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Amad y su nuevo rol en el Manchester United

Amad necesitó solo 34 minutos para cambiar la conversación. Otra vez. En Filadelfia, con Costa de Marfil sufriendo ante Ecuador, el delantero del Manchester United salió desde el banquillo, se movió por dentro, atacó los espacios y terminó sellando la victoria con un gol que dice mucho más de lo que aparenta en el marcador.

Venía de marcar el tanto decisivo ante Francia en un amistoso de preparación para el Mundial. Un golpe sobre la mesa. Un mensaje claro: está listo para ser titular cuando la pelota queme de verdad. Sin embargo, cuando comenzó el torneo, se encontró sentado, mirando.

Congestión de talento en Costa de Marfil

Emerse Fae optó por un once ofensivo sin Amad. En la derecha, el elegido fue el adolescente Yan Diomande, de 19 años, un futbolista que ya estuvo en el radar del United y que ahora apunta a Liverpool desde el RB Leipzig. En la izquierda apareció Bazoumana Toure, de 20 años, y por dentro, como mediapunta, el veterano Nicolas Pepe, con 31 años y un recorrido sobradamente conocido.

Resultado: Amad, fuera del tablero de inicio.

La decisión evidenció la riqueza ofensiva de Costa de Marfil, pero también dejó una sensación inevitable: dejar fuera a un jugador en forma tiene un coste. Cuando Fae recurrió a él en la segunda parte, el partido cambió de tono. Amad entró por Toure, se soltó por carriles interiores, pisó zonas de finalización y acabó firmando un gol de delantero puro, ajustado, frío, letal.

Ese tanto no solo encarrila la clasificación de Costa de Marfil hacia los primeros octavos de final mundialistas de su historia, con el duelo ante la modesta Curazao aún por disputarse. También debería devolverle su sitio en el once. Cuesta imaginar que Fae vuelva a dejarlo fuera tras este impacto.

Goles, posiciones y un mensaje para Old Trafford

La temporada en Old Trafford ha sido áspera para él: dos goles y cuatro asistencias en 32 partidos de Premier League no son números que deslumbren en el papel. Pero la historia cambia cuando se mira a su selección. Desde el inicio de la Copa África en diciembre, suma cinco goles y dos asistencias en nueve encuentros. Producción, influencia, personalidad.

Hay un matiz clave: sus dos últimos goles con Costa de Marfil han llegado desde posiciones centrales, atacando balones rasos desde la derecha y definiendo al primer toque. No son acciones de extremo clásico pegado a la línea. Son movimientos de jugador que entiende el área, que se siente cómodo llegando por dentro.

En el United, casi toda la última campaña la disputó como extremo derecho. Sin embargo, su préstamo al Sunderland dejó otra pista importante: allí actuó muchas veces como falso nueve y vio puerta con frecuencia en Championship. No es un experimento, es una referencia real de que puede vivir entre centrales y mediocentros, no solo encarando laterales.

La pizarra de Carrick y el hueco detrás del nueve

Michael Carrick lo sabe. El técnico ya salió en su defensa al final del curso, pidiendo que se mirara más allá de las estadísticas y se valorara su aportación al funcionamiento colectivo. No habló de promesas de futuro; habló de un jugador que ayuda a ganar.

El United cuenta con un frente de ataque flexible. Bryan Mbeumo y Matheus Cunha pueden moverse por las tres posiciones de arriba, caer a bandas, fijar centrales o aparecer entre líneas. El plan del club pasa por reforzar aún más esa zona, ya sea con un delantero experimentado o con un perfil que pueda arrancar desde la izquierda.

Pero la verdadera necesidad está un paso más atrás: encontrar un relevo fiable para Bruno Fernandes como mediapunta. El capitán viene de la mejor temporada de su carrera desde que llegó en enero de 2020. También viene de un desgaste brutal. Cumplirá 32 años en septiembre y lleva años acumulando minutos de alta exigencia sin apenas descanso.

Cunha y Mason Mount pueden asumir ese rol en determinados partidos. Están preparados para hacerlo. Sin embargo, lo que está construyendo Amad con su selección abre otra vía muy interesante para Carrick.

Ha demostrado que puede finalizar por dentro, que entiende los tiempos del área y que no se arruga cuando el partido se decide entre líneas. En un ataque que vive de la imprevisibilidad, de intercambiar posiciones y obligar al rival a adivinar de dónde llegará el golpe, un Amad más centrado, más cercano al rol de Pepe en Costa de Marfil, encaja con lógica casi natural.

Pepe ya mira al tramo final de su carrera. Amad, con 23 años, está justo entrando en la edad en la que los atacantes comienzan a consolidarse. Si mantiene esta versión con su selección, el mensaje hacia Manchester es evidente: no solo es un extremo más en la rotación. Es un candidato real a ocupar, a ratos, ese espacio de mediapunta que tanto necesita oxígeno cuando Bruno no puede más.

La pregunta ya no es si tiene talento. Eso está resuelto. La cuestión, de cara a la próxima temporada, es si el United se atreverá a darle el centro del escenario.