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Bayern y la lucha por el cuarto puesto en el ataque

El verano de 2025 cambió la carrera de Serge Gnabry. El 14 de julio cumplió 30 años y, casi al mismo tiempo, recuperó algo que parecía haber perdido para siempre: un puesto fijo en el once del Bayern Munich. Hace no tanto, el club lo tenía más en la lista de posibles ventas que en la de titulares indiscutibles. De repente, se volvió innegociable. No tanto por un rendimiento descomunal en la pretemporada, sino porque apenas tenía competencia real.

En el sistema 4-2-3-1 de Vincent Kompany, tres plazas estaban blindadas: Harry Kane, Michael Olise y Luis Diaz. Tres superestrellas, tres nombres fijos. Quedaba un solo hueco en la línea de tres por detrás del nueve. Y ahí, solo había una opción de peso: Gnabry.

Jamal Musiala seguía fuera de combate tras la fractura de peroné y se le esperaba de baja durante meses. Lennart Karl apuntaba maneras, un talento evidente, pero nadie imaginaba un ascenso tan vertiginoso. Nicolas Jackson llegó sobre la bocina, en el Deadline Day de principios de septiembre, y necesitó tiempo para adaptarse.

Al final, la ecuación fue simple: Gnabry o nada. Kompany lo eligió para la mayoría de los grandes partidos. Karl se convirtió rápido en alternativa seria, Jackson también tuvo sus oportunidades —que en su mayoría no aprovechó— y Musiala regresó en enero. Aun así, el técnico belga confió primero en Gnabry cuando el escenario exigía jerarquía.

Un nuevo tablero: cuatro hombres para una sola plaza

Hoy el paisaje es otro. La lucha por el cuarto puesto del ataque, junto a Kane, Olise y Diaz, se ha convertido en un duelo feroz. Musiala, Gnabry, Karl y el fichaje de 50 millones Ismael Saibari parten con argumentos sólidos para reclamar minutos. Con un calendario saturado, Kompany rotará mucho. Lo único claro es que nadie tiene garantizado salir en la foto de las grandes noches.

Durante meses, Musiala fue señalado como el heredero natural de ese rol. Lleva el dorsal 10, cobra como estrella, estaba llamado a ser el rostro del Bayern y pieza central del proyecto. Hoy está lejos de ese estatus.

Desde su regreso en enero, no ha recuperado el nivel que lo convirtió en uno de los talentos más deslumbrantes de Europa. Tras un Mundial decepcionante, se sometió a una operación para retirarle una placa metálica del pie. Y sus desplomes en los amistosos ante RB Leipzig y 1. FC Heidenheim encendieron todas las alarmas sobre su capacidad para soportar las exigencias del máximo nivel.

El diagnóstico es claro: epilepsia de ausencia. Según la neuróloga Dra. Regina Becker, en declaraciones a SPOX, el fútbol profesional es perfectamente compatible con esta condición, siempre que el tratamiento y el control sean los adecuados. La preocupación existe, pero no implica una renuncia obligada.

Musiala, de hecho, no contempla parar. En un mensaje en Instagram que dio la vuelta al país, explicó: «En estrecha coordinación y consulta regular con los expertos, ha sido mi deseo personal enfrentar este desafío y, con la autorización de los especialistas neurológicos, seguir dedicándome a lo que más me ayuda en mi recuperación: simplemente vivir mi vida cotidiana y continuar persiguiendo mi pasión por jugar al fútbol».

El debate ya no es solo táctico. Es emocional, médico y deportivo a la vez. Y afecta a uno de los jugadores que debía marcar la próxima década del Bayern.

Saibari golpea primero

Mientras tanto, Gnabry (31) y Karl (18) se perdieron el Mundial por lesiones musculares. Pasaron buena parte de la pretemporada trabajando al margen, centrados en sus recuperaciones, y ahora empiezan a integrarse de nuevo en los entrenamientos colectivos. Podrían entrar en la convocatoria ya en la Supercopa ante el Borussia Dortmund del sábado. Si no llegan a tiempo, todo apunta a que estarán disponibles, como mínimo, para el estreno de la Bundesliga contra el VfB Stuttgart el viernes siguiente.

Quien sí ha aprovechado el hueco es Ismael Saibari. Tras un Mundial brillante con Marruecos, el centrocampista ofensivo de 25 años también sufrió una rotura de fibras que frenó su impulso. Ya está a pleno ritmo. En sus dos primeros amistosos con el Bayern dejó una muy buena impresión y firmó una asistencia en el 3-1 frente al Leipzig.

Hoy, Saibari es el más en forma de los cuatro candidatos. Corre más, llega antes, se le ve más suelto. Eso le da ventaja inicial en esta batalla abierta por el puesto libre en el ataque. Si Kompany decide premiar el estado físico y la dinámica, el marroquí parte por delante.

Cantera al acecho, pero con menos espacio

La historia reciente del Bayern recuerda que las sorpresas existen. Lennart Karl lo demostró hace un año. Durante la ausencia del cuarteto principal en esta pretemporada, otro grupo de jóvenes ha llamado a la puerta: el cedido de vuelta Arijon Ibrahimovic (20) y los canteranos Tim Binder (19) y Maycon Cardozo (17).

Los tres dejaron detalles, personalidad y chispa. Uno de ellos podría intentar seguir la senda de Karl y colarse en la rotación de Kompany. Sin embargo, el contexto es menos propicio que hace un año: la plantilla cuenta ahora con un fondo de armario más profundo y con más jugadores hechos para competir ya.

El Bayern ha pasado de preguntarse si Gnabry debía salir, a debatir cómo encajar a Musiala, Saibari, Karl y el propio Gnabry detrás de Kane, Olise y Diaz. El talento sobra. El tiempo de juego, no tanto.

La próxima gran decisión de Kompany no será de mercado, sino de vestuario: ¿quién se gana el derecho a acompañar a las estrellas en los partidos que definen una temporada?