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Ayyoub Bouaddi: La nueva promesa del Manchester City

Quien siguió de cerca la última aventura mundialista de Marruecos ya conoce el nombre: Ayyoub Bouaddi. Y quien solo miró de reojo seguramente también lo recuerde. Es difícil que pase desapercibido.

No solo por esa melena rizada que parece sacada de otra época. Sobre todo por la forma en que se adueñó del gran escenario con una naturalidad impropia de su edad. El centrocampista de Lille brilló en su primer gran torneo internacional, con un partido de fase de grupos ante Brasil que le puso un foco definitivo encima.

No era la primera vez que Carlo Ancelotti se marchaba a casa dándole vueltas a un rival “mejor en los duelos” que sus propios centrocampistas.

Aquella vez, el técnico italiano alineó a dos pesos pesados como Casemiro y Bruno Guimarães. Aun así, quien iluminó la noche fue Bouaddi. Una sensación familiar para Ancelotti.

La noche en que un adolescente paró a los campeones de Europa

El francés de nacimiento debutó en partido oficial con Lille en 2023, apenas tres días después de cumplir 16 años. Un año más tarde, el día de su 17º cumpleaños, saltó como titular en la Champions League para enfrentarse al entonces campeón de Europa: el Real Madrid. El Real de Ancelotti.

Lille ganó. Y no fue un detalle menor. Aquella victoria cortó una racha de 14 partidos sin perder de los blancos en la competición. Fede Valverde, Eduardo Camavinga y Jude Bellingham quedaron contenidos por una actuación “increíble” de un chico del que, fuera de Francia, casi nadie había oído hablar. Bouaddi corrió más que cualquier otro jugador sobre el césped.

“Esa fue la noche en la que se hizo un nombre”, resumió después el técnico de Lille, Bruno Genesio. Desde entonces, los elogios de Ancelotti han ido a más hasta situarlo entre “los mejores jóvenes del mundo”.

El radar de Bouaddi no ha dejado de sonar desde aquella noche. Ojeadores de toda Europa han peregrinado a verlo: Arsenal, Paris Saint-Germain y Bayern Munich figuran entre sus pretendientes. Pero la carrera, salvo giro inesperado, la ha ganado el Manchester City, decidido a amortiguar el golpe de un escenario que en el club ya dan casi por hecho: la salida de Rodri este verano.

Un ancla de 18 años para el centro del City

Bouaddi, con solo 18 años, ha demostrado que su potencial va bastante más allá de lo que su fecha de nacimiento podría sugerir. La temporada pasada fue el mejor de su equipo en recuperaciones de balón: 151 posesiones ganadas, más que cualquier compañero. También lideró el registro de recuperaciones por 90 minutos, con 5,8.

Enzo Maresca no quiere guardarlo en una vitrina para más adelante. La idea es integrarlo de inmediato en la plantilla. El técnico está convencido de que el internacional marroquí está listo para la exigencia de la Premier League, avalado por casi 100 partidos oficiales con Lille a una edad en la que muchos aún alternan el filial con el banquillo.

¿Qué le da exactamente al City? Bouaddi actúa como mediocentro posicional, un organizador en la base de la jugada, muy cercano al molde de Rodri. Es un ancla táctica, no un llegador. Todo lo contrario que Elliot Anderson, fichado este verano desde Nottingham Forest por 116 millones y con un perfil más de box-to-box, de ida y vuelta. Sobre el papel, una pareja complementaria en el 4-2-3-1 que Maresca quiere imponer.

Pocos futbolistas de su edad combinan con tanta naturalidad el impacto físico sin balón con la calma y el equilibrio cuando lo tienen en los pies. Su trayectoria acelerada le ha dado una ventaja competitiva evidente sobre la mayoría de jugadores de su generación.

Es alto, fuerte, gana duelos, pero también se desliza entre líneas. De nuevo, el paralelismo con Rodri es inevitable: sabe escapar de la presión y transportar el balón en conducción durante metros y metros. Su actuación en el Mundial, especialmente en el pase, reforzó la sensación de que encaja como un guante en un City que vive del balón y en la idea de posesión dominante que Maresca persigue.

No es casual que Rayan Cherki, compañero suyo en las categorías inferiores de Francia, le colgara un apodo tan rotundo: “Einstein”. Un sello de respeto de alguien con un talento técnico descomunal.

Un fichaje para hoy, no para mañana

¿Por qué ahora? La reconstrucción del City no admite pausas. El club necesitaba dos centrocampistas, en esta ventana o en la siguiente. Maresca exige calidad y cantidad para sobrevivir a una temporada que puede irse por encima de los 60 partidos. La marcha de Bernardo Silva y la posible salida de Rodri alteran de raíz la estructura del equipo. El equilibrio se resiente. Incluso Tijjani Reijnders podría marcharse.

En Bouaddi, el entrenador encuentra un mediocentro defensivo con muy pocos puntos débiles. Sabe recibir bajo presión, sabe conducir, sabe corregir. Está hecho para competir, pero aún tiene margen de crecimiento. Jugó con Francia en todas las categorías inferiores antes de elegir a Marruecos, movido por una ambición clara: jugar, competir, no esperar.

Habrá un periodo de adaptación. La Premier no perdona y el salto desde la Ligue 1 ha resultado duro para más de uno. Eso no cambia.

Pero el City no lo ficha para guardarlo en el fondo del armario y sacarlo dentro de dos años. Lo ficha para ahora. Para que se plante en el centro del campo y empiece a mandar. La pregunta, a estas alturas, no es si está preparado. Es cuánto tiempo tardará en adueñarse del Etihad.