Baja de Lawrence Shankland: un golpe duro para Rangers y Escocia
Lawrence Shankland, capitán de Rangers, estará de baja hasta cuatro meses por un desgarro en el isquiotibial y podría pasar por el quirófano. Un golpe duro para el vestuario de Ibrox y para la selección de Escocia en pleno arranque de temporada.
Un déjà vu amargo para Shankland
Derek McInnes confirmó antes de la visita de St Mirren en la Premiership que el delantero de 31 años ha sufrido una recaída de la lesión que ya arrastró cuando ambos coincidían en Hearts la pasada campaña. Entonces se perdió nueve semanas. Ahora el escenario es aún más sombrío.
Shankland llevaba cuatro goles en 10 partidos con Rangers este curso y parecía empezar a mandar en el área rival. El sábado, en el 1-0 ante Motherwell en casa, tuvo que marcharse pronto. Su sustituto, Ryan Naderi, firmó el único tanto del encuentro. La alegría por los tres puntos llegó con factura.
McInnes detalló el diagnóstico: un desgarro de 2 centímetros en el isquiotibial, prácticamente calcado al que sufrió en enero con Hearts. El jugador se encuentra en Londres, sometiéndose a una ecografía y una nueva exploración con un especialista para decidir si se opta por la cirugía o por un tratamiento conservador, como la última vez.
Si pasa por el quirófano, el plazo podría alargarse tres o cuatro semanas más, pero con una reducción del riesgo de recaída. El cuerpo técnico espera tener una decisión y un calendario más claro en las próximas 48 horas.
El propio McInnes no maquilló la situación: para el club y para el jugador es un periodo largo y doloroso. Shankland estaba “encontrando su ritmo” y marcando goles importantes. El mejor escenario habla de tres meses fuera. El peor, de cuatro.
Golpe para Rangers… y para Escocia
La lesión no solo condiciona el día a día de Rangers. También sacude los planes de la selección escocesa. El delantero se perderá los partidos de la Nations League desde finales de septiembre hasta mediados de noviembre.
El nuevo seleccionador, Sebastien Pocognoli, tenía a Shankland como una de sus referencias ofensivas para enfrentarse a North Macedonia, Slovenia y Switzerland, duelos de ida y vuelta este otoño. El capitán de Rangers suma siete goles en 22 apariciones con Escocia, tres de ellos en este mismo año.
Mientras tanto, el calendario de Ibrox aprieta. Tras St Mirren, llega un doble duelo de máxima exigencia ante Celtic: primero en casa en la League Cup y después en liga, en Celtic Park, antes del primer parón internacional del curso. Octubre trae cinco partidos, noviembre tres y diciembre seis. Todo ello sin su referencia más fiable en el área.
Las malas noticias no terminan ahí. El extremo Daisuke Yokota, que entró desde el banquillo ante Motherwell, también se perderá el choque frente a St Mirren por una lesión en la ingle. La única luz verde la pone Tuur Rommens: el lateral izquierdo ha vuelto a los entrenamientos y podría reaparecer a finales de mes.
El contexto no podía ser peor: Shankland venía de encadenar tres goles en sus dos partidos anteriores —decisivos en las victorias ante Aberdeen y Falkirk— antes de caer lesionado frente a Motherwell.
Sin sus dos ‘9’: McInnes se queda sin red
La lesión de Shankland se suma a la de Youssef Chermiti, también fuera durante un largo periodo tras romperse el ligamento cruzado anterior ante Hibernian el mes pasado. McInnes se queda sin sus dos delanteros más determinantes.
“Tener a [Shankland] y Youssef fuera, dos tipos que te garantizan goles a nivel Premiership, sin duda es un golpe”, admitió el técnico.
La puerta, sin embargo, se abre para otros. El sábado ya se vio: Naderi marcó, Kevin Kelsy debutó, y Bojan Miovski sigue esperando su oportunidad para encadenar titularidades. McInnes insiste en que no todo es pesimismo, pero el vacío de Shankland es evidente.
Rangers dominó a Motherwell y creó ocasiones de sobra para un marcador más amplio. La sensación fue clara. “Si Lawrence Shankland hubiera estado sobre el césped los 90 minutos, se iría con un par de goles”, opinó el excentrocampista Andy Halliday en BBC Sportsound.
Naderi, Miovski, Kelsy: ¿quién toma el mando?
Naderi aprovechó un error grosero del portero de Motherwell, Alex Paulsen, para empujar el balón a puerta vacía. El delantero, al que McInnes insinuó que podría llamar la selección de la República Checa, se deja la piel en cada acción. La gran incógnita es si puede sostener números goleadores similares a los de Shankland en la Premiership.
La pasada temporada, tras llegar a Rangers en enero, firmó tres goles en 11 partidos, dos de ellos en el 8-0 de la Scottish Cup ante Queen’s Park, de categorías inferiores. Este curso suma tres tantos en ocho encuentros, uno menos que Shankland, que lleva cuatro en 10.
Desde su llegada a Ibrox, Naderi marca un gol cada 189 minutos. Shankland, tomando como referencia desde el inicio de la pasada campaña con Hearts, ve puerta cada 146 minutos. La diferencia es clara.
Solo un delantero de la plantilla se acerca a esos registros: Bojan Miovski, internacional con North Macedonia, promedia un gol cada 148 minutos. El ex de Aberdeen, sin embargo, no ha logrado encadenar una racha estable en el once. Siempre aparece, rara vez se consolida.
A ese escenario se suma Kevin Kelsy, fichaje de peso procedente de Portland Timbers. El venezolano dispuso de una ocasión inmejorable para presentarse con gol ante Motherwell, pero le faltó calma: su disparo tocó el larguero y se marchó fuera.
Es pronto para dictar sentencia sobre su capacidad para ocupar el hueco de Shankland. Sus 13 goles en los últimos 46 partidos —uno cada 190 minutos— apuntan a un atacante útil, pero no a un depredador del área.
“No es un escenario ideal”, resumió el exguardameta de Rangers Cammy Bell en el Scottish Football Podcast. “Querrían darle algo de tiempo a Kelsy para adaptarse al fútbol escocés y a Rangers. No lo va a tener”.
La conclusión es tan simple como contundente: con Shankland fuera de escena durante meses, Kelsy, Naderi y Miovski ya no pelean solo por minutos. Pelean por convertirse en el hombre que mantenga vivo el pulso goleador de Rangers en el tramo más exigente del calendario. ¿Quién estará a la altura cuando lleguen los clásicos y la Nations League apriete desde la distancia?






