Arsenal triunfa con golazo de Bruno Guimarães y liderazgo en la Premier
Arsenal defendió su corona con otra victoria limpia y con un gol para el recuerdo. Un latigazo lejano de Bruno Guimarães y un penalti de Bukayo Saka sellaron el 2-0 ante Sunderland, un resultado que mantiene a los de Mikel Arteta con pleno de triunfos y ya tres puntos por encima de Manchester City.
El vigente campeón salió del Stadium of Light con algo más que tres puntos. Salió con la sensación de equipo que sabe sufrir, que sabe golpear y que, cuando hace falta, se agarra a su portero. David Raya detuvo un penalti a Enzo Le Fée que pudo cambiar el guion de la tarde. No lo hizo. Y el castigo llegó rápido.
Apenas un par de minutos después de esa parada, Bruno Guimarães silenció el estadio con su primer gol con la camiseta del Arsenal: un derechazo desde larga distancia, seco, enroscado, directo a la escuadra. Un gol de campeón para un equipo que juega como tal.
Sunderland, empujado por su público, buscó la reacción, pero Arsenal manejó los tiempos, cerró líneas y esperó su momento. Ese momento llegó ya en el último suspiro, cuando Saka transformó un penalti con el último toque del partido para poner el 2-0 y firmar otra actuación sólida de los de Arteta, que suman cuatro victorias en cuatro jornadas.
City puede alcanzarles este domingo si gana el derbi de Mánchester ante United en Old Trafford. Pero la sensación es clara: a estas alturas, la brecha entre Arsenal y el resto de aspirantes ya empieza a dibujarse.
Chelsea brilla arriba, se desangra atrás
En Stamford Bridge, el guion de Chelsea empieza a convertirse en rutina. Morgan Rogers, Joao Pedro y Cole Palmer volvieron a ofrecer destellos, combinaciones y ocasiones. El problema, una vez más, estuvo atrás. Hull, recién ascendido y aún de luna de miel con la categoría, se llevó un 2-2 que le mantiene invicto y tercero en la tabla.
El equipo de Xabi Alonso es un espectáculo constante: en cinco partidos de Premier desde su llegada, 16 goles a favor y 12 en contra. Un festival. Y también una advertencia.
“Quizá es entretenido, pero espero que algún día digáis que fue un partido aburrido y ganamos y no damos estos momentos entretenidos”, admitió Alonso tras quedar ya a cinco puntos del liderato.
Hull llegó a Londres como el único equipo de la liga que aún no había encajado un gol. La racha duró siete minutos. Rogers perforó el primer palo con un disparo raso y adelantó a Chelsea. A partir de ahí, el caos.
La zaga local se descompuso y Mohamed Belloumi aprovechó cada concesión: dos zarpazos antes del descanso para voltear el marcador y castigar la fragilidad defensiva de los ‘Blues’. Tras la reanudación, Joao Pedro cazó un centro de Palmer y lo mandó a la escuadra para el 2-2 pasada la hora de juego.
Quedaba tiempo, sobraban ocasiones, faltó colmillo. Chelsea apretó, cercó el área, pero nunca encontró el gol que cerrara la herida. Hull, mientras tanto, alargó su dulce regreso a la Premier.
Anfield se impacienta con un Liverpool espeso
Liverpool sigue invicto con Andoni Iraola en el banquillo, pero el ambiente en Anfield no fue de celebración. El 0-0 ante un Fulham en apuros, que sumó su primer punto bajo el mando de Álvaro Arbeloa, dejó silbidos y caras largas.
Sobre el papel, el ataque asustaba: tres fichajes de 100 millones cada uno, Bradley Barcola, Florian Wirtz y Alexander Isak, juntos de inicio. Sobre el césped, el miedo lo pasaron los locales, incapaces de descoser una defensa que venía haciendo agua.
“Cuando empatas, especialmente en casa, no puedes estar contento”, reconoció Iraola, que señaló el desgaste del duelo de Champions ante Atlético de Madrid el miércoles. “Hoy nos faltó un poco de frescura y no hicimos lo suficiente ofensivamente para marcar la diferencia”.
El dato duele: Liverpool, sexto, ya está a seis puntos de Arsenal. El margen de error se estrecha demasiado pronto.
Tottenham y el gol que no llega
En el norte de Londres, Tottenham sigue mirando al marcador con la misma frustración jornada tras jornada. Después de un mercado de fichajes de 300 millones de libras, el equipo continúa sin ver puerta en liga. Otro 0-0, esta vez ante Everton, y la sensación de que el gasto no ha comprado soluciones inmediatas.
Los ‘Spurs’ se asoman a la zona de descenso, apenas por encima de la línea roja, con una sequía goleadora que empieza a pesar tanto en las piernas como en la cabeza. La inversión estaba pensada para huir de los sufridos 17.º puestos de las dos últimas temporadas. De momento, el fantasma sigue ahí.
Forest castiga a Aston Villa y estrena a Glasner
En la parte baja, Aston Villa también se ve atrapado. Nottingham Forest golpeó tarde, pero golpeó fuerte, para vengarse de la eliminación en las semifinales de la Europa League del curso pasado y dejar a los de Birmingham en puestos de descenso.
Las cejas se arquearon en verano cuando se conoció la cifra: 45 millones de libras, cifra récord del club, por Liam Delap, procedente de Chelsea, donde nunca llegó a consolidarse. El delantero respondió en el campo. Disparo lejano, ajustado al palo, y 1-0 para Forest.
Villa reaccionó con su primer gol liguero del curso, obra de Alysson, pero la tarde tenía dueño. Igor Jesus apareció para firmar el tanto del triunfo y regalar a Oliver Glasner su primera victoria como técnico de Forest.
Mientras tanto, el antiguo club de Glasner, Crystal Palace, sigue sin arrancar. Derrota 3-2 en casa ante Ipswich, en un duelo marcado por la expulsión en la primera parte de Axel Disasi. Con uno más, los visitantes se lanzaron y encontraron el premio en el añadido: primer gol de Zian Flemming para los ‘Tractor Boys’ y tres puntos que se escaparon de Selhurst Park en el último aliento.
Schade sostiene a Brentford
En la costa sur, Bournemouth y Brentford firmaron otro 2-2, esta vez con nombre propio. Kevin Schade sostuvo la condición de invicto de Brentford con un doblete que volvió a mostrar el carácter competitivo del equipo.
La jornada dejó goles, polémicas y dudas, pero una certeza: mientras Chelsea se desordena, Liverpool se atasca y Tottenham no marca, Arsenal se marcha. Y ya empieza a ser una costumbre mirar la clasificación y preguntarse quién se atreverá a seguirle el ritmo.






