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Boulahrouz advierte a Frenkie de Jong: el centro del campo del Barça cambia

Khalid Boulahrouz no se anduvo con rodeos al analizar el futuro inmediato de Frenkie de Jong en el nuevo Barça de Hansi Flick. Para el ex internacional neerlandés, la vuelta del centrocampista tras su lesión no trae bajo el brazo ninguna garantía de titularidad. Ese tiempo ya pasó.

El paisaje ha cambiado. Y el epicentro tiene nombre propio: Rodri.

Rodri, “intocable” en el once de Flick

Según recoge el diario Sport, Boulahrouz considera que la llegada de Rodri ha redefinido la jerarquía en la medular azulgrana. Y lo hace con una convicción absoluta.

“Mientras Rodri esté ahí, creo que esa posición seguirá siendo suya. Es un titular indiscutible y el mejor mediocentro defensivo del mundo en este momento. Intercepta, aporta en ataque y deja un impacto inmediato. Es la mejor opción para ese rol”, explicó en el programa “Ziggo Sport”.

Con el internacional español plantado delante de la defensa como pilar del sistema, el tablero se estrecha para los demás. Rodri no se toca. A partir de ahí, todo el mundo compite.

Una plaza, dos genios: Pedri vs Frenkie

Por delante de Rodri, Flick suele apostar por perfiles más avanzados. Dani Olmo o Fermin Lopez ocupan habitualmente esos escalones intermedios, más cercanos a los delanteros.

La consecuencia es clara: Frenkie de Jong se ve abocado a una pugna directa con Pedri por el único hueco que queda libre en ese triángulo.

Boulahrouz lo resumió con una sonrisa, pero el mensaje lleva pólvora: “Será una batalla feroz entre Pedri y Frenkie”. Y matizó enseguida: “Son dos jugadores maravillosos. Y por supuesto, disfruto viendo jugar a Frenkie. Aun así, son dos futbolistas distintos”.

Ahí entra el matiz táctico. Para el ex defensa, Frenkie es “normalmente la primera opción de sus compañeros cuando empieza la salida de balón” y un futbolista “importante para el equipo tanto con balón como sin él”. Es el jugador al que se busca para ordenar, para dar sentido al inicio de la jugada.

Pedri, en cambio, vive un poco más arriba. “Pedri se centra algo más en progresar hacia los atacantes, actúa como enlace entre el centro del campo y el ataque. Frenkie, en cambio, está más cerca de ser un conector, el primer jugador al que buscan sus compañeros cuando construyen desde atrás”, detalló Boulahrouz.

Dos cerebros, dos alturas distintas en el mapa del juego. Solo una plaza fija, de momento.

¿Trío soñado o rompecabezas táctico?

La ecuación, sin embargo, no está cerrada. Boulahrouz no descarta que Flick encuentre una solución que permita encajar a todos.

“Creo que también son capaces de jugar muy bien juntos como trío”, apuntó, abriendo la puerta a un centro del campo con Rodri, Pedri y Frenkie compartiendo escenario.

Sería un lujo técnico pocas veces visto, pero también un reto táctico enorme: equilibrar creatividad, control y sacrificio sin desproteger la espalda. Un rompecabezas que encaja con la fama de Flick como entrenador valiente, pero que exigirá decisiones dolorosas en otros puestos.

Frenkie, contra el reloj… y contra la competencia

De Jong, con contrato en vigor con el Barça hasta 2029, apura la fase final de su recuperación de la lesión de rodilla que sufrió durante el Mundial. Vuelve a un club que ya no gira a su alrededor, a un vestuario donde los jóvenes han dado un paso al frente.

Su próximo desafío no será solo volver a sentirse futbolista. Será convencer a Flick de que merece recuperar un sitio en un centro del campo donde ya empujan con fuerza Marc Bernal y Gavi, dos nombres que el técnico alemán valora y que añaden aún más densidad a la pelea.

Y hay un giro más en este tablero: algunas informaciones apuntan a que Flick incluso se plantea utilizar a De Jong como central en determinados contextos. Una idea que no le es ajena al neerlandés, pero que redefine su papel y su peso en la plantilla.

Entre la batalla con Pedri, la jerarquía de Rodri y las alternativas que emergen desde abajo, el regreso de Frenkie ya no es una simple vuelta al punto de partida. Es un examen a contrarreloj en un Barça que se mueve deprisa y que, esta vez, no parece dispuesto a esperar a nadie.