta de atrás. Eliminado en octavos de final en los penaltis ante Marruecos, después de dejar escapar una ventaja en el marcador y de ver cómo Issa Diop empataba en el tiempo añadido para forzar la prórroga.

Koeman había apostado por una defensa de cuatro durante toda la fase de grupos. Sin embargo, para el cruce frente a Marruecos cambió el dibujo y pasó a línea de cinco atrás, en un intento de blindar al equipo sin renunciar a la pegada. Cody Gakpo adelantó a los neerlandeses, el plan pareció sostenerse… hasta el minuto 89.

Ahí se rompió todo. El gol de Diop, la prórroga, la tanda de penaltis, la eliminación. Y, desde entonces, el ruido: la idea de que Van Dijk habría tenido un papel determinante en ese giro táctico.

“El plan lo diseña el cuerpo técnico. Se están diciendo tonterías para que yo quede aún peor. Eso pasa demasiadas veces”, protestó el defensa.

No se quedó ahí: “Me dijeron que fue culpa mía que jugáramos con cinco, que Ronald Koeman y yo hemos destruido el fútbol neerlandés. El plan funcionó durante 89 minutos, aunque fue un mal partido. Estuvimos a punto de pasar. La idea de que yo destruí el fútbol neerlandés no tiene absolutamente ningún sentido. Yo no tomé esa decisión”.

Un capitán a la defensiva… y al ataque

Van Dijk no rehuyó ninguna pregunta, pero tampoco suavizó el tono. Cada respuesta corta, cada pausa, subrayaba su hartazgo.

“Soy súper abierto”, explicó cuando le cuestionaron por qué contestaba de forma tan seca. “A veces hay cosas que hay que decir, ¿no? Si no, solo estás escuchando quejas. Con la mayoría de los medios no tengo ningún problema. Nunca lo he tenido. Pero cuando se lanzan disparates al mundo, ¿cómo se supone que debo reaccionar?”.

El central asume la responsabilidad colectiva del desastre mundialista, pero se niega a cargar con un relato que le presenta como el arquitecto en la sombra de un cambio de sistema que acabó mal.

“Lo cierto es que simplemente fracasamos en el Mundial. Esos son los hechos duros. No hicimos un buen Mundial. No se trata de mí. Rindes en conjunto. Eres un equipo”, recordó. Un mensaje directo, sin adornos.

Nuevo seleccionador, misma jerarquía

A sus 35 años, Van Dijk mantiene el brazalete con el nuevo seleccionador, Xavi, que ha decidido sostener su liderazgo en el vestuario en el arranque de la Nations League y mirando ya hacia la fase de clasificación para la Euro 2028.

El propio defensa reconoció que, tras la decepción y las críticas, necesitaba tomar aire antes de confirmar que seguiría con la selección. “Necesitaba unas vacaciones con mi familia y luego una reunión importante con el seleccionador. A los diez segundos ya estaba claro que iba a continuar”, relató.

La conversación con Xavi fue breve, pero, a juzgar por Van Dijk, decisiva. “¿Qué me dijo? Que yo soy Virgil van Dijk. Se trata de confianza, de aprecio, de lo importante que eres para el equipo. Físicamente no hay —ni había— ninguna duda, pero también quieres sentir aprecio y disfrutar”.

El central, cuestionado, señalado y desafiado por parte de la opinión pública, vuelve a ponerse en el centro de la escena. No por un despeje salvador o un gol a balón parado, sino por defender su nombre y su influencia dentro de la selección.

La Nations League ofrecerá el primer veredicto sobre si las palabras se convierten en hechos. Y sobre si este Países Bajos, con Van Dijk aún al mando de la defensa y del vestuario, es capaz de cambiar el ruido por resultados.