Zidane y la nueva Francia: disfrutar del momento
Zinedine Zidane vuelve a hablar desde el césped, pero ahora con botas imaginarias y un silbato invisible. Ya no juega, dirige. Y desde ese nuevo lugar, su mensaje a la selección francesa es tan simple como contundente: disfrutar, porque todo se esfuma deprisa.
“Hay que disfrutar del momento porque el fútbol va muy rápido”, recordó el técnico, ahora con 54 años, en la previa del duelo ante Bélgica en Bruselas. “Estoy aquí como seleccionador y ya no puedo jugar. Les digo a los jugadores que disfruten porque se les va volando. La selección francesa es algo tan bonito que quiero que vivan estos momentos”.
Un inicio con victoria… y un susto
Zidane heredó el banquillo de Didier Deschamps en julio y abrió su etapa al mando de Francia con un triunfo sobrio: 1-0 ante Turquía, en el estreno de la Nations League, Liga A, Grupo 1. Un marcador corto, pero con firma reconocible: Kylian Mbappé.
El delantero marcó su gol número 67 con la selección al inicio de la segunda parte. Definición de killer, alivio general… y, acto seguido, preocupación. Mbappé abandonó el campo poco después por una lesión de rodilla. Diagnóstico inmediato: descartado para los tres partidos que le restan a Francia en este parón internacional.
Gol, gesto de dolor, silencio en el banquillo. Un arranque feliz, manchado por una ausencia que pesa.
Dembélé recoge el brazalete
Con Mbappé fuera, el brazalete cambió de brazo. Ousmane Dembélé tomó la capitanía en Turquía y será el hombre que lidere al equipo este lunes en el Koning Boudewijnstadion de Bruselas.
“Ousmane es un buen tipo”, destacó Zidane. “Siempre está para los demás y tenemos que aprovechar su experiencia. Lo interesante es que tiene un ritmo de trabajo muy impresionante. Pone una cantidad de energía increíble”.
Dembélé, Olise y compañía dan brillo a la delantera, pero Zidane no olvida a quien sostiene todo por detrás: Mike Maignan. El guardameta se ha convertido en el gran seguro de vida de esta nueva Francia. El tridente de ataque ilusiona; Maignan lo hace posible.
Bélgica también estrena era
En la otra banda, otro comienzo. Mark van Bommel debutó como seleccionador de Bélgica con una victoria de peso: 2-0 en Roma frente a Italia, arruinando el regreso de Roberto Mancini al banquillo azzurro.
Los goles llevaron sello de club: el delantero de Paris Saint-Germain Mika Godts y el atacante de Benfica Dodi Lukébakio firmaron el triunfo belga en el Olímpico. Un aviso serio para cualquiera que subestime a esta generación que se resiste a bajar el telón.
“Bélgica es un muy buen equipo”, advirtió Zidane. “Hicieron un muy buen Mundial y sabemos que hay individuos extraordinarios. Y colectivamente sabemos que vamos a tener un partido difícil, pero eso es lo que me parece interesante. Hay grandes partidos. Eso es lo que quieres cuando eres competitivo y te gusta jugar al fútbol. Quieres partidos grandes, y este es otro”.
Bruselas se convierte así en un examen temprano para dos selecciones que cambian de mando sin renunciar a la exigencia.
El regreso al Stade de France, cargado de memoria
Tras el duelo en Bélgica, Zidane y su grupo regresan a casa. Y no a cualquier casa. El 2 de octubre, Francia recibirá a Italia en el Stade de France, el mismo escenario donde el entonces número 10 firmó dos goles en la final del Mundial de 1998 para conducir a los Bleus al 3-0 ante Brasil y a su primera Copa del Mundo.
El círculo no se cierra, se transforma. Zidane ya no pisa el área rival, diseña el plan desde el banquillo en el estadio que marcó su leyenda.
Tres días después, el 5 de octubre, Francia volverá a ese mismo césped para medirse a Bélgica en el cuarto partido del grupo. Un doble compromiso en Saint-Denis que, más allá de la carga emotiva, puede marcar la clasificación hacia la fase final de la Nations League.
Los dos primeros de cada uno de los cuatro grupos de la Liga A avanzan a la fase de cuartos el próximo marzo. Las semifinales se disputarán el 9 y 10 de junio de 2027, la final el 13 de junio. El margen de error es pequeño; los rivales, grandes.
Zidane, foco inevitable, calma intacta
Acostumbrado a vivir bajo los focos desde que era futbolista, Zidane sabe que la lupa se hará aún más intensa cuando Francia vuelva a su territorio. Lo asume sin gestos grandilocuentes.
“No, no me molesta”, dijo sobre el aumento de la atención mediática. “Creo que hay que aceptar las cosas como son. No busco la atención. No estoy aquí por eso.
“Voy a intentar hacer mi trabajo con mis jugadores, intentar poner algo en marcha que nos permita ganar partidos. Eso es lo que me interesa. Es lo que más me interesa”.
Sin Mbappé en este tramo, con Dembélé como capitán provisional y Bélgica e Italia en el horizonte, la nueva Francia de Zidane empieza a definir su carácter. El tiempo, como él mismo repite, vuela. La cuestión es clara: ¿cuánto podrá construir antes de que llegue la hora de la verdad en junio de 2027?






