Andros Townsend y el susto de su vida en Tailandia
Andros Townsend ha vivido muchas cosas en el fútbol. Descensos, lesiones graves, noches europeas con Tottenham y la presión de vestir la camiseta de Inglaterra. Pero nada se acerca a lo que le ocurrió el sábado en Tailandia.
El extremo de 35 años, ahora en PT Prachuap de la Thai League 1, estuvo a punto de sufrir una tragedia en el calentamiento de un partido en Pattani cuando un miembro del personal perdió el control de un pesado rodillo para el césped. El vehículo se le echó encima. Literalmente.
Su pierna izquierda quedó atrapada bajo la máquina durante unos instantes que se le hicieron eternos. Milagrosamente, salió prácticamente ileso. Unos cuantos golpes, algunos moratones… y poco más. Tanto que incluso acabó entrando desde el banquillo en la segunda parte en la victoria por 3-0.
Días después, Townsend relató por primera vez el episodio en el programa Piers Morgan’s Football Uncensored. Y no lo maquilló: “Terrorífico”, así lo definió.
“Cada vez que lo veo, me encojo, no me lo creo”, confesó.
El vídeo del incidente ha dado la vuelta al mundo: el rodillo avanza, se descontrola y termina pasando por encima de la zona de la pierna del exjugador de Tottenham, Luton y Crystal Palace. “Es horrible verlo y pensar en lo que podría haber sido. Por suerte, caí al suelo en el momento justo, así que no se rompió nada cuando el rodillo pasó por encima de mí”.
Antes de todo eso, ya le había llamado la atención la escena. Dos rodillos, uno a cada lado del campo, durante el calentamiento. Algo no cuadraba. “Recuerdo pensar: ‘Nunca he visto esto en mi carrera, ¿qué están haciendo?’ Pero nos llamaron para calentar. No le di más vueltas”, explicó. Unos minutos después, estaba debajo de uno de ellos.
El impacto fue brutal. Y el miedo, inmediato. Townsend ha pasado por varias operaciones en el tobillo y la rodilla izquierda. Justo las zonas que sentía bajo la máquina. “Pensé que se me iba a partir el tobillo izquierdo o la rodilla izquierda. Pensé que estaba acabado. Tuve muchísima suerte de poder salir cojeando y recuperarme en unos minutos”.
En medio del caos, reaccionó como pudo. “Era bastante pesado, pero pude levantarlo un poco, hacer fuerza para quitármelo de encima. Cuando lo tenía completamente encima, me estaba aplastando”, relató. “Pude levantar el brazo izquierdo para aliviar algo de la presión, y luego llegaron mis compañeros, lo levantaron y pude escurrirme. Pero en ese momento en el que me estaba aplastando la pierna izquierda, fue bastante terrorífico, la verdad”.
Sus compañeros no daban crédito cuando lo vieron seguir con el calentamiento. Le insistían en que fuera al médico, que no arriesgara. Townsend, en cambio, se empeñó en continuar. “Definitivamente esto no va a impedir que siga adelante”, dejó claro. No es una frase vacía en alguien que ha tenido que rehacerse una y otra vez de lesiones y golpes en su carrera.
El propio jugador intentó quitar hierro al asunto en redes sociales. En Instagram, tiró de humor y de una comparación que había hecho hace poco entre las salidas soleadas en Tailandia y las gélidas visitas al Bet365 Stadium, la casa de Stoke. “Resulta que jugar fuera contra Stoke no estaba tan mal después de todo”, escribió.
De un rodillo descontrolado en Pattani a un chiste sobre Stoke. Townsend esquivó por centímetros una posible lesión devastadora. Y, fiel a su estilo, ya ha decidido que este susto solo será otra cicatriz más en una carrera que se niega a bajar el telón.





