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Aston Villa asegura a Ibrahim Mbaye y deja atrás a Liverpool

Aston Villa ha encontrado su gran fichaje de banda en pleno caos. El club de Birmingham ha alcanzado un acuerdo de principio con Paris Saint-Germain para el traspaso de Ibrahim Mbaye por 55 millones de euros, una operación que ronda los 47 millones de libras y que cambia el mapa del mercado ofensivo en la Premier League.

Tiene solo 18 años, pero ya arrastra una etiqueta pesada: 42 partidos con PSG y la condición de uno de los extremos jóvenes más codiciados de Europa. Ese perfil ha seducido durante meses a Liverpool, que lo tuvo en su agenda todo el verano. Al final, el vuelo del senegalés apunta a Villa Park.

Un fichaje de emergencia tras un inicio desastroso

El contexto en Villa no puede ser más crudo. Debut liguero, viaje a la costa sur y un baño de realidad: 4-0 ante Brighton y expulsión de Joao Gomes. Últimos en la tabla tras la primera jornada de la temporada 2026-27. Golpe duro, dudas, urgencias.

En ese escenario aterriza Mbaye. Está previsto que pase reconocimiento médico el sábado y, si no surge ningún contratiempo, firmará un contrato por cinco años con opción a un sexto. Un compromiso largo, pensado para construir alrededor de él y no solo para apagar un incendio.

Se unirá a Alejandro Garnacho, llegado cedido desde Chelsea, para reforzar las bandas. Dos caras nuevas, dos apuestas de desborde y verticalidad para un equipo que arrancó la campaña sin colmillo y con la moral por los suelos.

Liverpool se baja de la puja

La llegada de Mbaye a Birmingham no se ha producido sin pelea. Chelsea y RB Leipzig también se movieron con fuerza en los últimos días, tanteando a PSG y al entorno del jugador. Pero el verdadero pulso lo mantenía Liverpool.

Según RMC Sport, el club de Anfield decidió retirarse cuando las exigencias iniciales de PSG se acercaron a los 70 millones de euros. Demasiado alto para un jugador aún en formación, por mucho potencial que tenga. A partir de ahí, giro de guion: Villa aceptó negociar en torno a los 55 millones y tomó ventaja.

Liverpool, obligado a reaccionar, ha desviado el foco hacia otros objetivos. Uno de ellos, muy claro: Yankuba Minteh, extremo de Brighton. Los de Anfield ya han visto rechazadas dos ofertas, de 50 y 60 millones de libras. Brighton resiste. De momento.

Minteh, el otro frente caliente

Fabian Hurzeler, técnico de Brighton, no esconde que quiere retener a Minteh, aunque tampoco vende certezas. El alemán ha dejado un mensaje claro: el jugador se ha beneficiado del trabajo colectivo y del entorno que le ha ofrecido el club.

Hurzeler subraya el papel de compañeros como Pascal Gross o Jack Hinshelwood, y recuerda que figuras como Carlos Baleba o el propio Minteh atravesaron momentos muy duros antes de asentarse. Brighton, insiste, estuvo siempre ahí, sosteniéndolos.

Su discurso va más allá de un simple “no está en venta”. El entrenador recalca el valor del contexto: un club que apuesta por el talento joven, una afición conectada, un vestuario que empuja. Un ecosistema difícil de replicar para un futbolista que todavía está en fase de crecimiento.

Aun así, Hurzeler admite que no puede controlarlo todo. Si llega la oferta adecuada y el jugador decide dar el salto, Brighton tendrá poco margen de maniobra. Y Liverpool lo sabe.

Liverpool explora alternativas

Mientras Minteh se recupera de una lesión en la pierna y se muestra abierto a la posibilidad de fichar por Liverpool, la dirección deportiva de Anfield mantiene varias vías abiertas. Esta misma semana han preguntado por Ismaila Sarr, extremo de Crystal Palace, otro perfil de banda con experiencia en la liga inglesa.

El mensaje es evidente: tras renunciar a Mbaye por el precio exigido por PSG, Liverpool no quiere quedarse sin refuerzo ofensivo. El mercado se estrecha, los precios suben y las decisiones se aceleran.

Villa, en cambio, ya ha movido ficha. Ha pagado caro, pero se ha asegurado a uno de los talentos más seguidos del continente. Mbaye llega a un equipo herido, con presión inmediata y expectativas altas. No tendrá tiempo para una adaptación lenta.

La pregunta es sencilla y brutal: ¿será el chico de 18 años el punto de giro de una temporada que ha empezado torcida, o solo el primer gran riesgo de un club que se juega mucho y muy pronto?