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Bayern Munich gana la Supercopa y deja incógnitas

El Bayern Munich ya tiene el primer trofeo de la temporada 2026/27. Ganó la Franz Beckenbauer Supercup en el Signal Iduna Park, imponiéndose 2-1 a un Borussia Dortmund que reaccionó tarde.

Nathaniel Brown abrió el marcador en el minuto 28 y Michael Olise, en el 45+1, dejó el partido encarrilado antes del descanso. Fabio Silva, desde el banquillo, recortó distancias en el 75, pero el empuje final del BVB no bastó.

Más allá del resultado, el duelo dejó cuatro señales claras.

Neuer: genio bajo palos, inquietud con el balón

Manuel Neuer siempre ha vivido al límite. Esa manera de interpretar el puesto, jugando casi como líbero, le llevó a ser uno de los mejores porteros de la historia. También implica riesgo. Y ese riesgo, cada vez más, se nota.

En Dortmund volvió a quedar expuesto con el balón en los pies. A los 15 minutos regaló un pase comprometido a Min-jae Kim que casi acaba en el 1-0 para el BVB. El central reaccionó de forma brillante y apagó el incendio antes de que ardiera el debate.

Casi al final, otra vez. Kim le cede atrás, Neuer intenta engañar a Jobe Bellingham dejando correr el balón con un amague detrás de la pierna de apoyo… y el truco sale mal. Bellingham se planta con opción de disparo. Solo una salida felina del guardameta, lanzándose al suelo, evita el empate. Sin esa desconexión previa, la heroica ni siquiera habría sido necesaria.

El propio Neuer dejó entrever que puede estar entrando en su última temporada como profesional. El Bayern ya tiene al heredero en casa: Jonas Urbig, 23 años, al que el club quiere ir soltando poco a poco con más minutos que el curso pasado. El plan es claro: Neuer en los grandes partidos, Urbig creciendo a su sombra.

La cuestión es otra: ¿puede el Bayern seguir conviviendo con estos errores recurrentes con el balón en los pies en noches de alto voltaje?

Porque hay un matiz importante: sobre la línea, Neuer sigue siendo de otro planeta. Su mejor intervención llegó al inicio de la segunda parte, con un reflejo espectacular ante un remate complicado y cercano de Konstantinos Karetsas, nuevo fichaje del BVB. Sus manos continúan salvándole de sus propios riesgos.

Nathaniel Brown, el comodín que no se veía venir

El Bayern fichó a Nathaniel Brown como lateral izquierdo. En teoría. En la práctica, Vincent Kompany ha descubierto mucho más que un simple defensor de banda.

Brown ya había dejado pistas en pretemporada: puede jugar como mediocentro (número 6) y también como mediapunta (número 10). En Dortmund, en un escenario grande y con un título en juego, Kompany dio el paso definitivo. Lo colocó por detrás de Harry Kane, en la mediapunta, en una decisión que sorprendió a más de uno.

El contexto empujó a ello. Jamal Musiala, afectado por una disfunción neurológica que le ha provocado dos colapsos recientes en amistosos ante Leipzig y Heidenheim, no entró ni en la convocatoria. Ismael Saibari aún no está listo para ser titular. Todo apuntaba a Tom Bischof como enganche.

Pero el elegido fue Brown. Y Kompany lo justificó después ante Sky: para él, los espacios que ocupan los laterales en su sistema se parecen mucho a los de un número 10. Brown, dijo, es “increíblemente bueno entre líneas”, y su polivalencia resultó oro puro con las ausencias de Serge Gnabry, Lennart Karl y el propio Musiala.

El internacional alemán respondió con un partido notable en un rol que todavía no domina del todo. Hubo desajustes lógicos, automatismos por pulir. Pero marcó el 1-0 con un disparo llamativo y decisivo para su primer título con el Bayern. Con ese gol, confirmó algo más importante que una medalla: su fichaje le da a los campeones de Alemania un comodín táctico de primer nivel.

Y no está solo. La plantilla está llena de jugadores moldeables. Konrad Laimer puede actuar en ambos laterales y también como 6, 8 o incluso 10. Josip Stanisic se mueve con naturalidad por las dos bandas y puede cerrar como central. Un fondo de armario que, bien manejado, puede marcar la diferencia en una temporada larga.

El experimento de Kovac: laterales a pierna cambiada, luces y sombras

Niko Kovac también quiso innovar. El BVB arrancó con Daniel Svensson, zurdo, en el carril derecho, y con Julian Ryerson, diestro, en la izquierda. Un patrón que ya se había visto en pretemporada.

La idea del técnico es clara: con laterales a pierna cambiada, los carrileros pueden conducir hacia dentro, amenazar con disparo y conectar como lo hacen los extremos de los grandes equipos cuando se meten hacia el área. “Si jugamos zurdo a la izquierda y diestro a la derecha, vamos por fuera y llega el centro. De esta forma siempre existe la opción de ir hacia dentro y asistir o chutar”, explicó Kovac tras el partido.

En la primera parte se vieron destellos. Un centro de Ryerson desde el medio espacio izquierdo, con su pierna buena, acabó en gol anulado: Ramy Bensebaini peinó el balón al fondo de la red, pero estaba en fuera de juego por muy poco.

El plan, sin embargo, tenía coste. Al descanso, Kovac rectificó: Ryerson volvió a la derecha, Svensson a la izquierda. “Vimos que teníamos que cambiar algo”, admitió. Y el BVB mejoró de inmediato. Más profundidad, más llegadas por banda, más sensación de peligro constante.

El 2-1 nace precisamente de esa vuelta al orden natural. Svensson ataca la línea de fondo por la izquierda y pone un pase atrás perfecto para Fabio Silva, que define con frialdad. Una jugada que difícilmente aparece con los laterales cambiados de banda.

El otro lado de la moneda se vio antes del descanso. Bensebaini filtró un balón raso desde la izquierda hacia el corazón del área. Svensson, que había venido desde la derecha, recibió cerca del punto de penalti… pero quedó forzado a usar su pierna menos hábil. Dudó, calculó mal el golpeo y terminó pegándole al aire. En una situación idéntica, Ryerson, con su derecha, habría tenido una oportunidad mucho más clara.

El matiz táctico de Kovac promete variantes interesantes, pero también deja claro que no todo son ventajas.

Fabio Silva levanta la mano… y complica el mercado del BVB

El caso de Serhou Guirassy lleva semanas enfriado. Los rumores de salida han bajado de volumen y, a día de hoy, todo apunta a que el delantero seguirá una temporada más en el Borussia Dortmund.

Su actuación ante el Bayern, sin embargo, recordó sus momentos más grises del curso pasado. Trabajo, sacrificio, mucha pelea… y poca presencia real en el área. Ni una ocasión clara, ni una jugada que cambiara el guion.

Kovac decidió mover ficha pasada la hora de partido. Guirassy fuera, Fabio Silva dentro. El portugués respondió como sueñan todos los entrenadores: con impacto inmediato. Se movió con inteligencia, cayó unos metros atrás para recibir y, en la acción del 2-1, apareció en el lugar exacto para rematar con contundencia desde cerca. Un toque, un gol, y un mensaje directo.

Ese tanto refuerza su candidatura a tener más minutos. Pero también reabre un dilema. Varios clubes siguen atentos a su situación, con Betis Sevilla señalado como el más interesado en las últimas semanas. Silva, según se ha informado, no tiene como prioridad quedarse en Dortmund, y en las oficinas del BVB no verían con malos ojos una venta si llega una oferta adecuada, pese a que apenas lleva un año en el club.

Su irrupción en la Supercup, no obstante, cambia el tablero. A estas alturas del mercado, ¿puede el Borussia permitirse perder a un delantero que empieza a dar señales de despegue sin tener claro un sustituto?

En Dortmund, la respuesta ya no es tan obvia como hace solo unas semanas.