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Xabi Alonso inicia su era con victoria y destaca a Cole Palmer

Xabi Alonso debuta con victoria y calma las alarmas por Cole Palmer

El estreno de Xabi Alonso en el banquillo del Chelsea dejó casi todo lo que un nuevo técnico puede desear: un 3-2 vibrante ante el Fulham, señales claras de identidad… y a Cole Palmer mandando en el partido. Casi todo, porque los últimos minutos trajeron un susto que silenció a más de uno en Stamford Bridge.

Palmer, que había sido el faro del equipo, empezó a dar muestras de fatiga en el tramo final. Gestos, molestias, miradas al banquillo. Hasta que Alonso decidió sustituirlo, lo que disparó las dudas sobre su estado físico tras un curso anterior marcado por las lesiones.

El contexto no ayudaba a la calma. Palmer viene de una temporada irregular, interrumpida por problemas físicos, que terminó con un golpe anímico serio: quedarse fuera de la lista de Inglaterra para el Mundial. Con ese pasado reciente, cualquier gesto de dolor se interpreta como una amenaza.

Pero el propio Alonso se encargó de enfriar el drama nada más acabar el encuentro. En su comparecencia con Sky Sports, el técnico explicó que Palmer no sufre una nueva lesión y que lo que arrastraba en los minutos finales eran calambres, producto de la carga de trabajo.

El entrenador fue claro: varias de las piezas más veteranas del vestuario todavía se están acostumbrando a jugar muchos minutos de alta exigencia otra vez. No hay parte médico preocupante, solo un cuerpo volviendo al ritmo competitivo que exige la élite.

Alonso, lejos de centrarse en el susto, quiso subrayar el nivel mostrado por su estrella ofensiva en este 3-2 ante el Fulham. Destacó su responsabilidad, su madurez y, al mismo tiempo, la libertad con la que se movió entre líneas. Para el técnico, la clave está en encontrar ese punto en el que Palmer pueda aparecer en diferentes zonas del campo y “sentir el flujo” del juego, sin perder impacto ni creatividad.

El mensaje del entrenador fue contundente: si el Chelsea quiere ser un gran equipo, necesita a un gran Cole Palmer. Y lo que se vio sobre el césped apunta justo en esa dirección.

Dentro del vestuario, la percepción es la misma. Morgan Rogers, amigo de toda la vida de Palmer y ahora también compañero en el Chelsea, no dudó en su valoración tras el partido del 24 de agosto. Para él, su socio fue “el mejor sobre el césped por muchísimo”.

Rogers recordó el año complicado que dejó atrás Palmer, marcado por las lesiones, pero también habló de un cambio de mirada en la pretemporada. Según el atacante, se le nota “en los ojos” que este año está preparado y con ganas de demostrar que muchos se equivocaron al dudar de él.

La actuación ante el Fulham encaja con ese relato: un jugador decidido, influyente, con peso en el juego y con la ambición de tomar el mando en la nueva era Alonso. Los calambres del final no borran esa imagen, solo recuerdan que el proceso físico aún está en marcha.

El Chelsea se marcha de su primer examen con tres puntos, un entrenador que ya marca el tono y una conclusión evidente: si Palmer se mantiene sano, el techo de este equipo puede subir de golpe.