Alisson multado por su comportamiento tras el Liverpool–Forest
Alisson Becker ha sido sancionado con una multa de 8.000 libras por su comportamiento cerca del túnel de Anfield después del 2-2 entre Liverpool y Nottingham Forest, un partido que terminó cargado de frustración y polémica arbitral.
Al acabar el encuentro del sábado ante el equipo de Oliver Glasner, las cámaras captaron al portero brasileño descargando su rabia contra el panel electrónico del cuarto árbitro, el dispositivo con el que se señalan los minutos añadidos y las sustituciones. Alisson lo pateó cuando abandonaba el césped tras el pitido final.
No era una escena aislada ni un simple gesto de enfado. Durante el choque, el guardameta de 33 años había concedido un penalti que Morgan Gibbs-White transformó para adelantar 2-1 a Forest. Días después, el miércoles, el panel de Key Match Incidents publicó sus conclusiones y dictaminó que esa pena máxima no debería haberse señalado.
El contexto alimenta aún más la indignación de Liverpool. El panel del cuarto árbitro ya había dado problemas durante el partido: dejó de funcionar justo cuando el equipo de Jürgen Klopp intentaba realizar cambios con 1-1 en el marcador. Hubo hasta tres interrupciones con el balón fuera de juego, pero los ‘reds’ no pudieron completar las sustituciones.
La jugada que lo cambió todo llegó a continuación. Forest aprovechó la confusión y la falta de ajustes en Liverpool: Liam Delap sacó de banda con rapidez hacia Neco Williams, que se internó en el área. Alisson salió a tapar el mano a mano y el lateral cayó dentro del área. El árbitro señaló penalti. La decisión, ahora cuestionada oficialmente, encendió aún más los ánimos.
La Federación confirmó la sanción este jueves. Un portavoz de la FA explicó que Alisson aceptó el cargo de mala conducta después de que se alegara que “actuó de manera impropia en la zona del túnel”.
Sin suspensión, pero con el bolsillo castigado, el brasileño seguirá bajo los focos. La multa no cambia el resultado ni borra el penalti que el panel considera erróneo. La pregunta es otra: ¿cómo gestionará Liverpool esa mezcla de frustración y agravio en la recta final de la temporada?






