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Australia se convierte en el villano de Mike Grella

El comentario despectivo de Mike Grella sobre Australia le está explotando en la cara. Y el timing no podría ser peor: a las puertas de un duelo que puede decidir el grupo ante Estados Unidos, el exfutbolista se ha convertido en el villano perfecto de la historia de los Socceroos.

Hace unas semanas, en CBS Sports Golazo, Grella despachó a Australia con una suficiencia llamativa. “No tienen ninguna posibilidad de hacer nada en el Mundial”, soltó. “Son el equipo más débil del grupo. No hay ninguna opción de que Australia pueda competir con Estados Unidos”. Un “lay up”, llegó a decir, como si los Socceroos fueran un trámite.

El fútbol tiene memoria. Y redes sociales.

De las burlas al bochorno

El clip de aquellas declaraciones ha resucitado con fuerza después del 2-0 de Australia a Turkiye en Vancouver. El exjugador de AFL Dan Gorringe lo re-publicó entre risas y con un mensaje directo: “we’re gona f*** you up”. Grella respondió intentando tomárselo a broma, compartiendo el vídeo, escribiendo “Yo this sh*t’s hilarious” y rematando con un “see you Friday”, acompañado de una colección de emojis llorando de risa. El clásico gesto de quien insiste en que no le han tocado… justo cuando más tocado está.

Mientras tanto, el resto del mundo se ha hecho la misma pregunta que en 2006, cuando Australia tumbó a Japón: ¿de dónde ha salido esto?

Porque lo del debut en este Mundial no fue un simple buen resultado. Fue un golpe en la mesa. Un 2-0 sólido ante Turkiye, con goles de Nestory Irankunda y Connor Metcalfe a ambos lados del descanso, y una actuación descomunal del debutante Patrick Beach bajo palos. Un partido que ha silenciado a muchos y ha encendido a muchos más.

Irankunda, de campo de refugiados a portada en Europa

Si Beach se ha ganado el estatus de héroe instantáneo, Irankunda se ha llevado los focos internacionales. El extremo de Watford, con apenas 20 años y una temporada de irrupción en Championship, ha conquistado a la prensa británica con una historia que va mucho más allá de un gol.

La BBC, con Chris McKenna al frente, destacó su trayectoria: de refugiado a estrella mundialista, con una parada clave el año pasado en Bayern Munich, donde aprendía al lado de Harry Kane. The Sun colocó al jugador y a los Socceroos en portada digital, por delante incluso de la victoria de Escocia, con un titular rotundo sobre el “Watford star born in refugee camp” que marca un gol histórico en un Mundial.

El portal FourFourTwo fue más lejos y se preguntó si estábamos ante “el nuevo Michael Owen”, al subrayar las similitudes entre el tanto de Irankunda y el icónico gol del inglés a Argentina en 1998. Comparación enorme, pero que retrata el impacto del australiano en apenas un partido.

Popovic, un plan incómodo para todos

Desde el Reino Unido e Irlanda, la mirada también tuvo acento australiano en plató. Ange Postecoglou, exseleccionador de los Socceroos y hoy técnico de élite en Europa, analizó la jugada del gol en ITV con admiración: “No importa el nivel en el que juegues, en el parque o en un Mundial, esa velocidad es fantástica”, dijo, subrayando que para un chico como Irankunda un par de semanas en un torneo así pueden cambiarle la vida. Y quizá no solo a él.

Porque el equipo de Tony Popovic también ha cambiado las proyecciones. The Athletic sitúa ahora a Australia con un 85 por ciento de opciones de pasar de grupo. Un salto brutal respecto a la percepción previa, cuando muchos, como Grella, veían a los Socceroos como un simple relleno.

En Estados Unidos, el tono ha virado de la burla a la preocupación. En el propio CBS Sports Golazo, algunos compañeros de Grella ya le ven como combustible para el rival. “Grella va a ser contratado como su motivador a este paso”, ironizó el exmediocampista Benny Feilhaber. “Les consiguió los tres puntos ayer”. El exdefensa Jimmy Conrad fue directo al grano: “Todo el mundo sigue infravalorando a Australia y parece que no es lo correcto. Así que gracias, Grella. Lo apreciamos”.

“Nunca subestimes la verdadera garra australiana”

El análisis más profundo del triunfo no vino desde voces estadounidenses, sino desde fuera. Simon Hughes, periodista senior de The Athletic desplazado a Vancouver, describió a Australia como un equipo “street wise”, capaz de manejar “las artes oscuras” del juego cuando tocaba. En su columna pidió a sus lectores que “nunca subestimen la verdadera garra australiana”.

En conversación con CBS, desarrolló esa idea: le impresionó cómo el equipo asumió sus limitaciones y exprimió al máximo sus virtudes. No dominaron en posesión ni en número de remates, pero sí en control emocional y en lectura del partido. Cuando Turkiye apretó, apareció Beach con paradas de alto nivel. Para Hughes, Australia mereció ganar y, sobre todo, dio la sensación de tener el pulso del encuentro en la mano.

Hughes también destacó algo clave en un Mundial: la conexión con la grada. En Vancouver sintió que la afición australiana no solo esperaba que el equipo compitiera; creía de verdad que podía dejar huella en el torneo. Esa energía se contagió sobre el césped.

Su conclusión es clara: este equipo va a ser difícil de frenar. Y si Estados Unidos vuelve a infravalorarlo, puede encontrarse con problemas serios.

La segunda selección del Mundial

Un vistazo a las redes confirma que Australia se ha ganado un papel inesperado: el de “segunda selección” de muchos aficionados neutrales. Su plan defensivo rocoso ha generado bromas, comparaciones con el Arsenal campeón de liga y el apodo de “Haram Ball” para describir ese fútbol ultra pragmático, casi “anti-fútbol” para algunos. Pero incluso quienes se ríen del estilo admiten que el equipo engancha.

La velocidad en transición, las contras eléctricas y el compromiso defensivo han llamado la atención de hinchas de todas partes. El cómico y amante del fútbol Trevor Noah lo explicó con precisión en el podcast Men in Blazers. Habló de “gigantes atrás”, de una defensa que no se rompe con centros al área y que obliga a buscar soluciones a ras de suelo. Y se rindió a la nueva cara del ataque australiano, muy distinta a la era de Tim Cahill y Harry Kewell: más vertical, más veloz, más letal al espacio.

Noah se detuvo en un nombre: Jordan Bos, el número 5. Lo describió como “sedoso” con el balón y confesó su curiosidad por ver en qué club jugará próximamente. Otro indicio de que este equipo no solo compite; también proyecta futuro.

Un vestuario que refleja a un país

Fuera del césped, los Socceroos también están conquistando simpatías. Ha vuelto a circular un vídeo grabado antes del torneo en el que varios jugadores comparten sus historias personales y hablan de la selección como el mejor reflejo de la Australia actual. Una frase resume el mensaje: “nuestra diversidad es nuestra fuerza”.

Ese discurso, sumado a la imagen de un grupo que pelea cada balón y que no se acompleja ante nadie, ha convertido a Australia en uno de los relatos más cálidos de este Mundial. No es solo el resultado ante Turkiye. Es la sensación de que este grupo se reconoce en lo que representa y lo lleva al campo.

Ahora llega el choque con Estados Unidos en Seattle, a las 5 de la mañana AEST del sábado. El mismo partido que Grella daba por ganado de antemano para los anfitriones. El mismo cruce que hoy muchos señalan como trampa para el coorganizador del torneo.

Los Socceroos ya han demostrado que no eran un “lay up”. La pregunta es otra: ¿cuántas bocas más están dispuestos a cerrar en este Mundial?

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