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Zidane busca dominar desde el inicio en su debut con Francia

La última vez que Türkiye recibió a Francia, en junio de 2019, la fiesta fue turca. Aquella victoria todavía resuena en la memoria local. Pero todo apunta a que esta vez el guion será distinto: los datos señalan a una Francia lista para agarrar el partido por el cuello desde el arranque.

El debut de Zinedine Zidane en el banquillo de la selección francesa no admite medias tintas. Tras años de espera y rumores, el exentrenador del Real Madrid por fin dirige al país que marcó su carrera como futbolista. Y su primera señal al mundo puede llegar en Kocaeli, en la apertura del Grupo A1 de la Nations League 2026/27.

Francia, diseñada para golpear pronto

Zidane no es de los que especulan. Con los focos apuntando a su estreno, todo indica que querrá un equipo agresivo, mandón, que marque territorio desde el pitido inicial. Tiene argumentos para ello y las cifras lo respaldan.

Francia abrió el marcador en 8 de sus últimos 10 partidos. Es un hábito, casi una seña de identidad reciente. Al otro lado, Türkiye ha encajado primero en 4 de sus últimos 5 encuentros, incluidos los 3 de su fase de grupos del Mundial 2026. Dos tendencias que se cruzan en el mismo punto: el inicio del partido.

La situación de Vincenzo Montella no ayuda. El técnico italiano afronta el duelo sin dos de sus mejores generadores de juego: Kenan Yildiz y Hakan Calhanoglu, ambos lesionados. Sin ellos, el plan de salida y la capacidad para enlazar con la zona de ataque se resienten. Es justo el tipo de debilidad que una selección como Francia sabe oler y explotar.

Con este contexto, tiene sentido pensar en unos primeros 45 minutos volcados hacia el lado visitante. Respaldar a Les Bleus para irse al descanso por delante encaja con los patrones recientes de ambos equipos y se sostiene en algo más que una intuición: Francia se ha acostumbrado a mandar temprano; Türkiye, a perseguir.

Olise, un delantero en plena ebullición

Si hay un nombre que llega encendido al duelo, ese es Michael Olise. El atacante de Bayern Munich vive un momento de forma feroz. Firma un promedio de un gol por partido en la Bundesliga y ya dejó su sello en Europa con un doblete en su primera aparición en la UCL de esta temporada.

Sus números no son humo. Acumula 17 remates, 9 de ellos a puerta. Viene de un partido descomunal con Bayern: hat-trick y asistencia en el 7-0 ante Union Berlin. Un registro que habla de confianza, de instinto y de un jugador que pisa el área para hacer daño, no para decorar estadísticas.

Con su selección también ha respondido. En junio firmó un hat-trick en el amistoso de preparación mundialista ante Northern Ireland, confirmando que su impacto no se limita al fútbol de clubes. El mercado sugiere una probabilidad relativamente contenida de que marque en Kocaeli, pero su racha actual invita a verlo como una amenaza constante, casi inevitable, si el partido se juega cerca del área turca.

En un escenario donde se espera que Francia someta y acumule llegadas, Olise aparece como uno de los candidatos más claros a ver puerta. Llega con ritmo, con puntería y con un contexto táctico que le favorece.

El gran problema de Türkiye: ¿por dónde llega el gol?

Montella encara una crisis evidente en el último tercio. Su selección se quedó sin marcar en 2 de sus 3 partidos de la fase de grupos del Mundial 2026, una losa demasiado pesada para un torneo corto. La derrota ante Australia dolió por inesperada; la victoria final por 3-2 ante los anfitriones USA maquilló el cierre, pero no el diagnóstico.

Ahora, sin Yildiz ni Calhanoglu, el panorama ofensivo se estrecha aún más. La responsabilidad creativa recae casi por completo en Arda Güler. El talento del jugador de La Liga es indiscutible: participa en un 42,58% de los goles de su equipo en la temporada 2026/27. Pero aquí el contexto es otro. No tendrá el mismo ecosistema de apoyos ni los mismos espacios, y delante se encontrará con una zaga francesa poderosa.

La pareja Lacroix–Upamecano ofrece velocidad, fuerza y lectura defensiva para encarar a un futbolista como Güler. Si Francia consigue aislarlo, Türkiye se quedará sin un plan B claro. No hay una referencia ofensiva dominante, no hay un rematador que condense juego en el área. El peligro se diluye.

El ambiente en Kocaeli será abrasador, sí. La grada empuja, aprieta, exige. Pero el fútbol, al final, necesita una vía clara hacia el gol. Y esa vía, hoy, no se ve con nitidez en el lado local. Ante una de las mejores selecciones del mundo, esa carencia suele pagarse con un marcador en blanco.

En ese contexto, la posibilidad de que Francia se lleve los tres puntos sin encajar cobra peso. La extraña derrota por 6-4 ante Inglaterra en el partido por el tercer puesto del Mundial distorsiona la percepción defensiva de Les Bleus, pero aquel encuentro fue una anomalía, no una norma.

El inicio de la era Zidane

El relevo en el banquillo francés marca un punto de inflexión. Didier Deschamps se marchó tras un Mundial doloroso por las expectativas incumplidas: Francia partía como gran favorita y terminó cuarta, con esa loca derrota ante Inglaterra como epílogo. Zidane hereda un vestuario acostumbrado a competir al máximo nivel, pero también tocado por la sensación de oportunidad perdida.

Su primera lista refleja una mezcla calculada de jerarquía y renovación. Cinco debutantes han recibido su primera llamada con la absoluta: Guillaume Restes, Andy Diouf, Jérémy Jacquet, Lucas Da Cunha y Esteban Lepaul. Es una señal clara: el nuevo seleccionador mira al futuro sin renunciar al presente.

Kylian Mbappé mantiene el brazalete de capitán. Su figura vertebra el proyecto, tanto en el césped como en el vestuario. A su alrededor, un once probable con Maignan en portería; Koundé, Saliba, Upamecano y Hernández atrás; Koné y Camavinga en la sala de máquinas; Cherki, Olise y Mbappé por detrás de Doue. Un equipo con técnica, físico y desequilibrio suficiente para someter a casi cualquiera.

Montella, por su parte, ha citado a 33 jugadores para afrontar el cargado calendario de septiembre y octubre en la Nations League. El once esperado ante Francia apunta a Çakır; Çelik, Demiral, Bardakcı, Kadıoğlu; Özcan, Yüksek; Yılmaz, Güler, Aktürkoğlu; y Uzun. Un bloque competitivo, pero condicionado por las ausencias de sus dos grandes generadores de juego.

Un marcador que encaja con el guion

El choque se presenta con una narrativa clara: una Türkiye obligada a reconstruirse tras un Mundial decepcionante y sin sus dos cerebros ofensivos; una Francia que busca redención inmediata bajo el mando de Zidane, con hambre, talento y profundidad.

Un 0-2 visitante se ajusta a lo que sugieren los datos y el contexto. Un partido controlado por Francia, un gol en cada tiempo, y un muro defensivo que resiste las embestidas de un equipo local valiente, pero falto de colmillo.

En los nombres propios, Olise y Mbappé aparecen como los candidatos naturales a firmar el estreno goleador de la nueva era. Si esa noche termina con Les Bleus ganando con portería a cero y su estrella emergente celebrando en Kocaeli, la pregunta no será qué ha pasado, sino hasta dónde puede llegar este proyecto con Zidane al mando.