Xabi Alonso inicia su era en Chelsea con un 6-4 emocionante
Xabi Alonso arranca con un 6-4 loco y apunta el nuevo rumbo del Chelsea
En la noche húmeda de Sídney, en el Accor Stadium, el primer Chelsea de Xabi Alonso dejó un mensaje claro entre goles, desajustes y destellos de talento: el proyecto quiere equilibrio. Y también colmillo.
El 6-4 ante Western Sydney Wanderers fue un amistoso de pretemporada solo en el calendario. Sobre el césped, pareció un partido de julio con alma de junio mundialista: ida y vuelta, defensas abiertas y un protagonista absoluto, João Pedro, que firmó un hat-trick en nueve minutos y se adueñó del estreno del técnico español.
Alonso esquiva los nombres, insiste en el “equilibrio”
Al término del encuentro, el foco se desplazó rápido del marcador a la planificación deportiva. Los rumores empujan fuerte: el club mantiene conversaciones para un sorprendente movimiento por Danny Welbeck, de 35 años, desde Brighton, y se interesa también por Jordan Henderson, de 36, en el Brentford. Dos veteranos, dos perfiles que chocan con la política reciente de Stamford Bridge, obsesionada con la juventud y los contratos interminables.
Alonso no mordió el anzuelo de los nombres, pero sí marcó la línea: “Desde hoy hasta el último día del mercado habrá muchos vínculos, muchos rumores, así que comentar todos va a ser una tarea difícil”, advirtió. Y ahí giró hacia su idea central. El Chelsea, recalcó, necesita “equilibrio real” en cualidades, posiciones y estructura. “Queremos una plantilla completa y queremos hacer un buen equipo”.
No habló de Welbeck ni de Henderson. Habló de un vestuario que mezcle la efervescencia de los 17 años con la pausa de los 30 y pico. El amistoso, en ese sentido, fue casi un laboratorio a cielo abierto.
Un once verde, un partido descontrolado
El entrenador alineó un equipo muy joven de inicio. Liam Delap y Tosin Adarabioyo eran los más curtidos en un once que olía a academia y a prueba general. El partido se rompió enseguida.
A los seis minutos, un nombre inesperado: Dastan Satpayev. El delantero kazajo, de 17 años, aún sin contrato firmado y presente como meritorio en la gira, atacó el espacio, recibió un pase filtrado delicioso de otro adolescente, Ryan Kavuma-McQueen, y fusiló al primer palo. Un gol de cantera y descaro para abrir la era Alonso.
La alegría duró poco. La zaga del Chelsea sufrió cada carrera de los Wanderers. La línea de cuatro se vio superada una y otra vez, especialmente en acciones a balón parado. El trabajo que espera al nuevo especialista de estrategia, Austin MacPhee, se vio crudamente expuesto: Brandon Borrello y Anthony Pantazopoulos dominaron el área en los córners, y este último apareció en el segundo palo para empatar con un cabezazo que dejó desnuda la marca blue.
Los australianos, pese a venir de acabar últimos en su liga, olieron sangre. Aydan Hammond culminó la remontada y puso el 2-1. El partido parecía escaparle a un Chelsea frágil atrás, pero Dário Essugo, centrocampista portugués, devolvió el pulso con un gran remate para el 2-2 antes del descanso. El guion ya estaba escrito: noche de defensas blandas y delanteros afilados.
El caos, los cambios y la entrada en escena de João Pedro
La segunda parte arrancó con la misma montaña rusa. Landon Emenalo, lateral izquierdo con vocación ofensiva, se proyectó bien, pero en una acción defensiva su despeje quedó corto y se convirtió en asistencia involuntaria para Dylan Scicluna, que adelantó de nuevo a los Wanderers: 3-2.
Alonso miró al banquillo. Y decidió que era el momento.
En el 63 entraron las estrellas: Cole Palmer, João Pedro y compañía. El ritmo cambió en un instante. João Pedro, que se quedó fuera de la lista de Carlo Ancelotti para el último Mundial, jugó como si tuviera cuentas pendientes con todo el planeta. Bajó balones, giró, atacó espacios. Primero, aguantó varios choques en la frontal y encontró a Jamie Gittens, que empató desde el área pequeña. Otro arreón, otra remontada.
El partido, sin embargo, se negó a estabilizarse. Un error de Estêvão Willian en la salida, perdiendo el balón al borde de su área, permitió a Awan Lual encarar a Robert Sánchez y batirle por bajo: 4-3. Tercer golpe australiano. Tercera vez que el Chelsea se veía por detrás.
Ahí apareció la versión más demoledora de João Pedro.
Nueve minutos para mandar un mensaje
El brasileño olió el cansancio rival y el desorden defensivo. Se movió entre líneas, atacó el área con decisión y, sobre todo, definió con una calma impropia de pretemporada. Dos goles en cinco minutos para darle la vuelta al marcador, más un tercero, de puro oportunismo, en un barullo tras un córner. Hat-trick exprés, 6-4 y partido sentenciado.
Su actuación encaja con lo que ya enseñó el curso pasado: 20 goles en su primera temporada en el Chelsea tras llegar desde Brighton por 60 millones de libras. Alonso fue directo cuando le preguntaron por su estado de ánimo antes de la nueva campaña: “Muy hambriento. João está realmente, realmente determinado a hacer una gran temporada. Después de un gran año pasado, cuando marcó muchos goles, quiere seguir marcando más y más”.
En Sídney jugó como un futbolista que no se conforma con ser la referencia del presente, sino que aspira a ser el eje del proyecto.
Delap, la otra cara de la noche
Mientras João Pedro se marchaba con el balón del partido bajo el brazo, la figura de Liam Delap quedaba en el otro extremo del relato. El delantero, de 23 años, vive rodeado de rumores sobre una posible salida de Londres. Ante los Wanderers tuvo ocasiones, se movió, buscó el gol… pero no lo encontró.
Otra noche frustrante, otro amistoso que alimenta las dudas sobre su encaje en la plantilla. Alonso, no obstante, destacó su actitud desde el regreso de las vacaciones: le ve de buen humor, con ganas de alcanzar “la forma física adecuada, el fútbol adecuado, sentirse bien” y trabajando bien en el día a día. El mercado dirá si eso basta.
Una goleada que desnuda tareas pendientes
Más allá del marcador exagerado, el estreno de Alonso dejó varias postales para el análisis. Los jóvenes respondieron con personalidad, desde el impacto inmediato de Satpayev hasta la claridad de Kavuma-McQueen en el pase y la presencia ofensiva de Emenalo. El equipo mostró pegada, recursos en tres cuartos y capacidad para cambiar partidos desde el banquillo.
Pero también quedó a la vista un problema estructural: la fragilidad defensiva, sobre todo en centros laterales y acciones a balón parado, y la facilidad con la que un rival aún en rodaje y colista en su último campeonato encontró espacios y remató con comodidad.
En ese contexto, las conversaciones por perfiles veteranos como Welbeck y Henderson encajan con el discurso del técnico: menos apuestas a futuro, más jugadores que sepan gestionar partidos locos como el de Sídney cuando llegue el invierno en la Premier League.
La primera noche del Chelsea de Xabi Alonso fue un festival ofensivo y un aviso defensivo. Entre rumores de mercado y euforia por João Pedro, la pregunta ya flota sobre Stamford Bridge: ¿será este equipo capaz de encontrar ese “equilibrio real” que su nuevo entrenador repite como un mantra cuando la temporada deje de ser un ensayo y empiece el examen de verdad?






