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Chelsea rompe su norma con el fichaje de Lacroix por 52 millones

Chelsea está a un paso de cerrar la incorporación de Lacroix desde Crystal Palace por 52 millones de libras, una operación que va mucho más allá de un simple refuerzo para la zaga. Es una declaración de intenciones. Un giro claro en la política de fichajes bajo la propiedad de BlueCo.

El defensa francés, de 26 años, ya habría superado el reconocimiento médico y se perfila como pieza inmediata para el nuevo proyecto de Alonso. Nada de transición lenta, nada de “fichaje de futuro”: llega para jugar ya, para mandar en la línea defensiva desde el primer día.

Un tabú roto en Stamford Bridge

El dato es contundente: es la primera vez en cuatro años que Chelsea paga un traspaso por un jugador de 26 años o más. Un club que se había obsesionado con el potencial a largo plazo, con contratos extensos y apuestas sub-23, rompe ahora su propio molde.

Lacroix encaja de lleno en la idea de Alonso. El técnico quiere una defensa de tres centrales, una estructura que el francés conoce de memoria tras su etapa con Oliver Glasner en Palace. Ese aprendizaje pesa. Y en Cobham lo saben.

Se espera que el francés se incruste directamente en el centro de la defensa, en un equipo que ha sufrido demasiado en esa zona en las últimas temporadas. El margen de error es mínimo. La inversión, alta. La responsabilidad, enorme.

Desailly levanta la ceja

No todos en el entorno del club están convencidos. Marcel Desailly, ex capitán de Chelsea y voz autorizada en cualquier debate defensivo, no termina de ver el movimiento como la solución definitiva.

“¿Es realmente lo que necesita Chelsea? Yo creo que necesitan un central con más experiencia, un jugador ya establecido que llegue y lidere la defensa”, explicó en declaraciones a Football London. Su mensaje va directo al corazón del proyecto: jerarquía, no solo calidad.

El campeón del mundo insiste en el perfil más que en el nombre. Para él, el club debería mirar a futbolistas acostumbrados a la máxima exigencia, al peso de un gran vestuario, a un entorno similar al de Stamford Bridge. No a alguien que llega desde un club de menor dimensión.

“Es un buen movimiento para Lacroix, pero quiero verles ir a por un jugador que haya competido al máximo nivel en un club de tamaño similar a Chelsea, con presiones similares, no alguien de un club más pequeño”, remarcó Desailly.

El mensaje es claro: el fichaje gusta… pero no termina de satisfacer la demanda de un líder absoluto atrás.

Encaje táctico perfecto para Alonso

Desailly, sin embargo, no ignora la lógica futbolística del traspaso. Reconoce que, desde el punto de vista táctico, tiene todo el sentido para el entrenador.

“Alonso quiere jugar con tres atrás. Quiere imponer sus ideas y su filosofía con una línea de tres centrales”, explicó. En ese contexto, la experiencia de Lacroix en un sistema idéntico bajo Glasner se convierte en un argumento de peso.

El ex defensa también subrayó el estatus del francés: internacional, parte del grupo que Didier Deschamps ha armado en la selección. “No puedo criticar a un internacional que ha representado a Francia en un Mundial”, admitió. Ese sello de élite siempre suma en un vestuario que busca referentes.

De Wolfsburgo a Londres: un ascenso a toda velocidad

La trayectoria reciente de Lacroix ayuda a entender por qué Chelsea ha decidido romper su patrón. Desde que llegó a Selhurst Park procedente de Wolfsburg en 2024, su progresión ha sido fulgurante.

En Palace se convirtió en pieza clave de un equipo que sorprendió a todos: levantó la FA Cup 2024-25 y la Conference League en la misma temporada. Dos títulos que cambiaron la percepción del francés, ya no solo como un buen central de la Bundesliga, sino como un ganador probado en Inglaterra.

Ese impulso competitivo es el que ahora busca aprovechar Chelsea. Un jugador en plena madurez, con experiencia en una defensa de tres, con rodaje europeo y con el aval de la selección francesa.

La gran incógnita ya no es si Lacroix tiene nivel. La pregunta, en Stamford Bridge, es otra: ¿será este el central que convierta a la defensa de Chelsea en una estructura fiable o solo el primer paso de una reconstrucción que aún reclama el líder que Desailly tanto echa en falta?