Chelsea brilla con Xabi Alonso: João Pedro destaca ante Milan
Chelsea necesitaba una reacción. Después de dos derrotas seguidas en pretemporada y un rendimiento plano ante Juventus, el equipo de Xabi Alonso aterrizó en Yakarta con más dudas que certezas. Salió con algo mucho más valioso que un simple 3-0 ante AC Milan: una idea reconocible, una estructura sólida y la sensación de que el plan empieza, por fin, a encajar.
El 3-4-3, sin medias tintas
Alonso dejó a un lado los experimentos. Nada de híbridos ni medias medidas: 3-4-3 puro, su sello. Y el equipo respondió.
Marco Palestra fue la gran sorpresa en el carril izquierdo. El italiano, cómodo con ambas piernas, abrió el campo, atacó por dentro y por fuera y dio a Chelsea una profundidad que había faltado en partidos anteriores. Desde ese costado nació buena parte del peligro del primer tiempo, con el carrilero convirtiéndose en un problema constante para la defensa italiana.
En el eje, Moises Caicedo y Romeo Lavia asumieron galones. El ecuatoriano bajó una y otra vez a incrustarse en la línea de tres centrales para iniciar la jugada, mientras Lavia se pegó a Luka Modric hasta borrarlo casi por completo del partido. El croata apenas encontró líneas de pase limpias; el control del ritmo perteneció a Chelsea.
La noche de João Pedro
El marcador tardó en moverse, pero el guion siempre pareció inclinarse del lado inglés.
Al 27’, Pedro Neto obligó a Lorenzo Torriani a su primera gran intervención con un disparo con rosca desde la frontal. Aviso serio. Al 42’, llegó el fallo que pudo cambiar la narrativa: Palestra se inventó una gran acción por la izquierda, se metió hacia dentro y sirvió a João Pedro, que, solo y bien perfilado, mandó el remate por encima del larguero. Un error grosero para un delantero de su nivel.
No se quedó ahí.
En el añadido del primer tiempo, al 45+2’, llegó la redención. Saque de esquina botado por Caicedo, movimiento perfecto de João Pedro, que se separa de Torriani y roza el balón lo justo para dirigirlo a la red. Mismo protagonista, muy distinto desenlace. Chelsea se marchó al descanso con ventaja y, sobre todo, con la sensación de superioridad reforzada.
La reanudación fue un mazazo para Milan.
Apenas había pasado un minuto del segundo tiempo cuando los siete cambios del conjunto italiano se notaron en su peor versión: desajuste, desconexión, dudas. Neto puso un centro tenso y envenenado al segundo palo, y allí apareció de nuevo João Pedro, atacando el espacio con instinto de ‘9’ y empujando el 2-0 al 46’. Dos toques, dos goles, partido encarrilado.
La firma de Caicedo y el efecto McPhee
El golpe definitivo llegó tres minutos después, al 49’. Otro córner. Otro castigo. El balón quedó suelto en la frontal y Caicedo, que había servido el primero, se convirtió en ejecutor: volea desde el borde del área y 3-0 incontestable.
El dato no es menor. Chelsea marcó 10 goles de córner en toda la temporada 2025/26 en la Premier League. En Yakarta, en apenas 90 minutos, sumó dos. El trabajo del nuevo entrenador de jugadas a balón parado, Austin McPhee, empieza a dejar huella. Movimientos claros, bloqueos bien ejecutados, zonas atacadas con intención. No fue casualidad.
Con el partido roto y Milan aturdido, Chelsea olió sangre. La goleada pudo ser mayor.
Geovany Quenda, muy agresivo en el uno contra uno, se fabricó una gran ocasión al 74’: encaró en el área, se marchó de su marcador y estampó un derechazo en el primer palo. Al 83’, Nicolas Jackson calcó la jugada desde el otro costado: conducción larga, recorte, disparo buscando el palo cercano… y otra vez el poste como enemigo.
Todavía hubo tiempo para una última oportunidad al 87’, con Estevao atacando el espacio por la derecha y tratando de picar el balón sobre Torriani, que aguantó firme y desvió el intento.
Identidad, confianza y un par de preguntas
Más allá del marcador, el triunfo deja varias certezas para Alonso.
Palestra se consolidó como un comodín de lujo en los carriles, capaz de ofrecer salida por dentro y por fuera. Lavia demostró que puede asumir misiones específicas de marcaje sin perder claridad con la pelota. Caicedo se movió como un auténtico director de orquesta desde la base, apareciendo tanto en la salida de tres como en la frontal rival. Y el 3-4-3, esta vez, no fue un dibujo en la pizarra: fue un sistema vivo, reconocible, agresivo.
El contexto es el que es: pretemporada, calor, rotaciones, rivales a medio gas. Pero venían de un 0-1 ante Juventus sin colmillo y de un 1-2 frente a Tottenham que dejó dudas. En ese escenario, un 3-0 ante un gigante europeo, con ocasiones, presión alta y automatismos claros, vale algo más que un simple amistoso.
Queda también una intriga en la delantera. Jackson entró media hora y lo hizo todo bien menos lo más importante: marcar. Se asoció, generó una ocasión magnífica para Cole Palmer con un pase de revés, se fabricó su propio disparo al palo con una conducción llena de amagos. Si mantiene este nivel de influencia, ¿habrá hueco para él como pieza clave en Stamford Bridge?
El calendario aprieta: tras Yakarta, espera Johor Darul Ta'zim y, más adelante, Real Sociedad en Stamford Bridge. La pretemporada de Chelsea ha sido una montaña rusa de goles, tropiezos y ajustes. En Indonesia, por primera vez, el equipo de Xabi Alonso pareció algo más que un proyecto en construcción: pareció un equipo que empieza a saber exactamente en qué quiere convertirse.






