Cliftonville pierde la Women's League Cup por alineación indebida
El sueño del triplete doméstico de Cliftonville Ladies se ha desvanecido lejos del césped. La Northern Ireland Football League (NIFL) ha retirado al club el título de la Women's League Cup 2026 por alinear a dos jugadoras no elegibles en la final disputada en julio en Seaview.
El golpe es doble: el trofeo cambia de manos y el marcador también. La contundente victoria por 4-0 sobre Glentoran queda borrada de los registros y sustituida por un 3-0 administrativo a favor del equipo derrotado en el campo. Además, Cliftonville ha sido sancionado con una multa de 500 libras.
De goleada en el campo a derrota en el comité
Glentoran, que había encajado cuatro tantos en aquella final, presentó una queja formal ante la NIFL tras el encuentro. El caso pasó a manos del Competitions Committee, que revisó la documentación de las futbolistas alineadas por Cliftonville.
El veredicto fue claro. Según el comunicado oficial, el comité determinó que dos jugadoras “no habían sido registradas correctamente de acuerdo con la normativa de la competición”. Sin esos requisitos cumplidos, la final quedó viciada de origen.
En la misma nota, el organismo rector subrayó el comportamiento del club sancionado: “El Competitions Committee reconoce y agradece a Cliftonville Ladies su apertura, integridad y total cooperación durante toda la investigación”. Transparencia, sí. Pero insuficiente para evitar la pérdida del título.
Una final que cambia de dueño
El contraste no puede ser mayor. Sobre el césped, aquella tarde en Seaview fue una exhibición de Cliftonville. La delantera Caitlin McGuinness firmó un doblete, su hermana Kirsty se sumó a la fiesta y Danielle Maxwell completó el 4-0 que el vestuario celebró como la cuarta corona consecutiva en la Women's League Cup.
Hoy, ese logro desaparece de la vitrina oficial. El resultado queda anulado, el título pasa a manos de Glentoran y la goleada se convierte, en los libros, en una derrota técnica.
Para Cliftonville, el revés tiene un punto especialmente doloroso: el equipo acariciaba un triplete doméstico. Con la liga ya asegurada con nueve puntos de ventaja sobre su rival de Belfast, la Copa de la Liga debía ser una pieza central en una temporada casi perfecta.
Windsor Park, escenario de la revancha
La historia, sin embargo, no se cierra en un despacho. Cliftonville y Glentoran volverán a mirarse a los ojos en el escenario más grande posible del fútbol norirlandés femenino: la final de la Women's Irish Cup en Windsor Park, el 24 de octubre.
Llegan con cuentas pendientes. Glentoran aterrizará en la cita con un título recién adjudicado en los tribunales y con el impulso moral de haber visto reconocida su reclamación. Cliftonville, con la liga ya en el bolsillo pero con la herida de la sanción todavía fresca, tendrá la oportunidad de responder donde más duele a un rival directo: en una final, sobre el césped, sin margen para errores administrativos.





