Andrich reafirma su compromiso con Leverkusen y el brazalete de capitán
Robert Andrich no tiene intención de moverse. Al menos, no mientras sienta que en el vestuario del Werkself siguen contando con él. El centrocampista habló con Kicker.de y puso orden en medio de las especulaciones sobre su futuro y el liderazgo dentro del equipo.
Sabe que se habla. Lo escucha, le llega por distintos canales. Pero no le quita el sueño. Para él hay una línea muy clara: mientras no perciba que el club quiere prescindir de sus servicios, no se planteará un traspaso. Y, a día de hoy, esa sensación no existe.
La cuestión del brazalete también está encima de la mesa. Andrich se ve como el número uno en cuanto se le confirme oficialmente el rol. Parte de la base de que seguirá siendo el capitán, porque nadie le ha comunicado lo contrario. Pero deja una puerta abierta a cualquier giro inesperado: hasta que el club no haga un anuncio formal, todo puede pasar. Él y Edmond Tapsoba fueron los últimos en portar el brazalete; la decisión definitiva podría quedar entre ambos.
Sus palabras llegan en un momento en el que el Bayer Leverkusen necesitaba precisamente eso: calma. Tras la salida de Xabi Alonso, el banquillo se convirtió en una silla eléctrica. El paso fugaz de Erik ten Hag, apenas tres partidos, y la posterior etapa de Kasper Hjulmand dejaron un rastro de incertidumbre. Ahora, con Carles Martinez Novell al mando, el ambiente ha cambiado de tono.
En el vestuario se respira otra cosa. Andrich lo subraya: el clima interno es “muy bueno”, sin el ruido ni la inquietud del verano pasado, cuando las salidas y llegadas alteraron el ecosistema del grupo. Entonces, cualquier mala racha se convertía en tormenta. Hoy, el mensaje es distinto.
El mediocentro pone el acento en la reacción. En esos 15 o 20 minutos difíciles que todo equipo atraviesa durante un partido y que, en el pasado, descolocaban al Leverkusen. La consigna ahora es mantenerse juntos, aguantar el golpe y estar preparados para responder de inmediato. Golpear de vuelta, no descomponerse.
Entre rumores de mercado, cambios en el banquillo y una Bundesliga cada vez más exigente, Andrich se planta en el centro del escenario: quiere seguir, quiere mandar y quiere un equipo que no se rompa a la primera sacudida. La próxima temporada dirá si el brazalete y el vestuario siguen girando a su alrededor.






