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Celtic enfrenta a LASK en el play-off de la Champions League con pocas incorporaciones

Celtic se planta en el play-off de la Champions League contra LASK con una etiqueta incómoda: el club menos activo del verano en todo el SPFL.

Un estudio que abarca a los 42 clubes del fútbol profesional escocés revela que Martin O’Neill solo había incorporado a cuatro jugadores que ya habían tenido minutos oficiales antes de la fecha límite del 24 de agosto. Nada más. Nada menos. Pero, sobre todo, mucho menos que el resto.

Los nombres son claros y contados: Camilo Duran, Kasper Høgh, Haissem Hassan y Mika Baur. Solo ellos cumplen los criterios del informe, lo que sitúa a Celtic en el último lugar de la tabla de fichajes de Escocia. Incluso The Spartans, de League Two, habían sumado cinco caras nuevas. Todos los demás clubes, desde la Premiership hasta League Two, habían superado el registro del campeón escocés.

El contraste se hace más ruidoso en la élite. Hibernian había traído seis refuerzos y Dundee, siete. Aberdeen, Dundee United, Hearts y Rangers ya se movían en cifras de dos dígitos. Falkirk, desde la Championship, marcaba el ritmo con 15 incorporaciones. Mientras tanto, Celtic llegaba a la fase decisiva del verano con apenas cuatro.

No se trata de una cuestión de cerrojo en la caja fuerte. Esos cuatro fichajes habrían costado en torno a 32,8 millones de libras en total, una inversión considerable concentrada casi por completo en la parte alta del campo: dos delanteros, un extremo y un centrocampista ofensivo. El frente de ataque se renovó. El resto del equipo, no tanto.

Y esas carencias seguían abiertas cuando Celtic se midió a LASK.

O’Neill ya había reconocido públicamente que necesitaba refuerzos defensivos. Kieran Tierney continuaba sin un relevo consolidado en el lateral izquierdo, una zona crítica en un equipo que aspira a competir en Europa al máximo nivel. El entrenador lo sabía. La grada también.

El centro del campo, además, llegó debilitado a esta fase. La salida de Arne Engels a West Ham por 22 millones de libras se cerró antes de asegurar la clasificación para la Champions League. O’Neill admitió que reemplazar la energía del belga sería una tarea complicada, mientras Chris Sutton cuestionaba el momento elegido para la venta justo antes de la eliminatoria ante LASK. El debate no era solo futbolístico, también estratégico.

El mercado, sin embargo, no ha terminado. Celtic dispone hasta el 3 de septiembre para remodelar su plantilla. Pero algo ha cambiado: ya no se trata solo de completar huecos, sino de corregir prioridades. El plan inicial apuntaba a llegar a estas noches europeas con un bloque equilibrado, preparado para resistir y competir. La realidad muestra un equipo fuerte arriba, pero con interrogantes evidentes atrás.

Nadie esperaba que Celtic compitiera con los 15 fichajes de Falkirk. La exigencia era otra: que O’Neill dispusiera de un grupo compensado para los partidos que definen el verano, esos que marcan la diferencia entre la fase de grupos de la Champions y el golpe económico y deportivo de quedarse fuera.

La ventana sigue abierta. La pregunta es si el club reaccionará a tiempo o si este arranque minimalista en el mercado acabará marcando la temporada desde septiembre.