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El Barça descansa en Estambul y se prepara para el Clásico

El 4-1 en casa del Galatasaray no solo dejó al Barcelona con medio billete encarrilado en la fase de liga de la Champions League. También cambió la hoja de ruta. El equipo pasó la noche en Estambul y convirtió el día después en algo casi sagrado: descanso, recuperación y mente despejada antes de una secuencia de partidos que desemboca en el Clásico del 25 de octubre en el Camp Nou.

El plan inicial de Hansi Flick era otro. El técnico alemán había reservado una sesión de entrenamiento y recuperación en la ciudad deportiva del club turco. Sesión sobre el césped, trabajo táctico ligero, algo de activación. Pero el desarrollo del partido, el esfuerzo acumulado y el marcador abultado le hicieron girar el timón. Decidió cancelar el entrenamiento de campo y regalar a sus futbolistas unas horas extra de respiro.

Solo hubo gimnasio en el hotel de concentración. Trabajo de descarga, estiramientos, ejercicios de recuperación. Nada de botas, nada de césped. La tormenta que castigó Estambul durante la noche terminó de darle la razón: lluvia intensa, condiciones incómodas, cero necesidad de arriesgar. Con la goleada en el bolsillo, el mensaje fue claro: guardar piernas.

El equipo azulgrana tiene previsto volar de regreso a Barcelona este miércoles a primera hora de la tarde. A partir de ahí, el calendario aprieta. Sin tregua. El jueves por la mañana, vuelta al césped en la Ciudad Deportiva, con la mirada puesta en el próximo reto liguero: la visita a Real Betis, en La Cartuja, el sábado 17 de octubre.

Próximos Desafíos

Ese duelo en Sevilla es la primera parada de una semana que puede marcar el tono del mes. El domingo habrá otra sesión de trabajo en Barcelona, esta vez ya con acento claramente europeo. Porque el lunes la expedición pondrá rumbo a París para afrontar el tercer partido de la fase de liga de la Champions League, ante el Paris Saint-Germain de Luis Enrique, el 20 de octubre.

París como examen intermedio. Madrid como horizonte final. Flick quiere que el equipo regrese cuanto antes a la rutina, que sacuda el cansancio del viaje y se asiente en casa con tiempo suficiente antes de recibir a Real Madrid el domingo 25 de octubre. No quiere un Barça agarrotado, sino uno fresco, con piernas vivas y cabeza limpia para el gran escaparate del Camp Nou.

La goleada en Estambul ha dado oxígeno, pero el verdadero termómetro del proyecto se medirá en esa cadena de citas: La Cartuja, el Parque de los Príncipes y, por último, el Clásico. Ahí se verá si este Barça que vuela de noche y descansa a cubierto está preparado para dominar también a plena luz.