Arsenal inicia la temporada con tres victorias consecutivas
Tres partidos de liga, tres victorias. El arranque de temporada de Arsenal solo habría podido ser mejor si Manchester City, uno de sus dos grandes rivales previsibles, hubiera tropezado. Pero la historia no va solo de puntos: en los tres encuentros, el equipo de Mikel Arteta fue claramente superior, adaptando su plan a cada escenario.
Triunfos Iniciales
Primero, el triunfo controlado ante Coventry City. Después, la visita a Aston Villa, un duelo tenso que se resolvió apretando el acelerador en los 15 minutos posteriores al descanso. Y, este domingo, una prueba muy distinta: un choque mucho más abierto ante Chelsea, el primero en el que encajan gol este curso, y que aun así nunca dio la sensación de escapárseles.
Control del Partido
Chelsea golpeó primero, se adelantó y por momentos empujó. Pero Arsenal dio la impresión constante de tener el partido bajo control, de estar más cerca de remontar que de desmoronarse. Aun así, hizo falta una intervención de título: una parada espectacular y tardía de David Raya ante un disparo de Estevão. El español no es un simple actor secundario en este arranque; es parte esencial de la estructura. Aunque el rival consiga fabricar un tiro limpio, se encuentra con un portero capaz de sacar manos que desmoralizan.
Versatilidad Ofensiva
El equipo amenaza por todas las vías. En Stamford Bridge volvió a intimidar en jugadas a balón parado y también en ataques en carrera. Puede ganar por fuerza, por precisión o por pura imaginación. Incluso en un día discreto de Declan Rice, probablemente el jugador de la temporada pasada. Su zancadilla tardía a Morgan Rogers, lejos del balón y sin sanción, fue tan cínica como fea, una de esas faltas deliberadas que el fútbol debería empezar a castigar como roja.
La Sensación de Desahogo
La sensación de desahogo pesa. Tres subcampeonatos seguidos dejan cicatriz, pero también liberan una vez que se rompe el techo. La presión de “tener” que ganar la liga se ha aflojado, y se nota en las piernas y en la cabeza. Hay futbolistas que parecen otros: más ligeros, más vivos, más afilados que en cualquier momento del curso pasado.
Martin Ødegaard
Martin Ødegaard es el caso más evidente. El noruego convivió con problemas físicos el año anterior y solo marcó un gol en liga. Este curso ya suma dos en el campeonato y otro en la Community Shield. Donde otros regresan del Mundial agotados, pesados, él ha vuelto como si le hubieran cambiado las pilas. Su fútbol tiene chispa, imaginación, un punto de audacia que había desaparecido.
Gol Ante Chelsea
Ante Chelsea, su gol fue una obra de precisión. Control, lectura y definición de jugador grande. Sus conexiones con Kai Havertz, tan brillante como irregular por momentos, dieron algunas de las mejores jugadas del partido. Entre ambos inventaron espacios y ángulos que no existían, y de esa sociedad nació el tanto de la victoria. En un equipo que el año pasado se ganó fama de duro, casi implacable físicamente, ver a dos talentos tan etéreos combinar así tiene algo de irreal, como si un par de figuras luminosas se movieran sobre el muro de un castillo.
El Caso de Bukayo Saka
No es solo Ødegaard. Bukayo Saka también parece haber soltado lastre. La temporada pasada fue, en parte, la factura de tantos minutos acumulados. Tiene solo 25 años, pero el domingo firmó ya su 205ª titularidad liguera, a lo que hay que sumar su protagonismo con Inglaterra. El desgaste se acumula, siempre es una alarma en jugadores que irrumpen tan pronto.
El enigma de su gestión en el Mundial sigue ahí: Thomas Tuchel decidió no utilizarlo en la semifinal, alegando cansancio o molestias nunca del todo aclaradas, para después verlo marcar un hat-trick en el partido por el tercer puesto. Ahora, ese episodio parece lejano. En este arranque de campaña, Saka vuelve a parecer Saka: arrancando desde la derecha con electricidad, encarando sin miedo y poniendo córners venenosos casi a voluntad.
Riccardo Calafiori
En la otra banda del entusiasmo aparece Riccardo Calafiori. El italiano se ha instalado como otra de las grandes noticias del inicio de curso. Su entendimiento con Christos Tzolis cuando el equipo se proyecta hacia adelante promete mucho, aunque todavía haya detalles por pulir en defensa por ese costado. Calafiori, que ya marcó el primer gol de Arsenal en la Community Shield, no solo suma peligro en las jugadas de estrategia: rompe líneas con conducción y pases verticales, un recurso de oro contra defensas hundidas en bloque bajo.
Chelsea en Reconstrucción
Al otro lado, Chelsea empieza a parecer un equipo reconocible. El conjunto de Xabi Alonso fue bastante menos vulnerable por dentro que ante Fulham y Brighton, algo más sencillo cuando el rival no te entrega el balón de forma tan natural. Si mantienen esta línea y se benefician del desgaste que provocarán los compromisos europeos en otros aspirantes, pueden convertirse en una amenaza seria a medio plazo.
Arsenal a Velocidad de Crucero
El problema para ellos es que Arsenal ya está a velocidad de crucero. El calendario también ha ayudado: recibir a Chelsea y visitar a Aston Villa mientras ambos todavía buscan su mejor versión es un pequeño regalo para un campeón que sí tiene muy claro a qué juega. Todavía es muy pronto, ni siquiera ha llegado el primer parón internacional. La temporada es larga, las trampas siempre acechan y este deporte castiga a quien se confía.
Pero hay algo innegable: la defensa del título de Arsenal no podía haber arrancado de forma más contundente. Hoy mismo, parece más probable que llegue a las últimas jornadas con margen suficiente para administrar su ventaja que ver cómo se le escurre el trofeo entre los dedos. La pregunta ya no es si está preparado para competir otra vez; es cuántos puntos de ventaja necesitará para que nadie pueda alcanzarlo.






