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Colwill, héroe inesperado en el derbi galés

Brian Barry-Murphy terminó la noche entre la euforia y la autocrítica. Celebró la irrupción de Rubin Colwill, su suplente decisivo, pero reconoció sin rodeos que, en teoría, el internacional galés no debería haber pisado el césped tan pronto.

Durante casi todo el partido, el guion parecía escrito para Wrexham. El gol tempranero de Kieffer Moore en el Cardiff City Stadium encaminaba a los visitantes hacia un triunfo de prestigio en el arranque de la nueva temporada de Championship. Cardiff City empujaba, pero sin filo. Mucho esfuerzo, poca claridad.

Wrexham dispuso de ocasiones para sentenciar el derbi y apagar cualquier esperanza local. No lo hizo. Y lo pagó caro.

Un cambio arriesgado que lo cambió todo

Rubin Colwill empezó la noche en el banquillo. Su pretemporada se había visto lastrada por un problema de tobillo y apenas llegaba con ritmo. Pero, pasado poco más de una hora de juego, Barry-Murphy decidió mover el árbol con una batería de cambios para intentar cambiar la dinámica.

Entre ellos, Colwill.

“Solo ha entrenado dos días, así que probablemente no debería haberle metido tan pronto”, admitió después el técnico de Cardiff.

La necesidad, sin embargo, mandaba. El partido se le escapaba. El entrenador buscaba algo distinto, alguien capaz de agitar el encuentro desde zonas más retrasadas, de ofrecer una solución que el plan inicial no encontraba.

“Sentía que necesitábamos algo diferente y él puede aportar eso desde atrás”, explicó Barry-Murphy, dejando claro lo especial que es Colwill para su proyecto. “Es un profesional impecable, ama el juego, ama el club, es una figura enorme para nosotros, no puedo negarlo”.

Un libre directo para encender el estadio

El reloj ya se había comido los 90 minutos reglamentarios. Cardiff atacaba más por fe que por fútbol. Wrexham, cada vez más hundido atrás, defendía su botín como podía. El derbi se moría.

Hasta que llegó la falta.

En el octavo minuto del tiempo añadido, Colwill se plantó ante el balón. Un suspiro, una carrera corta y un disparo seco. Libre directo a la red. Gol. El estadio estalló.

Ese tanto, más que un simple empate, supo a victoria para los Bluebirds. Un punto en la clasificación, pero un golpe anímico enorme para un equipo que había pasado buena parte de la noche chocando contra sus propias limitaciones.

Barry-Murphy, desatado en la banda, no pudo contenerse. Salió de su área técnica en plena celebración y el colegiado no lo dejó pasar: tarjeta amarilla.

¿Mereció la pena? “No, no, no. No quiero estar pagando multas”, respondió entre sonrisas. “Estaba un poco avergonzado”.

Entre la euforia y la prudencia

El técnico, pese al subidón del empate agónico, no perdió de vista la realidad física de Colwill. El héroe del derbi aún está lejos de su mejor condición.

“Solo necesita encontrar ritmo y volumen en los entrenamientos porque no ha hecho mucho”, avisó Barry-Murphy. “No podemos apresurar su regreso porque eso solo le pondría en riesgo sin motivo”.

Cardiff sale del derbi con un punto y una sensación poderosa: incluso en una noche espesa, tiene en el banquillo a un jugador capaz de cambiar un partido en una sola acción. La cuestión, ahora, es si el cuerpo de Colwill permitirá que ese tipo de momentos se repitan a lo largo de la temporada.