Chelsea se desmorona en Brentford: defensa condena a Alonso
El problema del Chelsea volvió a ser el de siempre: defender. Esta vez, además, ni siquiera le quedó el consuelo del gol. Sin Joao Pedro, lesionado, el equipo de Xabi Alonso perdió filo arriba y acabó desplomándose en Brentford con un 3-0 que deja cicatriz.
El delantero brasileño, fuera por una lesión de rodilla, había sido el motor del ataque en este arranque de temporada, enlazando con Cole Palmer y el fichaje récord de 117 millones de libras, Morgan Rogers. Sin él, la maquinaria se gripó.
Danny Welbeck ocupó su lugar. Ordenado, limpio con el balón, pero inofensivo. Apenas 17 toques antes de marcharse sustituido en el minuto 71. Casi una sombra.
Un partido igualado… hasta que cayó el primero
Hasta la hora de juego, el duelo fue parejo, denso, de esos que huelen a que el primer gol vale oro. Lo marcó Jaidon Anthony en el minuto 61. Desde ahí, el Chelsea se vino abajo.
El 1-0 abrió una grieta. El resto fue derrumbe. El equipo de Alonso, que al inicio del curso vivía de la inspiración individual de sus atacantes, ya no intimida a nadie. Y atrás es un coladero: 12 goles encajados, más que cualquier otro equipo de la Premier League, aunque con un partido más que el resto.
La estadística golpea directo al banquillo: Alonso es ya el sexto técnico que recibe dos o más goles en cada uno de sus primeros cinco encuentros en la competición. No es una anécdota, es una alarma.
La conclusión es obvia: el Chelsea necesita cerrar su portería con urgencia. Parte del problema es heredado, sí, pero el nuevo entrenador todavía no ha logrado dotar al equipo de una mínima coherencia táctica en estas primeras semanas.
Pruebas, debuts y un equipo sin forma
Alonso ha ido cambiando sistemas y nombres como si buscara una combinación a ciegas. Ya son 11 los debutantes bajo su mando, dos de ellos en Brentford. Uno, histórico: Mahdi Nicoll-Jazuli, primer futbolista de 16 años que juega con el Chelsea en la Premier League. El otro, de peso específico: Jordan Henderson, 36 años, estrenándose ante su antiguo club.
Nada de eso dio estructura. La historia del partido terminó siendo la misma: un ataque apagado y un equipo que se rompe en cuanto el rival golpea primero. Con el parón internacional a la vista, al Chelsea le esperan tres semanas largas para digerir esta derrota.
El club había vuelto a pescar un delantero en Brighton por segundo verano consecutivo, esta vez Welbeck, para juntarlo con Joao Pedro y reforzar el frente ofensivo. Sobre el papel sonaba bien. Sobre el césped, sin el brasileño, se notó demasiado quién es el que marca la diferencia.
Joao Pedro llegó al fin de semana como el jugador con más participaciones de gol en la liga: tres tantos y tres asistencias en cuatro partidos. Su influencia va más allá de los números: se entiende de memoria con Palmer y Rogers, arrastra marcas, genera espacios. En Brentford, en cambio, Rogers firmó probablemente su actuación más discreta desde que llegó procedente de Aston Villa.
Con Emmanuel Emegha también fuera por lesión y aún sin debutar, Rogers terminó ocupando la punta de ataque. No bastó.
El viejo fantasma de las jugadas a balón parado
Hasta el gol de Anthony, el choque pedía paciencia. El Chelsea, en cambio, regaló la llave. Otra vez en un córner. Otra vez la misma historia.
El cabezazo sencillo del extremo elevó a cinco los goles encajados a balón parado esta temporada. Desde el inicio del curso pasado, el Chelsea ha recibido 23 tantos en estas acciones. Ningún otro equipo de la Premier League ha sufrido más.
El club intentó atacar ese punto débil con especialistas. Primero con Bernardo Cueva, fichado precisamente desde el Brentford hace dos años. Este verano, con Austin MacPhee, otro reputado entrenador de estrategia. De momento, los números siguen delatando al equipo.
Levi Colwill, capitán circunstancial, no maquilló nada ante Sky Sports: “No es suficiente. A veces nos han intimidado en el área y definitivamente tenemos que mejorar. Confiamos plenamente en nuestro entrenador de jugadas a balón parado y aún nos estamos adaptando a nuevas ideas, pero debemos mejorar como equipo”.
Las palabras suenan bien. El campo cuenta otra cosa.
Más veteranos, mismo problema mental
A muchos de los predecesores de Alonso se les escuchó hablar de carácter, de mentalidad, de competitividad. El diagnóstico se ligaba siempre a la juventud de la plantilla. En Brentford, esa coartada se cayó.
El Chelsea alineó su once inicial más veterano desde mayo de 2023. Henderson debutó rodeado de otros treintañeros como Welbeck y el portero Emiliano Martínez. Y aun así, el equipo se descompuso en la segunda parte.
“Diría que hemos perdido consistencia y mentalidad competitiva en la segunda mitad. Sabemos que los pequeños detalles pueden ser decisivos”, admitió Alonso tras los dos goles encajados en el tramo final.
El técnico español sigue moviendo piezas, cambiando dibujos, buscando una forma de jugar que le dé control durante los 90 minutos. Todavía no la encuentra.
“No se trata de buscar excusas”, dijo a Sky Sports. “Tenemos que mirarnos entre nosotros y saber que debemos trabajar y mejorar porque aún queda un largo camino por recorrer”.
El arranque con fuegos artificiales en ataque dejó paso a una realidad más cruda. El parón llega con el Chelsea tocado, sin red y con preguntas incómodas. La más grande de todas flota en el aire: cuánto tiempo puede permitirse Alonso antes de convertir este caos en un equipo reconocible.






