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Albert Adomah alcanza 800 partidos como profesional

Albert Adomah no quiso hablar de sí mismo. Otra vez.

En una tarde que le pertenecía, prefirió hablar del gol de otro.

El veterano extremo de 38 años alcanzó el sábado un hito al alcance de muy pocos: 800 partidos como profesional. Lo hizo con la camiseta de Walsall, en la victoria 2-0 en casa ante Port Vale que lanzó al equipo de Lee Grant hasta la segunda plaza de League Two, a la estela del líder Barnet. Justo el club donde empezó todo.

De Barnet a los 800 partidos

Enero de 2008, Edgar Street, Hereford.

Paul Fairclough le da la alternativa con Barnet. League Two. Debut… y gol.

“Recuerdo ese primer partido vívidamente. Hereford United contra Barnet. También en League Two. Y marqué”, rememora.

Aquel tanto fue el primero de sus 99 goles ligueros, dentro de un registro total de 109. Una cifra redonda que se asoma en el horizonte como próximo objetivo posible.

Casi 19 años después, el escenario ha cambiado, las canas han llegado, pero la actitud es la misma. Humildad, trabajo, equipo. Adomah ha pasado por Championship, por la Premier League, por clubes históricos… pero nunca por League One ni por la National League. Solo segunda y cuarta categoría, con la excepción de esos dos partidos en la élite con Middlesbrough.

Un trotamundos de banquillos… y de vestuarios

Su viaje por los banquillos es casi una alineación imposible.

Tras Barnet, donde trabajó con Ian Hendon y Mark Stimson antes de dar el salto a Bristol City, llegó la siguiente estación.

En Ashton Gate apenas coincidió con Steve Coppell, que se marchó tras dos encuentros en agosto de 2010. Después llegaron Keith Millen, el hoy técnico de Rangers Derek McInnes y Sean O’Driscoll. Tres jefes más, mismo Adomah, misma entrega.

Middlesbrough le abrió la puerta de la Premier. Tony Mowbray lo llevó al club, Aitor Karanka lo dirigió después. Allí disputó sus únicos dos partidos en la máxima categoría antes de volver a Championship con Aston Villa, firmado por Roberto Di Matteo y posteriormente a las órdenes de Steve Bruce y Dean Smith. Se fue sin volver a pisar el césped en la Premier con los villanos.

El siguiente capítulo se escribió en Nottingham Forest, bajo Sabri Lamouchi, con un paréntesis de nueve partidos cedido en Cardiff City a las órdenes de Neil Harris. La etapa en Forest terminó el mismo día que la del propio Lamouchi, en plena pandemia de la Covid, en octubre de 2020.

Le esperaban cuatro años más en Championship con QPR, primero con Mark Warburton y luego con una auténtica rotación de técnicos: Michael Beale, Neil Critchley, Gareth Ainsworth y Marti Cifuentes. Otro vestuario, otro estilo, la misma disposición.

Hasta que el círculo se cerró. Regreso a League Two con Walsall, fichado por Mat Sadler y posteriormente dirigido por Darren Byfield y ahora por Grant. Un trayecto de 800 partidos, 20 entrenadores entre medias, y una constante: siempre disponible, siempre de equipo.

El hombre que solo mira al siguiente partido

En esta temporada, el internacional ghanés nacido en Londres acumula cinco apariciones, cuatro de ellas saliendo desde el banquillo. Nada de exigencias, nada de reclamar foco. Solo gratitud.

“Solo estoy agradecido de que el míster lo haya hecho posible al seguir teniéndome en el banquillo y seguir utilizándome”, explicó en BBC Radio WM.

Cuando se le pregunta por el siguiente objetivo, no piensa en récords lejanos ni en homenajes.

“¿Mi siguiente meta? 801 partidos. Ese es el siguiente hito. Voy partido a partido. Primero está el equipo, y que yo me mantenga lo bastante en forma para sumar todos los minutos posibles. Mi trabajo es estar disponible, y ojalá este viaje continúe mucho tiempo”.

No hay pose. Lo respalda su carrera. Lo respalda su rol actual.

Una “pre-asistencia” y un gol que resume una vida

Incluso en una tarde de celebración personal, Adomah encontró la forma de ser secundario. Participó en el segundo gol, el que sentenció el 2-0, pero se apresuró a destacar a los demás.

La jugada nació en la derecha, con combinación entre él y Chas Crew. Balón al espacio, descarga, y ahí apareció Andy Dallas para firmar un remate impecable.

“Fue una bonita jugada combinativa por la derecha entre Chas y yo, y una definición maravillosa de Dallo. La tomó muy bien. En cuanto salió de su pie se veía que iba dentro”, relató.

Tres suplentes, un gol decisivo. Y Adomah, de nuevo, en la sombra justa.

Lo que más le emocionó no fue la cifra redonda ni el simbolismo del momento. Fue el marcador. Fue el contexto.

“Es increíble ganar. Y delante de nuestros aficionados también. Igual que en aquel primer partido con Barnet”.

De Edgar Street a Bescot Stadium. De un debut con gol a un partido 800 con “pre-asistencia”. De promesa de League Two a veterano que todavía empuja a su equipo hacia el ascenso.

La pregunta ya no es cuánto le queda en las piernas. Es cuántos capítulos más está dispuesto a escribir este especialista en el camino largo, que solo mira a un sitio: al partido número 801.