Andreas Schjelderup: La nueva estrella noruega en la mira de Tottenham
El nombre de Andreas Schjelderup ha dejado de ser una nota al pie para convertirse en titular. El extremo de Benfica, de solo 22 años, ha irrumpido en el escaparate mundial con una actuación descomunal en el Mundial, y clubes de la élite ya se mueven: Tottenham y Liverpool están entre los que valoran seriamente lanzarse a por él este verano.
De suplente en Benfica a tormenta mundial
Su temporada en Benfica no empezó como la de una estrella. Muchos minutos en el banquillo, apariciones esporádicas y la sensación de que el talento estaba ahí, pero aún en espera. Todo cambió a partir del invierno.
Primero, un aviso serio: un doblete ante Real Madrid en enero que encendió las alarmas en los grandes despachos de Europa. Después, continuidad. El noruego se adueñó del carril izquierdo y cerró la Liga Portugal con números que hablan por sí solos: seis goles y cuatro asistencias en sus últimos 14 partidos de campeonato. Producción, impacto y una curva de crecimiento que no se ha detenido.
Con solo dos años de contrato por delante en Benfica, el contexto es claro: es el momento para un gran salto. Y Schjelderup lo tiene decidido: apunta a la Premier League este verano. Las cifras que se manejan rondan los 35 millones de libras, un precio que, viendo su progresión, muchos verán como una inversión más que un riesgo.
Un Mundial que lo cambia todo
Su explosión definitiva ha llegado con Noruega en el escenario más grande. En este Mundial solo ha sido titular en un encuentro, pero le ha bastado para dejar huella.
Ante Francia, en la derrota por 4-1, ya firmó una asistencia y se colocó entre los mejores de su selección. Pero el verdadero golpe sobre la mesa llegó en el 2-1 ante Brasil en octavos de final, un resultado que sacudió el torneo.
Stale Solbakken lo dejó de inicio en el banquillo y apostó por Antonio Nusa, que ofreció buenos destellos pero sin remate final. Al descanso, el seleccionador cambió el plan. Entró Schjelderup… y el partido se transformó.
Desde su primera intervención buscó a Erling Haaland, siempre hacia adelante, siempre agresivo con y sin balón. Completó un regate exitoso, recuperó cinco balones y vivió instalado en campo rival. No se escondió nunca.
Su precisión también fue notable: 25 pases completados de 27 intentados, más un trabajo defensivo serio, con una entrada ganadora y una intercepción clave. No fue solo brillo ofensivo; fue compromiso total.
Antes de dar su primera asistencia ya había rozado el gol. Un disparo seco dentro del área obligó a Alisson a una gran parada. Era el preludio.
Poco después, el desborde que lo define: arrancada, cambio de ritmo, superó a su marcador y colgó un balón medido al área. Haaland, letal, remató de cabeza sin perdón. Noruega se adelantaba y el Mundial tomaba otro rumbo.
El segundo pase de gol fue menos espectacular en la ejecución, pero igual de valioso. Un pase sencillo hacia el delantero de Manchester City, que se encargó del resto con un disparo raso desde 23 metros directo al fondo de la red. Eficacia pura. Dos asistencias en una parte. Media hora que vale una carrera.
Su impacto fue tan contundente que, más allá del resultado, el nombre de Schjelderup empezó a circular por toda Europa con otra dimensión.
El respaldo de una leyenda y el interés de la Premier
No es solo el momento. Es el perfil. Extremo zurdo, veloz, agresivo, con una conducción que intimida. Alguien que lo conoce bien, Michael Essien, ya avisó de lo que venía cuando coincidieron en Nordsjaelland, el club donde arrancó su carrera profesional.
El exmediocentro de Chelsea ha seguido su evolución de cerca en Benfica y no ha escatimado elogios: habla de un jugador capaz de dar “pasos aún más grandes”, de alguien que puede acabar en los clubes más grandes del mundo. Destaca algo muy concreto: con el balón en los pies parece más rápido que sin él, una rareza reservada a los talentos especiales. Cuando acelera, es casi imposible pararlo.
Ese tipo de perfil encaja de lleno en las necesidades de Tottenham. El equipo londinense busca refrescar su ataque este verano, añadir desborde, gol y amenaza constante desde banda. Un futbolista en pleno ascenso, con producción inmediata y margen de mejora, encaja como una operación inteligente en el mercado.
Liverpool también observa. En un contexto de renovación progresiva de su frente ofensivo, un jugador capaz de asociarse con delanteros de élite y de generar ventajas desde la izquierda siempre entra en la ecuación.
¿El próximo gran salto?
Schjelderup llega a este verano con todos los focos sobre él: un contrato que se acorta, un precio asumible para la Premier, un Mundial que lo ha catapultado y el aval de quienes lo han visto crecer de cerca.
Benfica sabe que tiene entre manos un activo caliente. Los grandes de Inglaterra ya han tomado nota. La pregunta ahora no es si dará el salto, sino qué escudo llevará en el pecho cuando arranque la próxima temporada.






